"La gente cree estar plenamente informada sin haberse aproximado siquiera a una sola idea que contradiga sus prejuicios", Bill Keller.

30 de mayo de 2011


El frente de la casa de Ricardo Barreda fue pintado ayer de violeta por un grupo de militantes feministas que reclama el cumplimiento de la Ley de atención a las víctimas de la violencia de género, denuncia el machismo que festeja los asesinatos cometidos por el odontólogo y exige a los hombres un papel de compañero en la denuncia de la violencia que ejercen contra las mujeres. La casa de Barreda es, ahora, del color del feminismo.
Los militantes se reunieron a las 15.30 en 48 entre 10 y 11, donde organizaron un rápido operativo que incluyó la limpieza del frente de la casa, tapado con carteles políticos y sindicales. Luego, mezclaron la pintura y pusieron manos a la obra. En poco más de media hora habían alcanzado su objetivo y se retiraron rápidamente, ante la vista de un par de vecinos que observaron curiosos sus movimientos.
La intención era pintar todo el frente, incluso la planta alta, para lo que llevaron una escalera, pero en el lugar advirtieron que quedarían muy expuestos a una incursión policial y pintaron sólo lo que pudieron. Con un aerosol amarillo, escribieron sobre el color violeta de la pared una de sus consignas: “Barreda asesino de mujeres. La sociedad te condena”.
“La libertad condicional que le otorgó la Justicia, incluso después de que hubiera violado la prisión domiciliaria, le permitirían hacerse de los bienes de las mujeres a las que asesinó, aunque hay una sobrina que se interpuso”, contó una de las jóvenes.
La intención de los militantes es relacionar la casa con la violencia de género y apropiarse del lugar, sobre todo ante la aparición del Instituto Nacional de Hombres contra el Machismo (INAHCOM), que reclamó a la legislatura bonaerense la expropiación de la casa en la que Barreda mató a escopetazos a sus hijas, su mujer y a su suegra, para que funcione allí un centro de referencia nacional e internacional que combata la violencia de género. “Está bueno que los hombres se hagan cargo de la violencia de género, y en nuestras organizaciones también hay compañeros varones, pero no hablan por nosotras, nos acompañan”, describió una militante.
“La casa tiene que ser de las organizaciones de mujeres y de ninguna manera puede ser cedida en un contexto electoralista”, advirtió otra de las feministas, que recordó el acto de la campaña “260 hombres contra el machismo”, al que asistió el intendente Pablo Bruera, entre otros varones de la ciudad, y con el que se recordó a las 260 mujeres asesinadas en 2010, según una estadística realizada a través de los casos aparecidos en la prensa.
La joven explicó que “los femicidios de Barreda fueron un acto de machismo programado” y criticó a quienes “ensalzan al asesino”, aunque destacó también que “hay espacios que entienden que la violencia de género no es un chiste”.
Según las portavoces del grupo, quienes resguardaron su identidad, “la casa tiene que ser expropiada, pero hay que ver para qué y quién se puede hacer cargo. Es un espacio que tendría que ser pensado por mujeres, para mujeres”.

Foto: Esteban Martirena

La campaña por el aborto legal en los carteles de los candidatos


Las organizaciones feministas de La Plata intervinieron los carteles de los candidatos políticos para las próximas elecciones con consignas a favor del aborto legal, seguro y gratuito, y convirtieron los afiches en viñetas. La acción militante duró apenas unas horas, porque la vorágine de la campaña electoral la pasó por arriba y los anuncios fueron tapados por pancartas del intendente Pablo Bruera, quien intentará ser reelecto. Ayer no quedaban rastros de los globos, pero las militantes advirtieron que volverán.
La acción se concretó el sábado a la madrugada y la idea era que los carteles quedaran con las consignas a favor del aborto durante todo el día, con motivo de celebrarse el “Día de Acción por la Salud de las Mujeres”.
Según explicaron las militantes a Diagonales, la intervención se produjo en el marco de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto legal, Seguro y Gratuito y fue concretada con la idea de recordarles a los candidatos de todos los niveles y de todos los partidos que el tema del “aborto es un problema social y una deuda de la democracia”.
“Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”, le hicieron decir por unas horas al cartel de Cristina Fernández. Daniel Scioli, Kibo Carlotto, Nora de Lucía, Santiago Martorelli, Julio Garro, Ricardo Alfonsín y Victoria Donda fueron algunos de los candidatos sobre los que pegaron los globos, que son un indicador fonético que se utiliza en historietas y caricaturas para que los personajes puedan tener diálogos o, en algunos casos, mostrar sus pensamientos.
“La campaña fue totalmente silenciada y tapada con carteles del intendente Bruera, pero tenemos más globos y vamos a volver a pegarlos sobre los afiches”, advirtieron las feministas.

26 de mayo de 2011

El lector crítico

Llamó por teléfono al mediodía y dijo ser un lector de Diagonales. Llamaba, afirmó, para hacer una crítica. De entrada nomás, el tipo tiró un dato contundente que corroboraba no sólo que se tratara de un lector sino que era uno de los buenos.
"Ustedes en algún momento tomaron la decisión de no poner la publicidad de casas de citas", dijo. Y claro, fue una sorpresa porque eso ocurrió en mayo de 2010 y no es una noticia nueva, por lo que el hombre se presentaba como un verdadero lector.
Sin embargo, siguió, “eso de levantar los clasificados es algo discutible, porque hay un montón de chicas que ejercen la prostitución por propia voluntad y ustedes le coartan la necesidad de publicitar su trabajo”, disparó.
Este cronista, que se quejaba habitualmente de los clasificados y festejó que fueran levantados, iba a empezar a decir que la explotación sexual y la prostitución son actos de violencia contra la dignidad humana cuando el lector le aclaró que su crítica era algo irónica, algo graciosa. Entonces, concedió el oído.
“Ahora… un diario como Diagonales, que tiene una clara tendencia progresista, cómo va a publicar la publicidad del PRO. Me pongo a leer como todos los días y me encuentro con una foto de De Narváez. Eso es peor que publicar la publicidad de las chicas que ejercen como meretrices”, se quejó.

13 de mayo de 2011

Un nombre para un aula, por la memoria


Julián Axat fue al Colegio Nacional de La Plata para participar de la presentación de un libro sobre deportistas desaparecidos. Fue porque su papá fue jugador de rugby y está desaparecido. Julián es un hijo de desaparecidos. Aquel día, hace poco más de un mes, el 22 de marzo, en la presentación de Deporte y Dictadura, de Gustavo Veiga, Julián hablaba con la rectora del colegio, María José Arias Mercader, sobre su papá, un ex alumno secuestrado y desaparecido por la última dictadura cívico militar. Así fue, contó, que surgió la idea de bautizar una de las aulas del segundo piso, en el sector de Lengua y Literatura, con el nombre de su papá: Rodolfo Jorge Axat.
El acto fue ayer al mediodía en el marco de una política del colegio por mantener viva la memoria, la verdad y la justicia, que aborda críticamente la dictadura, sus causas y consecuencias, y que incluye bautizar las aulas con los nombres de los ex alumnos desaparecidos.
Julián aprovechó para contar la historia de su papá, un joven hombre al que un grupo de tareas secuestró el 12 de abril de 1977, cuando tenía 30 años. “Yo hoy tengo 34 años, 4 más que él”, dijo. Y, en la primera línea nomás, se salió del libreto que se había armado para decir una de las cosas que más impactaría entre los alumnos: “mi papá es más chico que yo. Siempre tiene 30 años”.
“No conocí a mi papá porque desapareció cuando yo tenía 7 meses”, dijo Julián, y contó que Rodolfo Jorge Axat cursó sus estudios en la escuela Anexa y en el Colegio Nacional entre 1959 a 1964, fue Jugador de Rugby de La Plata RC hasta los 18 años, hizo la colimba –Servicio Militar Obligatorio– en 1965 y estudió medicina y filosofía, pese a la preocupación de su papá, el abuelo de Julián, al que le parecía muy complicado que siguiera dos carreras.
Dijo Julián que su papá conoció a su mamá, Ana Inés Della Croce, también desaparecida, en 1972, cuando tenían 25 y 21 años, y juntos incursionaron en el Movimiento Humanista y eran seguidores de su fundador, Silo, quien daba conferencias sobre “la no violencia” a los pies de la cordillera de los Andes, en Mendoza; hicieron retiros en el Valle del Yala, en Jujuy, y ascensos a la montaña del Chañie; hasta que en 1973 leyeron a John William Cooke y se convencieron: “la lucha de clases y la revolución socialista no era posible sin Perón”, decía Cooke, recordó Julián.
El papá y la mamá de Julián, que todavía no había nacido, se metieron en la Juventud Universitaria Peronista (JUP) y empezaron a hacer militancia barrial, pasaron a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y de ahí a Montoneros. “Estoy hablando de 1974”, dijo Julián al auditorio. Y contó cómo el día del regreso definitivo a la Argentina de Juan Domingo Perón, luego de casi 18 años de exilio, el 20 de junio de 1973, su papá fue herido en una pierna por un disparo de los activistas que estaban en el palco –militantes de la derecha peronista–, lo que lo marcaría en su militancia.
Sin eufemismos, Julián contó que su papá era un soldado que que realizó tareas de inteligencia y logística, que se casó con su mamá en 1974 y que vivieron en la clandestinidad en un edificio de 36 entre 10 y 11 hasta finales de 1975, cuando discutió la política militarista de Montoneros con sus superiores, fue juzgado y degradado por tener “desvíos pequeñoburgueses” y condenado a salir de la clandestinidad y entrar como obrero al Frigorífico Swift, en Berisso, donde debía hacer tareas de agitación y propaganda. “En agosto de 1976 nazco yo”, dijo Julián.
Rodolfo y Ana alquilaron una casa en Ringuelet, donde vivieron hasta el 12 de abril de 1977. En el frigorífico, que estaba intervenido por los militares, había inspecciones y delaciones. Varios trabajadores habían sido desaparecidos. Su papá sería uno de ellos. “Alguien lo canta”, contó Julián.
Un día antes de secuestrar a la pareja, un grupo paramilitar se presentó en la inmobiliaria en la que habían alquilado su casa y pidió información sobre Rodolfo Jorge Axat. El dueño accedió, pero cuando los militares se fueron llamó por teléfono al abuelo de Julián, para advertirle sobre lo que había ocurrido. Esa noche, Rodolfo y Ana decidieron resguardarse en la casa de los padres de ella. Después de dar vuelta de arriba abajo la casa de Ringuelet, a las 3 de la madrugada, del día 12 de abril de 1977, los asesinos tocaron el timbre de la casa de los abuelos de Julián y se llevaron a sus padres.
“Con el tiempo fui encontrándome con sobrevivientes que me contaron que los vieron dentro del Centro Clandestino conocido como ‘La Cacha’, que funcionaba en la cárcel de Olmos. Me dijeron que mi papá ayudaba, conversaba bajito, daba fuerza. Alguien me contó alguna vez que mi papá animaba a los compañeros tabicados, que les pedía que tararearan con él una canción. Según me contaron, muchos de los que estaban secuestrados junto con él lo seguían y cantaban. A veces fuerte, a veces bajito. Esa canción era de un famoso cantautor italiano de los ‘60: Doménico Moduño. Es una canción de despedida: El título: ‘El hombre en frack’”, dijo Julián. Y agregó: “El último sobreviviente que los vio a mi mamá y a mi papá fue en julio de 1977”.
“Me gustaría terminar este encuentro con esa canción porque esa es la manera que encontré para recordarlo. Por suerte la canción no es un golpe bajo. No se asusten, es medio bizarra, pero vale”, dijo Julián, con una sonrisa.
Arias Mercader les recordó a los alumnos que aquellos jóvenes como el papá de Julián tuvieron una existencia real, que quisieron hacer una patria mejor para todos y aseguró que hoy está trabajando para que aquellos sueños se cumplan. Entonces, agradeció el relato y dio paso a la música, que los chicos recibieron con aplausos, aunque a algunos les dio vergüenza y se retiraron más rápido del salón de actos.
“El tipo cantaba para poner algo de felicidad al campo de concentración. Por eso aplaudimos”, explicaba a sus amigas una alumna de cuarto año.

6 de mayo de 2011

Troilo, Salgán y Pugliese también van a la escuela


Lo que recibí de otros, lo tengo que pasar a otros, afirma el bandoneonista Rodolfo Mederos, y sube al escenario para participar de una peña escolar, una acción comunitaria, colectiva, nada superficial, no para que lo aplaudan, sino para transmitir un saber, un gusto; para compartir el hecho vital que significa tocar tango: la música clásica nacional, sostiene. Debajo, los alumnos de la Escuela de Educación Primaria N° 84 del barrio Villa Elvira lo miran con desconfianza, se sorprenden, le tocan la espalda a un compañero y miran para otro lado, bostezan, se ríen, ven bailar a una pareja, escuchan a sus compañeros más grandes cantar a coro y descubren un instrumento que se llama bandoneón, del que el invitado especial, ese hombre vestido de negro, saca sonidos musicales. Mederos siembra de manera muy austera, con la esperanza de generar un entusiasmo, una necesidad.
“Ningún pueblo tendrá futuro si no tiene memoria”, dice, sentado en el aula de primer grado de la escuela que ayer lo tuvo como protagonista, después de pasar el día en el salón de actos, en el marco del ciclo “Escuela, Tango, Club” que puso en marcha la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires, destinado a los chicos que cursan el nivel de enseñanza primaria.
El evento contó con la participación de los alumnos de 4º y 5º grado, que cantaron para los más chicos, y hubo dos parejas de baile. Los docentes estuvieron representados por Antonella Bruschi en baile y Marcela Rodríguez en canto; mientras que los músicos locales –invitados por la Municipalidad de La Plata–, subieron al escenario a mostrar su arte y pudieron tocar acompañados por el maestro en el bandoneón. Decí por Dios que me has dado / que estoy tan cambiado / no sé más quién soy…
De alguna manera, Mederos intenta presentarle el tango a la tercera o cuarta generación de argentinos “huérfanos” de aquella música popular que supo bailarse en el club del barrio, “desaparecidos” ambos después de la “década infame” que significó la última dictadura cívico militar. “Porque no hubo sólo 30 mil desaparecidos –dice–, sino también una cultura desaparecida: la dictadura y sus socios las multinacionales obligaban a borrar las cintas y las matrices de la música popular argentina, porque había que hacer lugar a la ‘nueva ola’”, entre los que podrían citarse a Palito Ortega, Johnny Tedesco, Jolly Land y Violeta Rivas, máximos exponentes del Club del Clan que se popularizó en los ‘60 y ‘70.
“Nos orientaron hacia otros gustos, más anglosajones. No es que sea un Bin Laden de la música, pero quisimos creer que inventamos una nueva categoría musical y la llamamos rock nacional, pero la música expresa una forma de ser, un lugar, no puede ser igual en todos lados. Y el rock es anglosajón”, opina.
Dice Mederos que los argentinos compramos y el tango, que había llegado a un nivel de perfección que todavía no ha sido superado, dejó de ser la música popular que era. “Los muchachos de hoy se encuentran con un panorama bastante estéril y, aunque siempre estoy esperanzado, estamos transcurriendo un momento muy crítico en el que hay que ahondar mucho en el pasado para poder aprender. El camino que tienen que hacer los jóvenes es una locura. Antes no era así. Yo aprendí con la orquesta, aprendí como se aprende a hablar. Hoy los chicos no tienen con quién tocar, de quién aprender”, afirma.
Y se queja: “pareciera que tenemos vocación de esclavos, de sometidos. Si queremos hacer algo de alto nivel, algo importante, lo llamamos a Plácido Domingo, cuando el tango es nuestra música clásica”.
Además de tocar en los turnos mañana y tarde en el colegio, a la nochecita los músicos locales y el maestro armaron una milonga en el Club Circunvalación, en 7 entre 77 y 78.
Pese al panorama desolador que presenta, con toda la música atravesada por el rock, para Mederos hay esperanza, lejos del bullicio y del ruido, porque todavía hay quien necesita mirar hacia su interior y profundizar. Cuando la virtud deje de ser la rapidez y sean el tiempo y la confianza, sostiene Mederos; cuando sea importante detenerse en un parque a ver los árboles, a escuchar los pájaros, entonces, podrán ser recuperados los Troilo, los Salgán, los Pugliese, nuestros Beethovens, nuestros Mozarts. “Me honra venir a las escuelas a tratar de recuperar la esencia del tango y desparramarla un poco, porque sino, terminaremos siendo nada. Como ya sabemos: no hay pueblo sin historia”, dice Mederos.

1 de mayo de 2011

Un actor, un trabajador de la cultura


En los ‘70 trabajó en Quebracho y participó en La Patagonia rebelde. Estuvo prohibido durante la dictadura y volvió a actuar en democracia. Hizo teatro, cine y televisión, pero también fue militante gremial y llegó a ser secretario general de la Asociación Argentina de Actores, a principios de los ‘90. Es el actor nacional que más cortos filmó y acaba de protagonizar El Fausto Criollo, la película de Fernando Birri basada en el cuento de Estanislao Del Campo. Se llama Omar Fanucci y hoy estrena en La Plata He visto a Dios, un clásico del teatro nacional escrito en 1930 por Francisco Defilippis Novoa, que será dirigido por Norberto Barruti en la sala Armando Discépolo de la Comedia de la Provincia de Buenos Aires.
“Ahora los días se me hacen más largos, un poco pesados. La gente está trabajando y yo ya me estudié la letra”, revela a Diagonales, un poco ansioso ya, sentado en la mesa del patio de la sala del taller de teatro de la Universidad Nacional de La Plata, donde se instaló el 7 de febrero, para empezar con los ensayos de la obra que estará en la cartelera del teatro de la provincia durante los próximos dos meses. “La relación con la gente del teatro ha sido muy fuerte”, sostiene.
Fanucci y Barruti se conocieron desde hace años en el Encuentro de teatro de Teodolina, que se realiza desde 1993 en Santa Fe, aunque fue recién el año pasado que al director platense se le ocurrió que podría hacer una obra con el actor santafesino. Poco después del último festival en el que se vieron, Barruti lo llamó para tentarlo. ¿Vos conocés He visto a Dios?, le preguntó. “Claro que la conocía: una obra bárbara”, dice Fanucci. Hubo otro llamado a los dos días. Venite a ver Babilonia, invitó el director, que desde marzo de 2010 tiene en cartelera la obra de Armando Discépolo, originalmente estrenada en 1925.
Fanucci viajó a La Plata a ver Babilonia y quedó enganchado. “Muy enganchado”, corrige. “La puesta me parece una obra maestra. Una obra de arte: todo el juego de las idas y venidas hacen de la obra una opereta musical, pero sin sonido. Enseguida me interesó la posibilidad de trabajar con él”, afirma. Barruti ya tenía todo preparado y lo invitó a ir a un hotel. Fanucci no quiso. “Pedí quedarme en el teatro. Vine el 7 de febrero y el 9 ya estábamos ensayando”.
“Estoy muy contento porque es la primera vez que hago grotesco y me encontré con un maestro del género. Es impresionante lo que sabe de esto. Al menos de esto. Además, me relacioné muy bien con el elenco y la obra es maravillosa. A la noche me acuesto pensando en el personaje”, describe.
Aunque tenía la posibilidad de ir a un hotel, Fanucci decidió quedarse en el teatro. “En este mundo de silencio y fantasmas. Porque hay fantasmas”, ríe. Y fue allí que trabajó camino al estreno, que consideró como la cima de una montaña. “Una vez que estás arriba ves todo el panorama.
Entonces, el público te da la energía necesaria para continuar con la creación, una energía que va y que viene y al actor le pega en la cara. Porque el teatro es el actor y el público, el otro”, asegura.
LA OBRA. Fanucci vio He visto a Dios dos veces. Una versión para televisión y una vez en teatro, en Teodolina. Sin embargo, cuando ensayaba para la puesta que lo tendrá como Carmelo Salandra, inmigrante italiano, joyero y relojero que acumula dinero para su hijo, sentía que todo era nuevo. “No me acordaba de algunas escenas, porque, aunque podrían ser muy importantes para la obra, en aquellas puestas habían sido intrascendentes”, cuenta.
Con el correr de los ensayos, Fanucci tuvo la certeza de trabajar en una obra a la que describe como “teatral hasta la médula, con el conflicto presente a flor de piel en todas las escenas”.
Además, explica, en la obra de Defilippis Novoa hay “una cosa que no pasa en las otras obras de principios de siglo pasado: la tragedia está en la mitad de la historia. No al final. Hay algo, en la mitad de la historia, que cambia la vida de este hombre”.
Salvando las distancias, sin comparar la situación política sino la personal, el actor distinguió lo que le sucede su personaje con lo que le ocurrió a las Madres de Plaza de Mayo. “Lo atraviesa la tragedia y va en búsqueda de la verdad”, dice.
DIVIDIDO EN DOS. Dice Fanucci que dividió su vida en dos. Una parte fue la actoral y la otra el compromiso social. Estudió actuación con Carlos Gandolfo, Raúl Serrano y Juan Carlos Gené; hizo obras de teatro contemporáneo, absurdo, realismo y de investigación. Trabajó con Hilda Ledesma y Alejandra Boero y hacía en televisión Teatro como en el teatro, con Rodolfo Ranni y Julio De Grazia, cuando fue el golpe de estado de 1976. Y aunque estuvo prohibido, no abandonó la labor sindical en actores.
En el ‘83 volvió a hacer cine, dirigió teatro de la oscuridad y ganó un Martín Fierro por Los cuentos del Capitán, que se transmitía por cable. Entre sus últimas películas recordó La Esperanza, que se estrenó en 2003 y lo tuvo como protagonista junto a Ulises Dumont; y El Piano Mudo, dirigida con Zuhair Jury, el hermano de Leonardo Fabio, y protagonizada por el pianista Miguel Angel Estrella.
De su vida militante, trajo al presente Ford Falcon buen estado se vende, un cortometraje muy famoso, que lo llevó a recorrer el país en los años ‘80. Y su vida sindical. “Los trabajadores tienen que estar unidos en alguna parte. Y los actores somos trabajadores de la cultura, así que siempre trabajé -ad honorem- en la Asociación Argentina de Actores. Pensar en los otros fue lo mejor que me pasó en la vida. Ahora, ya pienso que cumplí”, afirma.
Los días en La Plata son para Fanucci siempre parecidos. Se levanta temprano a estudiar, toma unos mates y sale a caminar. Durante la semana va a Plaza Moreno. Los domingos le gusta ir a ver a la gente en Plaza Italia. "Soy un trabajador de la cultura y me gusta lo popular", dice.

25 de abril de 2011

Faena popular y carne para todos en Melchor Romero



Los vecinos de un barrio humilde de Melchor Romero tuvieron este fin de semana un “regalo del cielo”. El acoplado de un camión jaula que transportaba 30 ejemplares Aberdeen Angus y Hereford volcó en la esquina de 167 y 515. Cinco vaquillonas murieron en el accidente y las otras sufrieron heridas de gravedad, además de un shock nervioso que haría imposible su comercialización. Así fue como el dueño de la carga llegó al lugar y decidió entregarla a la gente, que ayer comió carne a la parrilla, hizo guisos y pucheros y guardó caldo de carne para los próximos días.
El accidente fue el sábado a la tarde y tuvo como protagonista a un camión que transportaba ganado desde Tres Arroyos al matadero y frigorífico Frigorina, de 155 y 501, que exporta gran parte de su producción, y a los vecinos de un barrio de trabajadores, con mayoría de casas de madera.
“En Pascuas no se come carne, pero si el Señor la mandó es para que comamos”, repitió Fabio a Diagonales una y otra vez, pese a que sus vecinos trataban de explicarle que la abstinencia era sólo hasta el Viernes Santo. Y que la penitencia de no comer carne, además, se cumplía en el barrio durante todo el año, de lunes a lunes.
Diez familias se habían reunido ayer a la tarde en una de las casas ubicada a unos 20 metros del lugar del accidente. Aprovechaban la carne como podían. Hervían unos huesos de las patas en una olla; lavaban los chinchulines y la tripa gorda en un trompo mezclador y limpiaban el mondongo en una mesa. Todavía no habían probado bocado de la faena que los había tenido como protagonistas, pero descreían de las advertencias del cronista, que les explicaba que los vacunos podrían haber sufrido un shock nervioso que haría que su carne se pusiera negra y se endureciera. “Nos la mandó el Señor”, insistía Fabio.
Nora explicó que algunas de las vaquillonas y terneras quedaron aplastadas por el acoplado y murieron en el accidente, mientras que las otras estaban quebradas. “Vino el dueño y nos cedió los animales a la gente del barrio. Si hasta dio permiso para que rompieran la jaula, porque había algunas vacas atrapadas”, describió.
“En este barrio viven muchas familias con chicos que no tienen para comer todos los días, así que todo un pueblo comió gracias a este accidente”, dijo Nora, quien describió la faena como “algo impresionante”.
El sábado, entre las 18 y las 24, unas 200 familias llegaron a la esquina de 167 y 515 para llevarse su pedazo de carne. Y vaya que lo hicieron. “La gente llegó con machetes y cuchillos; y al rato estaba todos llenos de sangre. Parecía una película de terror”, describió Estela, con una sonrisa.
Según Nora, el dueño no se preocupó por la carga porque tenía seguro. Y recién les entregó sus ejemplares cuando hubo confirmado que cobraría un resarcimiento.
“Bienvenido sea un pedazo de carne. Acá no compramos carne casi nunca”, dijo Fabián. Y agregó: “Alitas y menudo. Eso es lo único que compramos nosotros”.
“Por lo menos toda la gente del barrio tuvo carne, porque nadie se fue con las manos vacías. Todo el que vino pudo llevarse algo”, explicó Pablo.
También en la casa donde Pablo y Fabián cocinaban varios de los pedazos de un ejemplar que habían logrado carnear, varias familias pasaban el día juntas, mientras la cena se hacía en una olla calentada a leña.
“Acá vivimos el día a día. La vida es muy dura”, describió Miguel. “Ahora que estamos en época de elecciones capaz que se acuerdan de nosotros”, agregó Nora.


Bienestar animal
El estrés y agotamiento físico que supone el transporte de los animales para consumo son responsables de importantes pérdidas por el perjuicio en las características de la carne obtenida.

Faenar
Según el diccionario, faenar significa “matar reses y descuartizarlas o prepararlas para el consumo”.

Foto: Manuel Cascallar

17 de abril de 2011

Memoria viva por Malvinas


El Colegio Nacional de La Plata realizó ayer un acto en homenaje a los ex combatientes de Malvinas. Con la idea de mantener viva la memoria, la escuela invitó a un ex soldado egresado del colegio, Gabriel Sagastume, quien habló a los alumnos que ingresaron este año; unos 300 chicos de 11 y 12 años que coparon el salón de actos y escucharon con atención la experiencia de un hombre que podría ser su papá. O un tío.
Las abanderadas ingresaron al salón de actos y subieron al escenario para que los presentes pudieran cantar el himno Nacional Argentino. Después, fue presentado a los chicos un breve informe televisivo sobre la guerra. Una reseña cronológica que realizó el canal Encuentro y que, luego de explicar que la dictadura trataba de legitimarse, mostró a Leopoldo Fortunato Galtieri en la Plaza de Mayo: “Si quieren venir que vengan, le presentaremos batalla”, arengaba el general.
Sin golpes bajos, la voz en off fechó el inicio de la guerra el día que el submarino nuclear británico HMS Conqueror hundió al crucero General Belgrano, cuyo ataque ocurrió fuera del área de exclusión establecida por el propio gobierno británico alrededor de las islas y se cobró la vida de 323 argentinos. Fue el único dato de la muerte que dio el documental, con la imagen de los soldados despidiendo los restos de sus compañeros. “El resultado de la contienda desigual no se hace esperar. Tras casi un mes y medio de intenso combate, las tropas británicas toman el control de las islas. El 14 de junio de 1982, el Comando argentino se rinde”, terminó el video, que tiñó de tristeza el homenaje. Un par de chicos aplaudieron tibiamente.
La rectora del colegio, María José Arias Mercader, tomó la palabra.
–¿Cómo están? ¿Bien? –preguntó, como si hablara con dos o tres
–Bien –respondieron algunos los estudiantes, algo bajito.
–Se cumplieron 29 años del inicio de la guerra. Claro, ustedes tienen 11 ó 12 años y 29 años les parecerá una barbaridad ¿Sabían que había pasado?
–Sí.
–Bárbaro. Eso significa que lo vieron en la escuela –les dijo.
Entonces, la rectora les explicó que el video mostraba una síntesis de lo que había pasado. Les dijo que la dictadura, la más larga y la más sangrienta, llegaba a su fin, gracias a la lucha de las Madres de Plaza de Mayo. Y que se le ocurrió perpetuarse con la recuperación de las Malvinas, que es un reclamo justo, porque las islas siguen siendo nuestras, siguen siendo territorio argentino, que ha sido invadido, pero que la intención de los militares era quedarse en el poder. Y que, para hacerlo, mandaron a la guerra a los chicos que cuando salían de la escuela hacían el Servicio Militar Obligatorio, que también le llamaban colimba. Que los chicos iban a la colimba cuando terminaban el colegio, a los 18 años, y que a aquella dictadura que había torturado, violado y matado no le había importando mandar a los chicos a la guerra.
Después de festejar que, felizmente, ya no existe la colimba, Arias Mercader les recordó que hay un edificio en el colegio que se llama “Soldados combatientes de Malvinas”, allá donde funciona el Departamento de Ciencias Exactas, y que una de sus aulas lleva el nombre de Ricardo Herrera, un alumno del colegio caído en combate.
Entonces, Arias Mercader presentó a Gabriel Sagastume, que también fue alumno del colegio, que también fue a Malvinas y que tiene la edad de los papás de los chicos, o de algún tío. Y, de hecho, su hija acaba de egresar del Nacional.
Sagastume recordó que a él le tocó ir al colegio “durante los años tristes”, pero que a pesar de ello le habían enseñado a tener ideas propias a partir de un razonamiento aprendido. “Para mí, siempre es un orgullo decir que soy un egresado”, dijo.
“Aún en la guerra, recordaba lo que decían los profesores. Y las frases de los escritores que conocí en este colegio y que hicieron que la literatura me gustara mucho”, contó. Entonces, pidió a los chicos que se conocieran: “Mis mejores amigos fueron del colegio y de la guerra”.
Arias Mercader le pidió que contara una anécdota y Sagastume contó sobre la muestra que se exhibe en el Centro Cultural Islas Malvinas, donde los chicos se iban a encontrar con las pinturas de un isleño, hijo de un ultranacionalista británico, antiargentino, que se había casado con una argentina, que vivía en Buenos Aires y tenía un hijo argentino, que cuando la guerra irrumpió en su pueblo tenía 11 o 12 años, como ellos, y que hoy pinta sus recuerdos de la guerra, diferente a lo que le contó su padre, que recuerda el ingreso triunfal de los ingleses, después de la rendición, sino a sus recuerdos de los soldados argentinos, que deambulaban por el campo cubiertos con una manta en la cabeza, pidiendo que le den algo de comer.
Sagastume dijo que más allá de los reclamos en el medio hay gente y que argentino e isleños deben conectarse. Y que ese es el camino para recuperar las islas de forma pacífica. Coincidió Arias Mercader, quien antes de despedir a los chicos les dijo que “es lo humano lo que permite conectarnos”.

15 de abril de 2011

Escrachan al juez Piombo en la facultad de Derecho


“¿Piombo está? No está. ¡Entonces fuera! ¡Fuera! ¡Fuera Piombo fuera!”, cantaron los militantes de las organizaciones feministas de La Plata. Fue a las 16 de ayer, en la puerta del aula Nº 1 de la facultad de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), donde el juez Horacio Daniel Piombo, de la Sala 1 del Tribunal de Casación de la provincia de Buenos Aires, debía comenzar su clase de Derecho Internacional Privado. No pudo ser, el lunes el profesor salía de su despacho en el edificio de 7 entre 56 y 57 cuando se tropezó en la escalera, por lo que está en reposo. “Ay ay ay, que risa que me da. Cuando Piombo vuelva a clases lo volvemos a escrachar”, advertían los jóvenes.
“Repudiamos el fallo que, apoyándose en argumentos discriminatorios hacia dos jóvenes, por ser mujeres y pobres, niega la existencia de las violaciones”, voceaba una chica por un megáfono, mientras sus compañeras y compañeros, a los que se sumaron universitarios de varios partidos y facultades, cantaban: “Como a (Ricardo) Barreda, les va a pasar: a donde vayan los iremos a buscar”.
En el lugar, la coordinadora Sandra Ayala Gamboa, cuyo nombre recuerda a la joven violada y asesinada en un edificio del Ministerio de Economía de 7 entre 45 y 46 en febrero de 2007, que organizó el escrache, repartió un volante contra la morigeración de la pena decidida por el juez: “Dix Piombo en su fallo ‘lo hecho por el encartado (el pastor Francisco Avalos), tener relaciones con mujeres que viven en comunidades en las que el nivel social acepta relaciones a edades muy bajas; que, además, poseían experiencia sexual –incluso en yacer con otros hombres– (…) no lo veo como algo moralmente edificante pero tampoco como un quehacer aberrante, repulsivo, que hiera la integridad sexual”.
En medio del griterío, María, vocera del grupo, explicó a Diagonales que el escrache surgió por el fallo en el que Piombo “redujo la pena a un pastor que había sido condenado en primera y segunda instancia por abusar de dos chicas de 14 y 16 años por ser jóvenes, mujeres y pobres, aunque pensamos que no es sólo este fallo, sino que se trata de un juez que tiene un historial de defensa de violadores y acusados por gatillo fácil; mientras que aumenta las penas cuando se trata de robos menores”. Según la militante, más allá del pedido de jury, presentado por el diputado Raúl Pérez por el mismo caso, “decisiones como la de este juez también tienen que tener un repudio social”.
Las voces de los militantes que cantaban en la puerta del aula impedía que el profesor adjunto pudiera dar clases, por lo que el docente, Bruno Tondini, decidió dejarlos entrar a que hablaran con los alumnos: “Todo bien, pero manifestate afuera”, dijo uno de los futuros abogados, aplaudido por sus compañeros, que preferían la clase de Piombo. “Estamos de acuerdo con vos”, insistió el estudiante, despectivo.
–¿No les interesa lo que dicen? –preguntó Diagonales.
–Sí, pero ya lo sabemos. Vinieron mil veces –respondió una chica.
Adelante, una militante tomó la palabra sin megáfono y trató de poner las cosas en su lugar:
–Ustedes saben que las mujeres somos cosificadas y la Justicia en lugar de investigar los delitos que nos tiene como víctimas los justifica. Los encubre –advirtió.

La FULP opina
La Federación Universitaria de La Plata repudió el fallo del juez de casación Horacio Daniel Piombo, titular de la cátedra de Derecho Internacional Privado de la facultad de Derecho de la UNLP, que beneficia a un imputado condenado por violaciones a niñas menores de edad, absolviéndolo del delito de corrupción de menores fundamentándose en prejuicios sobre las víctimas.

También en Mar del Plata
Dos colectivos feministas marplatenses también se presentaron al Consejo Superior de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP), a pedir un repudio a Piombo.

Foto: Matías Adhemar

12 de abril de 2011

El miedo, la inseguridad y los adjetivos calificativos



Una pareja de ancianos de 85 y 87 años fue asaltada en La Plata por delincuentes que lograron subir a un balcón de un primer piso y abrir la puerta de su habitación, en 22 entre 59 y 60. Aunque rompieron un vidrio e hicieron un poco de ruido, nadie llamó a la policía.

“Yo escuché algo”, reveló Nélida García, en la puerta de su casa, pocas horas después de que la noticia sobre el robo se reprodujera en portales de noticias y, junto a su marido, decidiera salir a la vereda a responder a la consulta de Diagonales.

-¿Qué pasó?
-Me asusté y me estaba pasando a la cama de él cuando vi una luz y apareció un tipo que se me tira encima.
-¿La golpeó?
-No no, sólo me agarró.
-¿Qué pasó después?
-Preguntaron si había dinero, se llevaron unos pesos y se fueron. Una desgracia-, dijo el hombre.
-Se informó que les robaron unos 25 mil pesos.
-No, no. Eran unos pesos -dijo la mujer.
-También se dijo que el robo había sido violento.
-La verdad es que nos trataron muy bien -intervino él.
-Con violencia no fue. Lo único que nos decían era “se callan”. Y nos amenazaban con un cuchillo chiquito -agregó la señora.
-Pero los ataron ¿no?
-No-, dijo el hombre.
-La pierna -aclaró la mujer.
-¿Cómo la pierna? ¿Una sola pierna?
-Nos sentaron juntos y nos ataron una pierna de ella con una pierna mía -recordó el hombre.
-¿A qué hora fue?
-Como a las dos de la mañana -dijo ella, y retomó la conversación.
-¿Cuántos eran?
-Eran cuatro. Eran jóvenes, pero no muy jóvenes. Tendrían 35 o 40 años.
-¿Cómo entraron los ladrones?
-Habrán puesto una escalera para subir al balcón. Se les rompió el vidrio (que tienen como baranda).
-¿A la casa cómo entraron?
-Por la puerta del balcón. Abrieron la puerta donde dormimos nosotros. Dice mi hija que tienen llaves para entrar en cualquier lado -intervino el hombre.
-¿Como una ganzúa?
-Algo así, como un alambrecito -describió la mujer.
-¿Se quedaron mucho tiempo?
-Bastante. Mientras uno de ellos se quedaba con nosotros los otros recorrían toda la casa. Dejaron todo desordenado, hecho un desastre.
-Ahora ya está -dijo el señor- es algo que pasa. Una desgracia.

Luis Juan Bruno tiene 87 años y Nélida García 85. Mientras que él se jubiló y cerró el taller de chapa y pintura hace más de dos décadas, ella aún atiende la mercería que tiene en la planta baja.
Una vecina que se acercó a escuchar la historia ensayó una hipótesis sobre el hecho.

-¿No había un señor trabajando acá hace unos días? -preguntó.
-Sólo trabajó acá, en el portón -dijo Juan.
-No pasó de acá. Nunca entró a la casa -agregó la mujer.

Según explicó el yerno de las víctimas a las radios platenses, los delincuentes se llevaron “un poco de plata de un alquiler, no mucho” y algunas alhajas que la mujer tenía de joven.

La nota que había publicada en internet y que motivó las preguntas a los ancianos
Título: Violento robo a pareja de jubilados en 22 y 59
Bajada: Las víctimas tienen85 y 87 años. Rompieron un vidrio e ingresaron por el balcón. Los maltrataron y amenazaron durante dos horas. Se llevaron dinero y joyas
La nota: Una pareja de ancianos fue víctima esta madrugada de un violento robo del que participaron cuatro delincuentes, quienes se alzaron con un fuerte botín en dinero y joyas.
El hecho, por desgracia uno más en la Ciudad, ocurrió en una vivienda ubicada en 22 entre 59 y 60 que habita un matrimonio de 85 y 87 años. Hasta allí llegaron cuatro delincuentes que tras romper el vidrio del balcón ingresaron, sorprendiendo a la pareja.
En medio de gritos y amenazas, rápidamente los abuelos fueron reducidos, maniatados a un sillón y "custodiados" por uno de los asaltantes, mientras sus cómplices buscaban qué llevarse del lugar.
"Revolvieron absolutamente todo", contó el yerno del matrimonio, quien a su entender los delincuentes "sabían por dónde entrar".
Tras revolver toda la propiedad, se alzaron con un botín que rondaría los 25 mil pesos más algunas joyas, y escaparon. Pese a la pesadilla que vivieron, los abuelos se encontraban bien, aunque todavía shockeados por el mal momento que padecieron.

Foto: Matías Adhemar

11 de abril de 2011

A favor y en contra del aborto legal


Una asociación civil festejó ayer con una bicicleteada el Día Internacional del Niño por Nacer, una fecha fijada por decreto del ex presidente Carlos Menem en 1998 y que originalmente recuerda el día en que los católicos celebran la concepción de Jesús, pero que se transformó en un símbolo de la lucha contra la legalización del aborto. Los militantes antiabortistas compartieron la Plaza Moreno con un grupo de militantes pro aborto legal, que aprovecharon para hacer oír su voz y denunciar: “Si señores / prohíben el aborto / los curas / abusadores / de menores”.
La presencia de la coordinadora feminista que nuclea a varios colectivos sorprendió a los coordinadores de la “bicicleteada por la vida”, que debió realizarse el domingo pasado pero se suspendió por lluvia. Enrique Foresi, presidente de la asociación civil “Elegimos la vida”, organizadora de la movida, salió al cruce de las mujeres cuando llegaron al medio de la Plaza, aunque ellas ya habían decidido protestar a una distancia prudencial, con la intención de que no hubiera en la plaza cívica un único discurso.
De un lado de la Plaza, lookeados con viseras, remeras y globos naranjas, unos 400 manifestantes, la mayoría familias con niños, escuchaban a un grupo de rock. “La familia es el futuro / de la humanidad. / En ella / padre y madre / apuestan por la vida que vendrá”, cantaba Filocalia, banda que nació de la Arquidiócesis de La Plata, a la que luego le siguió Full Brothers, un dúo también católico, pero más dedicado a cantar en fiestas y eventos.
Del otro lado, con banderas verdes por el “aborto legal, seguro y gratuito”, y una bandera que identificaba a Las Rojas, el medio centenar de feministas que organizó la contramarcha voceaba sus consignas: “Por aborto clandestino / las que mueren son mujeres”. Y dejaban en claro que su reclamo es “por la vida”, por educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, y aborto seguro y gratuito para no morir.
“Somos una asociación civil sin fines de lucro, no somos religiosos ni políticos. Nuestro discurso no es agresivo. Queremos que hay que sacar del conflicto a las madres que quieren abortar, porque el aborto no es una solución, sino que le suma un problema a la mujer”, afirmó Foresi, de 40 años y con cuatro hijos, a Diagonales, poco antes de arengar: “Pueden acercarse al escenario, que no tenemos ningún virus”. Y partir después en la caravana.
“Necesitamos que el Estado se responsabilice por las 300 muertes por año que hay en Argentina por abortos clandestinos, que afectan principalmente a las mujeres pobres, y que no se legisle con la biblia en la mano”, explicó María, de 25 años, vocera del grupo feminista.


Foto: Luis Ferraris

10 de abril de 2011

Promueven un vehículo que una los pueblos rurales por vías férreas y rutas


Los vecinos de Magdalena comenzaron a promover la construcción de un vehículo con doble tren de rodadura que le permitiría circular por las vías férreas, calles y rutas. Además de transportar pasajeros y mercaderías, podría llevar a los pueblos desde un cine móvil a una biblioteca o un consultorio médico. La unidad de transporte dual podría recorrer las localidades de Bavio (General Mansilla), Vieytes, Payró y los parajes Arditi y Empalme Magdalena, algunos de los cuales no cuentan con sucursales bancarias o siquiera una farmacia.
El proyecto está a cargo del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y tiene como objetivo revertir los procesos de despoblamiento y ruina de las economías regionales, que se produjo como consecuencia del cierre de numerosos ramales de trenes, a través del transporte de pasajeros y la actividad productiva.
El Instituto trabaja con la Administración de Infraestructura Ferroviaria (ADIF) y prevé utilizar los predios de las estaciones que se encuentran abandonados o en desuso, para realizar en sus edificios actividades productivas y de comercialización, además de poder ofrecer actividades culturales y recreativas para los vecinos.
Además de poder trasportar hacia las ciudades los productos de los pequeñas localidades y llevarles desde un cine a un consultorio odontológico, el sistema dual serviría para el transporte de pasajeros. “Es una forma sencilla de resolver la conectividad de los pueblos del interior que sólo tienen caminos de tierra”, describió Roberto Zungri, quien integra el grupo “Por nosotros”, que surgió entre los vecinos en el 2002, y dirige un Centro de Educación Agraria Nº 16, que depende la Dirección de Educación Agropecuaria de la provincia de Buenos Aires, de la Dirección general de Escuelas y Educación.
El funcionario se mostró entusiasmado por el proyecto: “en particular serviría para los trabajadores rurales, que se tienen que mover en remís o depender de la voluntad de un vecino para que los lleve a su lugar de trabajo”.
AISLADOS. El caso de Magdalena podría servir de ejemplo a otras zonas del interior bonaerense. Algunas de las localidades o parajes sólo están conectadas por caminos rurales de tierra y los vecinos tienen que viajar para ir al banco o a la carnicería. Sin colectivos que vayan de un pueblo a otro, la única alternativa es el remís. “Hay casos, como en Vieytes, en los que hay una veterinaria, pero ninguna farmacia. En otros, como en Payró y Arditi, no hay ni farmacia ni veterinaria”, contó Zungri.
En esta zona se encuentra desarrollada la agricultura familiar y en Payró, por ejemplo, hay varias plantaciones de kiwi. También crían bovinos, lechones y ovejas. Y hay algunos tambos.
“En Bavio hay una escuela agropecuaria a la que van chicos de toda la zona. Y en Payró un centro educativo para la producción con pedagogía de alternancia. La unidad de transporte dual también sería de utilidad para jóvenes de Magdalena que estudian en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y que hoy viajan en combis cada vez que les toca cursar. La idea es mejorar la calidad de vida de las personas, porque el ser humano es un ser social por naturaleza”, describió Zungri.
EL ESPECIALISTA. Mariano Fernández Soler es el técnico del INTI que trabaja en el proyecto. “Los vehículos biviales existen desde hace muchísimos años. Hay antecedentes de su utilización en muchos lugares, pero tal vez el más importante sea el que funciona en Japón desde 2007”, explicó a Diagonales.
“A nivel nacional, el coletren –también conocido como ferrobús–, es lo más parecido, aunque la principal diferencia es que nuestro vehículo incorpora un módulo de utilidad social o comercial. El vehículo para el transporte de pasajeros es un vehículo tradicional, adaptado, mientras que el de carga es un chasis que puede llevar distintos tipos de carga”, describió.
Fernández Soler destacó que el nuevo vehículo “involucra a la actividad productiva local con la posibilidad de brindar servicios a comunidades que hoy se encuentran en muchos casos aisladas”.
El bivial se encuentra en desarrollo en el Centro de INTI Mecánica, donde también trabajan en la rehabilitación de una parte del ramal, con el objetivo de tener la mayor posibilidad de tránsito posible.

Japón
Este sistema funciona desde 2007 entre las ciudades de Mokoto y Hamakoshimizu, en Japón.

Desde La Plata

El ramal que se pretende recuperar va de la estación de trenes de La Plata, en 1 y 44, hasta Pipinas. En la capital bonaerense también tiene paradas en 60 y 120, 1 y 72, Circunvalación 12 y 72, y en 27 y 72, para ir hacia Elizalde, Arana, Correas, Bavio, Atalaya, Magdalena, Payro, Vieytes, Jonte, Las Tahonas, Verónica, Monte Veloz y, por fin, terminar su recorrido en Pipinas.

Inversión
Siete millones de pesos se necesitan para construir dos prototipos, acondicionar las vías y experimentar durante dos años.

El estado de las cosas
Por el momento, el INTI gestiona los recursos para poder construir un prototipo y desarrollar la experiencia piloto en Magdalena. Si funciona, conectará a los centros urbanos más grandes y en un trayecto más extenso, que en una primera etapa podría alcanzar desde Pipinas a La Plata, lo que permitiría recuperar un ramal de trocha ancha que tiene una extensión de 115 kilómetros, fue construido en 1.887 y cerró en 1.979.
Los impulsores del proyecto relevan en estos días las necesidades de los pueblos, con la idea de poder planificar qué podrían ofrecerles. Zungri se mostró entusiasmado: “el sistema dual tiene un doble tren de rodadura, uno para vías y otro para las calles. El vehículo circula por las vías, levanta la rodadura férrea, baja las rodaduras viales y sale por la ruta o por la calle. Los usuarios no tendrían ni que hacer trasbordos, se baja donde tienen que llegar”.

Habitantes del distrito
Según los resultados provisionales del censo 2010 en Magdalena viven 19.171 habitantes; 10.611 varones y 8.560 mujeres, la mayoría de los cuales trabaja en el campo. Bavio es una de las localidades más grandes, tiene unos dos mil habitantes y está conectada por asfalto. En Payró, donde se produce Kiwi, viven unas 300 personas –entre lo urbano y rural– y sólo está conectada por caminos rurales, lo mismo que Arditi, paraje en el que hay unos 120 habitantes.
Vieytes es otra de las localidades conectadas por el asfalto. Unas 600 personas viven en el casco urbano. En este caso, la curiosidad está dada en que hay que recorrer 45 kilómetros de ruta para ir a Bavio y sólo 26 si se usaran las vías férreas.
En Empalme Magdalena viven unas 500 personas, pero es un pueblo bien conectado con Magdalena, porque prácticamente están pegados.

Tecnología disponible
El desarrollo del INTI apunta a concebir un nuevo sistema de transporte a partir de tecnología disponible y ya probada en el mundo. Para ello se estudiaron los antecedentes nacionales y extranjeros, principalmente de Alemania, Japón y Estados Unidos. A su vez, el proyecto busca aprovechar las condiciones y recursos que están disponibles: una red ferroviaria que se encuentra en mal estado de conservación, ociosa y desaprovechada en términos de su potencial; y disposición de caminos y vías tendientes a una forma radial con centro en Buenos Aires, entre otros factores. El principal atributo del sistema propuesto es la flexibilidad, ya que al utilizar caminos convencionales puede suplir trayectos sin vía, con un costo de construcción y operación económicamente accesible, según informa la revista del INTI.

1 de abril de 2011

U2 Miles de kilómetros para ver a una banda de rock


Para los fanáticos todo está organizado. Ya vieron a la banda antes y saben de qué se trata. Quieren tener el privilegio de ver a U2 dentro el monumental escenario del 360º Tour y que los músicos caminen sobre puentes y pasarelas entre ellos, al alcance de la mano. Por eso acamparon en las afueras del Estadio Único, durmieron a la intemperie y perdieron el polar que compraron para cubrirse del frío. Ya vieron a la banda antes y viajaron a lugares increíbles, se conocieron en Tokio y se reencontraron en Chile, viajaron a La Plata y van a Brasil. O retoman la gira cuando pase por México. Ya vieron a la banda antes y tienen todo organizado: lo primero es conocerse, lo segundo dividirse en grupos y responsabilidades y lo tercero, mientras algunos hacen la fila y guardan los lugares para todos, es pasear.
Los turistas fueron una novedad en La Plata. Vinieron de todos lados y el municipio tuvo que abrir un registro de casas de familia con lugares para recibirlos. Los más fanáticos, claro, coparon los hoteles. Los chilenos Natalia y Francisco empezaron a planear el viaje apenas el tour fue anunciado, compraron la entrada por internet en diciembre y una semana después tenían su habitación reservada.
“En Santiago fuimos a mirar, a observar. Ahora vinimos a vivirlo, a sentirlo. Por eso allá fuimos a una platea y acá hicimos la fila para ir a campo. Fuimos de los primeros 3.000 en entrar al estadio y estuvimos dentro de la garra”, contó Natalia. Los fans festejan que el sitio de privilegio sea un premio a quien está primero en la fila y no una ventaja para quien pueda pagar una entrada más cara.
La pareja fue rescatada por Diagonales de una radio local y acompañada hasta la catedral platense, aunque en el camino se encontraron con la imagen de Julio López, pintada en el piso de la Plaza Moreno. “¿Dos veces desaparecido?”, se sorprendieron.
“Qué linda la ciudad. Me parece que La Plata y Buenos Aires son bien francesas, mientras que Santiago de Chile es más parecida a Londres”, describió Francisco.
La pareja buscaba entradas para ir a campo el sábado, algo que parecía imposible ayer, por lo que se disponía a pasar unos días en Capital Federal, ciudad a la que iban a ir en colectivo:
–En Buenos Aires un taxista nos dijo que el viaje en micro tardaba tres horas y media y nos vinimos en taxi.
–¿Cuánto les cobró?
–350 pesos.
Ayer a la madrugada, a la salida del concierto, los taxis porteños iban a Buenos Aires por 100 pesos por persona.

DEL NORTE. Miles de kilómetros para ver una banda de rock son posibles, al menos para Nick Buckmaster, que el domingo sumará 53 conciertos de U2, entre los que puede contar los exóticos destinos de Tokio, en el 2006, y La Plata, en 2011. “Suena como una locura, pero estos recitales son momentos de mucha alegría en mi vida”, describió el viajero, que es gerente de una compañía de mensajería y transporte de objetos en San Francisco, donde vive.
Fernando Castillo, de ciudad México, lo conoció en los conciertos de Japón y lo volvió a encontrar ahora en Argentina, donde compartieron el show inaugural y salieron con el último acorde para hacer la fila y volver a estar entre los 3.000 privilegiados que el sábado podrán ver el show debajo de “La garra”.
El norteamericano viajará a Brasil para ver el recital en el Estadio Morumbi, en Sao Paulo; mientras que el mexicano esperará que el tour lleve a U2 a sus pagos. Según Nick, los conciertos en América Latina son más impactantes, no sólo para el público, sino también para la banda: “Adam Clayton estaba muy emocionado. En Estados Unidos los fans son más grandes y están más tranquilos, relajados. Acá van muchos jóvenes que tienen mucha energía y pasión. La banda responde a eso. El primer show ya fue increíble”.
Nick y Fernando tenían ayer medio día libre. Mientras que sus amigos guardan su lugar en la fila, ellos tenían hasta las ocho de la noche para pasear. Por supuesto, también fueron a la catedral y disfrutaron del palacio municipal, aunque fue en Plaza San Martín donde se sorprendieron, cuando vieron unas siluetas dibujadas en el piso.
“Las siluetas forman parte de una acción colectiva de artistas plásticos para denunciar la situación de los desaparecidos durante la dictadura”, les informó Diagonales. Sorprendidos, fueron hasta el medio de la plaza y vieron los pañuelos de las Abuelas y los stencils con los rostros de Mariano Ferreyra y, otra vez, Julio López.
–¿Los responsables están presos?
–Hubo un juicio en 1985 en el que se condenó a algunos de ellos, pero se impidió que se juzgara a los demás. Luego hubo un indulto y quedaron todos en libertad, aunque ahora se los está juzgando otra vez.
–¿Quién era el presidente cuando fueron juzgados?
–Raúl Alfonsín.
–¿Y cuando fueron los indultos?
–Carlos Menem.
–¿Ahora están otra vez presos?
–A partir de una nueva política en Derechos Humanos del último gobierno se anularon los indultos y las leyes que impedían juzgar a algunos de los responsables. Ahora hay varios juicios, más de 1.700 imputados, como 600 detenidos y 145 condenados –contó Diagonales.
–Es lo justo –opinaron.

Fotos: Matías Adhemar

31 de marzo de 2011

Debutó con los fans de U2 el sistema de hospedaje en las casas de familias


“Somos más famosos que Bono”, dijo Luciana Beyer de Carlés con una sonrisa de oreja a oreja, ya ubicada en la habitación de un pequeño departamento frente a la plaza Islas Malvinas que ayer compartió con su hermano Gustavo. “La dueña de casa nos preguntó si teníamos problemas en atender a los medios y le dijimos que no. Al contrario: nos encanta, ya hablamos con Canal 13 y con Telefé. Y ahora con ustedes”, confirmó la joven, súper contenta.
Ella fue la impulsora del viaje, pero Gustavo, que hace música progresiva en Posadas, en Misiones, se sumó de inmediato. “Yo los vi en el 98 y sé que son impresionante, pero igual mi hermana tuvo que entusiasmarme”, reveló. A Luciana le encantan los recitales multitudinarios, vio a The Police, Rod Stewart y a Alejandro Sanz, aunque esta escapada será especial. Una aventura. Dos meses antes de que viajaran a La Plata escucharon por televisión que había colapsado la capacidad hotelera de la ciudad. Ya tenían los tickets.
“A fines de febrero empezamos a llamar por teléfono a los hoteles y nos empezamos a desesperar”, reveló Luciana. “No sabíamos qué hacer, pero se nos ocurrió que podríamos parar en Retiro y viajar en micro a La Plata sólo para ver el recital. No nos cerraba la idea, pero nos empezábamos a acostumbrar cuando mi mamá se enteró que iban a abrir casas de familias”, describió.
De inmediato comenzaron una aventura no exenta de preocupaciones. “Llamamos a la Secretaría de Turismo y nos dieron una lista de teléfonos para que nos pusiéramos en contacto con los vecinos que alquilaban habitaciones. Así llegaron a Raquel y Guillermo.
“¿Es seguro dónde van a ir?”, preguntaban los miembros de la familia. “Pensamos que sí”, respondían ellos. Y es que una vez que recibieron las fotos de la casa que les ofrecían, hicieron contacto por Facebook y empezaron a conocer a quienes les alquilarían la casa a través del chat. La pareja platense, en tanto, tomaba confianza con sus inquilinos misioneros.
Mientras pasaban la Semana Santa en las Cataratas del Iguazú con su familia, los Beyer de Carlés vieron en el noticiero una noticia que los llenó de alegría: Raquel confirmaba en un noticiero que los primeros en ocupar su casa serían dos hermanos que viajarían de Misiones. “Somos nosotros”, advertían felices a la familia.
“Estábamos por cenar en el hotel cuando vimos por la televisión la noticia de que abrían las casas de familia para los espectadores de los conciertos de U2. Nos enganchamos a mirar y de pronto reconocemos las fotos del departamento en el que íbamos a parar. Después la vemos a Raquel, que daba una entrevista. ‘Es esa. Esa es la señora a la que le vamos a alquilar la casa’, decíamos, hasta que dijo las palabras mágicas: ‘tengo confirmados a dos chicos de Misiones’. Estábamos felices”, relató ella.
Al final, el viaje resultó mejor de lo esperado. Raquel los recibió ayer con una picada y una gaseosa y el departamento estaba impecable.
Todavía no habían desarmado los bolsos cuando llegaron los movileros de Canal 13 y Telefé, a los que después se les sumaron un reportero y un cronista de Diagonales. “¡Bah!, es que somos re importantes”, bromeaba Luciana con una sonrisa de oreja a oreja: “Somos más famosos que Bono”.


De Santa Fe al hotel Del Sol. Adriana, Paulina y Natalia llegaron de Santa Fe para ver el show de U2 en La Plata y se hospedaron en el Hotel del Sol, donde reservaron sus habitaciones apenas tuvieron las entradas. Natalia fue la ideóloga e impulsora del viaje y a la que más le costó salir en la foto.


En la calle. Gerardo y Luciana, de Río Cuarto, comprobaron ayer que no había habitaciones disponibles en los hoteles de la ciudad. Diagonales los encontró en La Plata Hotel, donde llegaron después de una recorrida infructuosa. Iban a buscar alguna una casa de familia a través de la Secretaria de Turismo, pero no descartaban la posibilidad de dormir en el auto.

Fotos: Matías Adhemar (1) y Manuel Cascallar (2 y 3)

24 de marzo de 2011

El Golpe

Marzo del 76. Terminó el carnaval. Sandro tocó en Gimnasia y Esgrima y Dyango en Estudiantes, con Los Plateros. Todos los clubes vivían una época de gloria: Unidos de Olmos fletaba micros desde el centro y había fiestas en Brandsen, Universal, Romerense, Deportivo Platense, Vereadores y Villa San Carlos. La confitería bailable de la noche platense se llamaba Macondo.

***

La tienda Delmar lanzó su temporada de invierno con un “descuento especial al estilo francés”, que empezaba con un 5% y podía alcanzar el 10% para compras de hasta 20.000 pesos. El Dodge 1500 venía con freno a disco y aseguraba tener un alto valor de reventa. “Por algo será”, decía, la publicidad. Las concesionarias locales ofrecían planes para quien quisiera comprar el nuevo modelo de Peugeot 404.

***

El domingo 21 de marzo, Gimnasia recibió a Estudiantes en un clásico con poco para recordar. Aunque en el Campeonato Nacional jugaban en zonas diferentes, en esa fecha les tocó el interzonal. Gimnasia iba primero en la zona B, junto a Quilmes, mientras que Estudiantes -que también jugaba la Libertadores- estaba quinto en la A, detrás de Huracán, Independiente, Ferro y Boca. Héctor Milano abrió el marcador para el Pincha a los 24 minutos del primer tiempo y Oscar Fornari empató el partido, a los 33 del segundo.

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“Sol de papel” era un destacado conjunto platense de música rock. Junglerías, Americanto, Negros Spirituals, El Negro Cabrera, Nacimiento y Nuevo Día participaban de un evento que se realizaba en el Coliseo Podestá con el lema “La Plata canta”. Rubén Alippi, el grupo Reflejos y Mario Bustos eran algunos de los que tocaban en las fiestas que había por la ciudad.
Acróbatas, payasos, magos y adiestradores de animales entretenían a los chicos en El Circo Mágico Chino, que había instalado en 7 y 528 su gran carpa con pistas y galerías de asientos para el público.

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La Orquesta Estable del Teatro Argentino, dirigida por el maestro Roberto Ruiz, inauguró la temporada 1976 con “La zapatera prodigiosa”, obertura de José Castro; el “Preludio a la siesta de un fauno”, de Claude Debussy; y obras para violín y orquesta de Ernest Chausson y Maurice Ravel, con la participación del violinista Szymsia Bajour.

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Los teatreros estaban reunidos en el grupo de Teatro Independiente de La Plata (TILP), dirigido por Gilberto Mirabella, que abrió la temporada de la flamante sala Discépolo con “Aurelia y sus hombres”, una comedia con denuncia social con la que el dramaturgo español Alfonso Paso ganó el Premio Nacional de Teatro de su país en 1961.
El TILP, anunciaba las obras “Las de Barranco”, de Gregorio de Laferrere, y la comedia “El mentiroso”. Entre las obras infantiles, iban a presentarse “El espantapájaros que quería ser rey” y “Ronda de los juglares”. El fin de semana anterior al Golpe de Estado subió a escena “Canto general”, de Pablo Neruda, en una adaptación dramática de Ricardo Indiart, que contó con las actuaciones de Virginia Lago, Onofre Lovero, Víctor Hugo Vieyra, Héctor Gióvine y el percusionista Juan Roldán.

***

Había escasez de pollos y huevos en los almacenes y los productores tenían que salir a dar explicaciones. La Asociación de Pescadores del Río de la Plata informaba que los peces del río “no se encuentran contaminados”. Había vecinos con perros en sus departamentos y otros que se quejaban por ello. Y quienes estacionaban su auto en la vereda y provocaban la bronca de los transeúntes.
Ya había, en aquel marzo del 76, algún conflicto por la música pirata. Aunque los grabadores no estaban difundidos, había quien vendía cassettes grabados con música copiada de un disco. La polémica se debatía en los tribunales y, en otras ciudades del país, hasta había comerciantes procesados y con prisión preventiva.

***

La película documental italiana “Adiós, tío Tom”, que denunciaba el racismo y la esclavitud, se promocionaba como un éxito de público en La Plata. Y aunque fue levantada en la víspera del 24 de marzo, volvió de inmediato a la trasnoche del cine Select. “El joven Frankestein”, de Mel Brooks, llevaba varias semanas en el Cine 8; y la que convocaba en el Roca era Isabel Sarli, con tres películas que empezaban a las 13.30 se exhibían una detrás de la otra. La última, a las 22.40.
También se promocionaba como un cine para adultos la película “¿Qué pasa, Pussycat?”, una comedia de enredos que Woody Allen había estrenado 10 años antes y contaba los conflictos entre hombres y mujeres en un hotel.
La semana del golpe se estrenó en La Plata “La Mary”, dirigida por Daniel Tinayre y con los protagónicos de Susana Gimenez y Carlos Monzón. Se anunciaba como “la película más audaz del cine argentino” y compartía la cartelera con “La Perra”, protagonizada por Libertad Leblanc y “El rincón de las vírgenes”, un título que alarmaba o entusiasmaba junto a la advertencia de “prohibida para menores de 18 años”, pero era una película de arte, pícara, adaptada al cine del cuento “Anacleto Morones” de Juan Rulfo, que cuenta la historia del tal Anacleto, un hombre con facilidad de palabra que hacía creer en milagros a la gente.
En el Cervantes daban “El discreto encanto de la Burguesía” y “El fantasma de la libertad”, doble programa con filmes de Luis Buñel. En el Astros estrenaban “Aguirre, la ira de Dios”, de Werner Herzog, considerada como una de las joyas del cine alemán.
“Infierno en la torre” iba por su sexta semana. Era el tanque hollywoodense del momento. Porcel tenía en cartelera “El gordo de América”.

***

Marzo del 76. Terminó el carnaval. Y la muerte ya es una realidad en la vida cotidiana de los platenses.

7 de marzo de 2011

Un pibe de trabajo

Un pibe con futuro incierto, parado en la vereda, en cuero, había tocado el timbre y esperaba atento que alguna señal llegara desde la casa. “Señora”, gritaba asomado al portón. “Señora”. En la calle, un carro tirado por un caballo. Dentro del carro: una pala. El chico quería juntar la pila de escombro que había amontonada al lado del cordón. De la casa salió un tipo, medio dormido. Eran las 10 de la mañana y hacía calor.-Le cobro barato –prometió el chico.
-¿Cuánto querés?
-Y… 15 pesos.
-Dale –dijo el tipo, que fue a buscar la billetera y salió enseguida-.
-¡Eh! ¡Ya terminaste!
-Sí –dijo el pibe.
-Tengo una carretilla de tierra con escombro que también quisiera cargar.
Rapidísimo, el pibe pidió permiso, se mandó al patio a buscar la carretilla y la llevó a la vereda en un segundo.
Cuando salió, una señora que iba a hacer los mandados permanecía parada al lado del caballo:
-Qué vergüenza hacerle esto al caballo.
-¿Qué?, señora –preguntó el pibe.
-Tanto peso le va a hacer mal, pobrecito.
-Pero si el caballo está re bien. ¡Mire qué fuerte! Lo tengo bien cuidado.
-Pobrecito. Qué maltrato para el animal.
-¿Qué dice señora? –se enojó el pibe-. El caballo está re bien. Déjeme en paz, señora. Estoy trabajando, señora. Estoy trabajando. Déjeme en paz.
Cuando la mujer vio aparecer al dueño de casa, se puso más derecha, dio media vuelta y siguió su camino.
El chico había quedado nervioso, quería correr a la señora y cagarla a trompadas, preguntarle qué quería que hiciera, llevarla a vivir con él un par de días. En cambio, miró al hombre y le pidió ayuda: juntos levantaron la carretilla para vaciarla en el carro.
El hombre, en lugar de $15, le dio $25. Al pibe con futuro incierto le brillaron los ojos, manoteó la plata y se la guardó en el bolsillo, sin contarla.

4 de marzo de 2011

Un vecino despechado baleó a una prostituta

Una prostituta baleada, una historia de amor –tal vez–, y de odio, de machismo y sometimiento -de marginación-, se esconde en un hecho que conmocionó ayer por la mañana a quienes viven cerca de Plaza Matheu, en una zona roja del casco urbano platense en la que los vecinos conviven con putas, travestis, transas y prostituyentes.
Patricia tiene 46 años y está fuera de peligro, pero su vida corrió serio riesgo cuando un vecino –amigo, novio y amante– le disparó con un revólver 32 largo y le pegó un tiro en el pecho.
Un policía custodiaba ayer la casa del atacante, identificado como Cacho Cossi, de 70 años, en 66 entre 2 y 3, mientras el hombre permanecía detenido, acusado de tentativa de homicidio. En el barrio, los vecinos hablaron con la condición de no ser identificados, por miedo a represalias.
Los hechos ocurrieron en la esquina de 2 y 66, donde todos los días, durante todo el día, un grupo de trabajadoras sexuales, mujeres y travestis, ofrecen sus servicios. Fueron entre las 8 y las 9 de una mañana que se presentó movida, “había escuchado algunos gritos y más tarde los tiros, que sonaron como si fueran dos cohetes, pero no le di importancia”, reveló un joven que vive a pocos metros de la esquina.
–La mujer era una conocida del señor –dijo, no sin ironía, otro vecino.
–¿Conocida?
–Sí. Una amiga, una novia. Amante.
–…
–¡Claro! Parece que la vio con otro y se puso celoso. Hace un par de días que peleaban –reveló.
–El sabría que se prostituía.
–Sabía, pero parece que se puso celoso porque la vio coquetear con alguien. Estará enamorado y la mina andará con otro.

La misma versión, palabras más o menos, dieron otros vecinos, quienes revelaron que el hombre había entablado una relación de amistad no sólo con la prostituta que baleó, sino también con algunas travestis, a las que dejaba dormir en su casa.
La escalada de violencia entre la pareja tuvo ayer a la mañana su pico más alto. Cossi fue a la esquina con un reclamo y agredió a Mendoza, pero tres o cuatro travestis que esperaban a sus clientes en el lugar decidieron intervenir y agarraron al hombre a golpes. La mujer, entonces, tomó un fierro y rompió todos los vidrios del Volkswagen azul de Cossi.
Cuando pudo zafar de las travestis, Cossi corrió a su casa, buscó en su escondite el revólver calibre 32 largo, que después secuestró la policía, y volvió a la calle. Una vez en la esquina, disparó al menos tres veces. Un tiro impactó en el pecho de su víctima, que fue trasladada al hospital San Martín, donde anoche permanecía internada, fuera de peligro.
“Yo le decía que no se metiera en ese ambiente, pero no sé qué le pasó”, dijo un vecino. Y agregó: “Cacho tiene su historia, porque estuvo preso por un tema de drogas, pero ahora no andaba en nada”.
“Dicen que se engachó con la flaquita, una alta, de pelo corto, que hacía un tiempo ya que paraba en esta esquina. Bueno, paran acá, en 2 y 66: de día mujeres y de noche, travestis. ¡Bah! Están todo el día, a veces medio en pelotas. Cuando oscurece esto parece un cabaret”, dijo un vecino.
A metros de la esquina, en una casa a la que se accede por un portón negro que antes tuvo vidrios y ahora tiene paneles de plástico traslúcidos, mujeres y travestis se enroscan sobre sus clientes. “Todo bancado por un policía, uno de los capos”, especuló un hombre.
“Ya no se puede vivir en las esquinas de este barrio. Te vuelven loco, dejan botellas tiradas, preservativos, y el dealer que les trae la droga los mata, vidrio molido les debe dar, porque quedan destruidos todo el día”, contó un joven.
Para los vecinos, la zona es un pandemónium que sufren todos los días y que se intensifica los jueves a la noche, cuando los motoqueros que salen durante la madrugada a correr picadas y a copar la ciudad con los ruidos de sus motores pasan por el lugar con piedras y palos, para atacar a las travestis.

25 de febrero de 2011

Sampietro: un preso con historia, oculto en la UNLP


Pasó más de la mitad de su vida en la cárcel, acusado del homicidio de un policía y de robos calificados varios, de tentativas y de portación de arma de guerra. Fue castigado y torturado y pasó de ser un preso común a un objetor de conciencia, un tipo politizado, un militante, un hombre con historia. Fabián Sampietro tenía prisión domiciliaria con monitoreo electrónico y salida laboral, pero la Policía bonaerense fue a buscarlo el miércoles a su trabajo con una orden que no decía las razones por las que debía volver a prisión. Dudó, pidió ayuda y logró ponerse a resguardo en la facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), donde se encontraba hasta el cierre de esta edición: un lugar inexpugnable para la Bonaerense, pero en el que -en cualquier momento- podría irrumpir la Policía Federal.
Sampietro pasó 23 de sus 45 años en la cárcel, donde dejó atrás al preso para convertirse en un periodista popular. Hoy vende libros en 48 entre 6 y 7, en la vereda de las facultades, y además de militar por los chicos en situación de calle y contra la violencia policial, es integrante del colectivo La Cantora, que practica la comunicación desde las cárceles.
El beneficio que tenía lo obligaba a llevar una pulsera electrónica y a cumplir con algunas reglas que se le escaparon. Ahora, la justicia lo mandó detener. Incrédulo de las razones policiales, se resguardó en la facultad de Derecho, donde habitualmente guarda los libros que vende en la vereda. Y logró una autorización para quedarse hasta que su situación legal fuera aclarada, algo que anoche todavía tenía ocupado a los abogados de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), entre los que se encontraba Oscar Rodríguez.
“Dicen que violó las condiciones de la morigeración de prisión preventiva”, llegó a decir el abogado a Diagonales, en un brevísimo alto en su trabajo.
Ayer, Sampietro llevaba un pin de las Abuelas de Plaza de Mayo en su musculosa blanca, un pantalón de jean y borcegos marrones algo viejos pero con suelas nuevas. Durante la entrevista fumó varios cigarrillos rubios que sacó de una cigarrera con la imagen del Che.
A fines de noviembre de 2010 le dieron el beneficio de la prisión domiciliaria y la posibilidad de trabajar. Se consiguió un empleo en un puesto de libros, comió arroz todos los días, ahorró, compró sus propios libros y se independizó.
El miércoles, tres hombres de civil se le presentaron con una orden de detención. Los fulanos se identificaron como efectivos de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI). “Mientras que uno de los policías se presentaba, el otro le dijo a los puesteros que eran asistentes sociales”, contó.
Como ya estaba por guardar sus libros en la facultad, el detenido pidió permiso para terminar lo que se disponía a hacer. Ok, dijeron los policías. Uno de ellos lo acompañó por los pasillos del ex Jockey Club. Una vez dentro, Sampietro llamó a su abogado para preguntarle qué hacer. “Quedate ahí”, le dijo Rodríguez.
Un par de operadoras de la APDH llegaron al lugar y advirtieron que la Policía Bonaerense no podía entrar a la facultad. Protegido por el resguardo que le daba estar dentro del edificio, Sampietro elevó la voz para informar su situación a los estudiantes. La guardia edilicia se anotició sobre la situación e informó al decano, Hernán Gómez, quien también fue llamado a tomar cartas en el asunto. El policía ganó la calle, se encontró con sus compañeros y cuando los abogados llegaron al lugar, ya no había rastro de ellos.
“No estoy atrincherado, el decano me dio permiso para quedarme, porque mi intención es aclarar la situación. La policía vino con una orden de detención que no decía los fundamentos por los que me quitaban el beneficio. Yo no hice nada como para tener que volver a la cárcel”, describió Sampietro.
Punto seguido, sin embargo, él mismo fue capaz de reconocer algunas dificultades para cumplir con las exigencias de las condiciones de la morigeración de prisión preventiva. Alguna vez, emocionado durante alguna actividad de la Asamblea Permanente por los Derechos de la Niñez (APDN), llegó tarde a su casa de 6 entre 125 y 126. Otro día, se durmió en el colectivo y se pasó de largo. En el almacén, no pide que lo atiendan antes porque tiene colocada una pulsera electrónica. Simplemente, si se le hace tarde: llega tarde.
Su caso, además, se vio agravado por la precaria conexión eléctrica del departamento en el que vive, porque la térmica salta cada vez que llueve y la pulsera electrónica precisa que haya energía para poder realizar una comunicación telefónica cada vez que él llega a su casa.
“Yo sabía que podía suceder esto, pero no hice nada malo. El sistema, la burocracia, te empuja para que te cortes la pulsera y salgas a robar. Afanar no me costaría nada. Te vuelven loco. El patronato del liberado te abandona y la policía te fastidia. Te llaman a cualquier hora, le tocan el timbre a tus vecinos a las 4 de la madrugada: ‘disculpe, nos confundimos, buscamos a Sampietro’, -dicen, pero son mentiras. Te obligan a que metas presos a todos, que destruyas a los que te protegen, a tu familia, a tus vecinos”, describió.
La suerte de Sampietro era anoche una incógnita.
Al cierre de esta edición, todavía no estaba seguro de poder quedarse en la facultad, aunque pensaba que volver a prisión sería sólo algo a lo que está acostumbrado, al fin y al cabo, es un preso con historia.

Foto: Alberto Direnzo

14 de febrero de 2011

@RodolfoWalsh


Más de mil usuarios de la red social Twitter leen los microtextos de un usuario que se presenta como Rodolfo Walsh y relata las anécdotas que lo llevaron a escribir el libro Operación Masacre, la primera obra de “ficción periodística” o novela testimonial. En tiempo real, desde hace un año, una pareja de comunicadores especializados en medios digitales y social media, evocan al periodista y escritor y rememoran el día a día de la investigación del fusilamiento ilegal de 12 hombres, ocurrido el 9 de junio de 1956 en José León Suárez, como consecuencia de la sublevación contra gobierno de facto de la autodenominada “Revolución Libertadora”, y del que siete detenidos resultaron sobrevivientes.
¿Qué habría sucedido si Rodolfo Walsh hubiese utilizado Twitter en el año 1957? Es la pregunta que trataron de responder.
Alvaro Liuzzi tuvo la idea una tarde de julio de 2010 en la que daba una charla en Mar del Plata. No sabía bien qué iba a hacer, pero quería usar la red social que el año pasado explotó en Argentina para homenajear a Walsh. Iba a hablar de blogs y periodismo multimedia cuando se le ocurrió decir que “Operación Masacre está tan bien escrito que no lo lees, lo ves”. Y concluyó: “Se trata de una obra que podría darse a conocer en cualquier plataforma”.
Fue entonces cuando decidió crear el usuario @RodolfoWalsh, al que empezó a presentar, todavía sin una idea definida.
A diferencia del Facebook, donde la gente se hace amiga, en Twitter los usuarios se siguen. Y lo primero que hizo Liuzzi fue seguir a varios periodistas y militantes kirchneristas, muchos de los cuales se alegraban de la ocurrencia y festejaban que los siguiera Rodolfo Walsh.
Pronto, sin embargo, algunos empezaron a sentirse incómodos. “Antes de Operación Masacre, Walsh era antiperonista y yo tiraba palos contra el peronismo, contra Perón. Decía que no entendía al peronismo. Entonces, me di cuenta que estaba a seis meses de que se enterara de los fusilamientos”, relató Liuzzi a Diagonales.
En esos días, Vanina Berghella, creadora de la web Tu Bicentenario, ya se había sumado al trabajo, entusiasmada con la idea del homenaje. Como Walsh y Enriqueta Muñiz, hicieron un equipo que comenzaría a desgranar el paso a paso de la investigación en micromensajes de 140 caracteres.
“Después de llevar tres o cuatro meses con la cuenta, empezamos a sincronizar los mensajes: de 2010 a 1956, de 2011 a 1957”, describió el periodista.
En un bar de La Plata, a metros de la casa en la que Walsh vivía cuando inició su investigación, Luizzi recordó el día en que su @RodolfoWalsh se enteró que un hombre había sobrevivido a un fusilamiento. Para Walsh fue el martes 18 de diciembre de 1956, para @RodolfoWalsh fue el sábado 18 de diciembre de 2010. “Ese día lanzamos el sitio (http://proyectowalsh.com.ar), con el que se completa el proyecto con entrevistas documentales”, explicó.
Para no faltar a la verdad, o al menos a la que legó el auténtico Walsh, Liuzzi y Berghella se valieron de un apartado en el que el periodista describe día a día los pormenores de su investigación. Así, aquel 18 de diciembre @RodolfoWalsh contó: “Anoche, frente a un vaso de cerveza, alguien me dijo ‘hay un fusilado que vive’. Impactante historia, trataré de investigar”. Un día después, anunció: “El dato que escuché: realizaron fusilamientos clandestinos durante la noche del 9 de junio”. Y reveló: “Me la relató anoche Juan Carlos Livraga, dice ser unos de los fusilados que logró escapar con vida…”.
La última noticia de la cuenta de Twitter es el hallazgo de un tercer sobreviviente, Horacio Di Chiano. “Allí estaba, el tercer resucitado, vivito y coleando”, contó @RodolfoWalsh. Quienes empiecen a seguirlo hoy, podrán ser testigos del hallazgo de los otros cuatro sobrevivientes y el proceso que lo llevó a publicar Operación Masacre, la primera obra de “ficción periodística” o novela testimonial. Y convirtió a un antiperonista en jefe de Inteligencia de Montoneros.

Foto: Alberto Direnzo

30 de enero de 2011

El drama y la esperanza de los padres frente al Hospital de Niños de La Plata


Nerea tiene tres años. Se cayó en una olla con agua hirviendo y se quemó. Sus papás son de Daireaux y en estos días acamparon en Parque Saavedra para estar cerca de la nena. Los echaron. Malena nació hace dos semanas con la columna vertebral y el conducto raquídeo abiertos. Fue operada y ahora hay que esperar. Sus abuelos y su mamá viajan todas las madrugadas desde Morón y pasan el día en el hospital, o en el parque, atentos, expectantes. Amparo no crece. A los tres años le descubrieron un retraso de crecimiento. Sus papás van y vienen en una combi desde San Pedro, donde viven, para que la nena pueda ser atendida en La Plata. Alexis es un bebé de 10 meses que tiene todo el cuerpo manchado. Su enfermedad se llama mastocitosis y le están buscando un tratamiento. Viaja con su mamá desde Ayacucho. Delfina nació hace un mes y medio en Laprida con un angioma y se le desató un tumor. La operaron a los tres días y ahora le realizan controles con la esperanza de que el tumor desaparezca. Son historias de gente común, en la puerta del hospital de Niños Sor María Ludovica.
Esta semana, dos familias instalaron carpas en el Parque Saavedra. Eran padres que querían estar cerca de sus hijos, pero acampar está prohibido y tuvieron que irse. “Nos queremos quedar porque nuestra bebé está grave”, le dijeron a Diagonales Fernanda (25) y Maximiliano (23), dos jóvenes humildes que viven en Quilmes y hace tres meses perdieron una nena de un año afectada por meningitis. Ahora tienen internada a una beba que nació el 20 de enero.
Jorge Torres (25) estuvo dos noches sin dormir después de ser expulsado del parque. Se pudo quedar en el hospital, pero con la condición de que no se durmiera. Pese a no tener ahorros, este camionero de Daireaux y su mujer, Thelma (27), quisieron viajar a La Plata para acompañar a Nerea, de tres añitos, que se quemó con agua caliente. “Yo estaba pelando un lechón y tenía una olla en el piso… Ella se la chocó y se cayó adentro”, lamentó el papá. “Se quemó la cola y las piernas”, agregó. El hospital sólo tiene lugar para que la mamá acompañe a su hija.
Pero la solidaridad existe. El patrón de Thelma llamó para tener noticias y, enterado de la situación, viajó a La Plata, donde viven sus padres, y ahora Jorge tiene una habitación de huésped en la cual poder dormir mientras su hija se recupera.
Con apenas dos semanas de vida, Malena ya fue operada y su familia confía en que pueda recuperarse. Sus abuelos Adriana y Marcos y su mamá Elena se levantan a las 4 de la mañana para viajar en auto hasta La Plata, donde pasaron los últimos días, sin importarles la lluvia, el viento o la ola de calor.
Malena nació con un mielomeningocele que le fue corregido con cirugía en el hospital, pero todavía no se sabe si sufrirá daño neurológico, lo que suele ser irreversible. “Tenemos que esperar, porque la enfermedad viene con hidrocefalia. Pero los médicos nos dieron esperanzas de que esté en el 11% de los que salen bien”, dijo el abuelo.
La familia prefiere ir y volver porque Malena tiene un hermanito de 4 años al que también tienen que cuidar: “pregunta cómo es posible que la hermanita tenga problemas si él nació bien –contó la abuela–, nosotros todavía no lo entendemos”.

Marcelo Ramírez es chofer de una combi Renault Master del servicio social de la Municipalidad de San Pedro. De lunes a jueves recorre los 230 kilómetros a La Plata y también va a Buenos Aires con 12 pacientes. Romina (24) y Raúl (42), que es no vidente, vinieron en el último viaje. Tienen una nena con problemas de crecimiento. Amparo, que tiene tres años, tiene un retraso y, aunque está en el peso correcto, los médicos creen que tendría que ser un poco más alta. El diagnóstico, de todas maneras, no está firme. En el hospital platense recibió estimulación y deben hacerle algunas pruebas más.
Rodrigo Penedo maneja una Ford Transit desde Presidente Perón con hasta 12 pacientes. También pasa por el Evita, en Lanús, y a veces va al Gutiérrez o al San Martín, en La Plata. Guillermo Díaz viaja desde Arrecifes, a 280 kilómetros, en una Mercedes Sprinter; vehículo que también utilizan el servicio social de Malvinas Argentinas y el de Florencio Varela.

Mariana (25) tiene un nene de cinco años que la espera en Ayacucho y un bebé de 10 meses con mastocistosis sistémica y cutánea. El miércoles estuvo en La Plata pero como se rompió el tomógrafo del hospital de Niños el chofer del municipio la llevó hasta el Víctor Larraín, de Berisso. Alexis tiene manchas en la piel y dos órganos –el vaso y el hígado– más grandes. “Lo tienen que seguir evaluando para saber si hay tratamiento, porque tiene problemas para cicatrizar, no permite anestesia, ni sedantes, y no le pueden hacer ningún tipo de operación”.

Delfina nació hace un mes y medio con un angioma y se le declaró un tumor. Su abuela Beatriz y su mamá Samantha la traen desde Laprida. La enfermedad es congénita, hereditaria y está medicada desde su tercer día de vida. Esta semana le aumentaron la dosis con la esperanza de que el tumor desaparezca.
Son las historias de gente común, en la puerta del hospital de Niños Sor María Ludovica de La Plata.

RECUADRO
El hospital fue fundado en 1889 para atender la demanda de atención pediátrica en una ciudad recién fundada y ha sido cuna de maestros ilustres de la pediatría, cirugía y neonatología nacional e internacional. Experimentó una gran transformación a partir de 1968, con la creación de las residencias de clínica pediátrica y el desarrollo de subespecialidades pediátricas clínicas y quirúrgicas que se afianzaron en el tiempo. Hoy funcionan tres servicios de Terapia Intensiva: Neonatal, Pediátrica y Cardiovascular, y 2 servicios de terapia intermedia: clínica y quirúrgica.