"La gente cree estar plenamente informada sin haberse aproximado siquiera a una sola idea que contradiga sus prejuicios", Bill Keller.

28 de noviembre de 2008

El tierras de Monseñor Aguer

La idea de crear una cátedra que lleve el nombre del Padre Carlos Cajade crece en la facultad de Trabajo Social de la Universidad Nacional de La Plata, luego de un seminario trimestral sobre Teología de la Liberación que contó con la presencia del teólogo Ruben Dri, entre otras destacadas personalidades católicas y de la militancia revolucionaria de los ‘70. La ex detenida desaparecida Graciela Daleo –integrante de la Cátedra Libre de Derechos Humanos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA–, el teólogo Rafael Villegas, el ex cura Antonio Fenoy y el jesuita José Meisegeier participaron del cierre del seminario e hicieron públicas sus conclusiones. “Queremos un mundo en el que cada ser humano tenga sus necesidades básicas satisfechas desde el momento de nacer”, una frase de Cajade.
La corriente teológica que nació en los años ‘60, fundada en la idea de que hablar de los pobres es hablar de Cristo y hablar de Cristo es hablar de Dios, fue refundada durante el seminario, en la idea de que “cuando hay un pueblo que se organiza está Dios”, según explicó Fenoy, un ex cura que dejó los hábitos cuando se enamoró, en 1995.
Amigo de Cajade, Fenoy tomo prestada algunas de sus frases. Y fue con esa licencia que explicó: “O construimos desde los pobres una sociedad para todos, o dejamos que Macri construya una sociedad para pocos. Cajade siempre ponía en el centro a María, una chica que ahora tiene 11 años, hija de la miseria, que tiene HIV, y cuyos papás murieron con HIV. La ponía en el centro y nos decía: si construimos un país para que ella sea feliz todos vamos a ser felices”. Fenoy agregó que “hay un proyecto social, económico, político y humano que nace del Evangelio”.
A su turno, Villegas aseguró que “Dios se hace rostro en las prácticas de liberación” y explicó que “el Trabajo Social es la continuación de la Teología de la Liberación por otros medios”. Además, afirmó que “para ser cristiano no hace falta ser cristiano”, una idea que rondó por la sala durante todo el seminario.
Siguió Meisegeier –el padre "Pichi" Meisegeier, compañero de Carlos Mugica de toda la vida, además de su sucesor en el trabajo en la Villa 31–, que habló a los presentes sobre su experiencia. Contó Meisegeier un encuentro con jóvenes católicos misioneros de clase alta. “Después de que cada uno contara lo que hacía, les pregunté si iban a poder cumplir con el concepto de amor al prójimo en otras circunstancias, no misionando, sino en la empresa, como abogados o como médicos. Les dije que estaba muy bien la práctica cristiana, pero que la cuestión era qué hacer con la estructura del mal que está en nuestra sociedad. Porque a todos se les mete la política neoliberal”.
Paradojas o no, el cura tercermundista citó a Mafalda, la de Quino: “Malfalda dice que nadie amasa una fortuna si no amasa a los demás”, dijo Meisegeir. Y agregó: “no hay fortunas éticas”. Luego, denunció el negocio inmobiliario que se quiere hacer con la ciudad de Buenos Aires y puso sobre la mesa el tema de la Villa 31, de Retiro, tan en los medios en estos últimos días. Invitó a ver los ejemplos de las grandes ciudades del mundo, densificadas, que crecen para arriba. Y denunció el prejuicio neoliberal de que todos en las villas son “vagos, atorrantes y desvergonzados”. Y advirtió: “están creando una sociedad más caníbal, más incapaz de convivir en paz y armonía”.
El cura hizo números. Aseguró que los countries instalados en el Gran Buenos Aires ya ocupan una superficie cuatro veces mayor a la de la ciudad capital y denunció que hay más de cien barrios cerrados en altura, que se venden con la excusa de vivir con más seguridad y mayor contacto con la naturaleza”. Dijo, además, que mientras tanto, “el 26 por ciento de los argentinos viven en viviendas subnormales, ranchos o casillas”. Abogó, finalmente, por la coherencia ética para respetar el Evangelio en el trabajo y en la casa para que “entre todos construyamos una sociedad de hermanos, si queremos decir después que somos cristianos”.
Daleo tomó la palabra para cerrar la mesa y aportar su experiencia de militante revolucionaria que dio sus primeros pasos como misionera siendo apenas una adolescente. Destacó la posibilidad de “mirar la realidad desde la fe” e hizo propia una frase del seminario: “El deber de todo cristiano es ser un revolucionario. Y el deber de todo revolucionario es hacer la revolución”.

2 comentarios:

Juan Paulo dijo...

Pregunta: ¿borraste entradas?

No Publicable dijo...

Si, borré.
Si te interesa alguna nota en particular avisame, porque están en Borradores.
Algunas veces subo gacetillas, notas choreadas o bodoques (avisos o curiosidades) que después borro.
Y tb borro algunas notas... es sólo porque dejan de parecerme interesantes o atractivas.