"La gente cree estar plenamente informada sin haberse aproximado siquiera a una sola idea que contradiga sus prejuicios", Bill Keller.

18 de septiembre de 2009

"La Justicia le debe una repuesta no sólo a la familia López, sino a toda la sociedad"

Entrevista a Rubén López

Será un recuerdo para el hombre que militaba en los ‘70 y llevaba a sus hijos a jugar al fútbol a la Unidad Básica de su barrio, un homenaje para el militante que esperó 30 años para ver tras las rejas a su secuestrador y torturador. La familia López trabaja contrarreloj para presentar hoy los primeros lineamientos de lo que será la fundación Jorge Julio López, que se dedicará a dar cursos de oficios. “Por ahora sólo haremos una presentación extraoficial”, aclara Rubén López, hijo menor del albañil desaparecido, ideólogo de un proyecto que “no debe estar nada mal porque a todo el mundo le gusta y muchos empiezan a sumarse”.
La presentación será hoy a las 19, en un acto oficial para cambiar el nombre del Centro Cultural de Los Hornos, ubicado en 64 y 137, por el de Jorge Julio López, que contará con la presencia del intendente platense Pablo Bruera.
Mientras ultima los detalles para obtener la personería jurídica y a poco de cumplirse el tercer aniversario de la segunda desaparición de su padre, Rubén López hizo un alto en su trabajo en su carpintería para conversar con Diagonales sobre el proyecto, la justicia y su padre desaparecido.
“La idea es que se enseñen oficios: carpintería, electricidad, mecánica del automotor, plomería, corte y confección, peluquería, cocina y algunas cosas más, porque ya apareció gente que se ofreció a dar idiomas, computación y hasta hay una tejedora”, describió el hijo menor de Julio López.
Los cursos servirán a quienes quieran trabajar, pero también a quienes quieran aprender a arreglar las cosas en su propia casa: “Cuando empezamos a diseñar el proyecto nos encontramos con que la municipalidad daba un curso de plomería al que iban muchas mujeres. No buscaban una salida laboral, sino que querían arreglar ellas mismas las cosas que se rompían en su casa”.

La justicia. “Todo el mundo me pregunta qué avances hay en la causa y voy a decir lo mismo que esta semana le dije al ex intendente de La Plata y actual ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Julio Alak: ‘hoy estamos igual que la primera semana. No hay novedades, no hay algo concreto’”, explicó Rubén. Y agregó que, “como siempre, hay sospechas, pero por parte de la familia no vamos a acusar a nadie hasta que tengamos alguna certeza. Técnicamente, en la causa no hay pruebas”.
López lamentó que, desde que desapareció su papá, cada semana aparecieran pistas falsas, que se dijera que salió del país a través de un cruce fronterizo hacia Paraguay, que estuvo Atalaya, que lo mantenían secuestrado en San Miguel del Monte, que una mujer águila que sobrevolaba la Provincia lo viera aquí o allá, que un parapsicólogo aportaría datos para encontrarlo y que con una horqueta sobre un mapa de la provincia alguien propusiera marcar el sitio exacto en donde estaba.
“A los 13 días nos dimos cuenta que las primeras 48 horas eran fundamentales para la investigación. Y recién dos años después pudimos reconstruir el recorrido que hizo aquella mañana”, describió, al hablar de los disgustos judiciales.
Pese a creer que “la justicia a veces es injusta”, López aseguró que tiene “confianza” en llegar a la verdad, “la misma que tuvo mi viejo, que esperó 30 años, como muchos otros, para que esta persona pagara por lo que hizo y pudiera ser condenado”, declaró, sin nombrar al ex policía y represor Miguel Osvaldo Etchecolatz, condenado a la pena de reclusión perpetua por crímenes de lesa humanidad en el marco de un genocidio el mismo día en que su padre fue secuestrado, el 18 de septiembre de 2006.
“A mí, lo único que me importa es saber dónde está mi viejo, pero creo que la Justicia le debe una repuesta no sólo a la familia López, sino a toda la sociedad, al país”, afirmó.

La ausencia. Dijo Rubén que cada día se acuerda de su padre, que se pone a pensar y siente esa ausencia que hoy marca que se cumplen tres años de su secuestro. Y así fue que se le ocurrió la idea de hacer una fundación para que Jorge Julio López no siga desapariciendo, para que no se produzca la desaparición en la conciencia de la sociedad, después de haber sufrido una desaparición en 1976, durante la última dictadura militar y otra, en 2006, durante el gobierno de Néstor Kirchner. Y que pueda recordarse que el secuestro “pasó en este país y en democracia, que esto no le pasa sólo a la familia López, que lo sufre en forma personal, sino que nos pasa a todos”.
Rubén teme que la fundación lo sobrepase, pero disfruta del homenaje, porque “tendrá un fin social, como el que trató mi viejo en la Unidad Básica”. Además, “todos los que se enteran quieren colaborar, la gente está conciente de lo que pasa y no quiere olvidarse, quiere sumarse. No quiere que la desaparición de mi papá haya sido en vano”.

–¿Qué dejó tu papá?
–Tuvo paciencia para que este señor (el señor Etchecolatz, que Rubén no nombra) fuera enjuiciado con todas las de la Ley, con derecho a defensa, como corresponde que tengamos todos, y ahora está encarcelado como corresponde. Eso nos dejó mi viejo. A nosotros y a muchos, aunque el orgullo que hoy sentimos no está completo porque él no está… ojalá estuviera.

Foto: Alberto Direnzo

Julio López fue secuestrado el 18 de septiembre de 2006. La última vez que se lo vio salía de su casa para ir a la Municipalidad de La Plata. Eran las 10.30 de la mañana y caminaba por 66 y 137, donde hoy habrá un acto.

López fue secuestrado por primera vez el 27 de octubre de 1976 cuando salía de su casa en Los Hornos, donde militaba. Permaneció en varios centros clandestinos, se lo blanqueó y permaneció detenido en la Unidad 9 hasta el 25 de junio de 1979.

Liberan a once penitenciarios que actuaron en la dictadura
“¿Vamos a hablar de inseguridad?”, preguntó Nilda Eloy. “Les quiero avisar que estamos muchísimo más inseguros que ayer: dejaron en libertad a los pocos detenidos por la causa de la Unidad 9 de La Plata”, advirtió, alarmada por la noticia, justo cuando debía dar a conocer las actividades que el colectivo Justicia Ya! hará hoy por el aniversario de la desaparición de Jorge Julio López (ver abajo). Mientras que los juicios a los represores Miguel Osvaldo Etchecolatz y el sacerdote católico Christian Von Wernich –condenados por crímenes de lesa humanidad cometidos en el marco de un genocidio– se hicieron con los imputados en prisión, ahora será la primera vez que se haga un juicio oral en La Plata con los acusados en libertad. De todas maneras, 14 represores que actuaron en la U9 deberán rendir cuentas ante el Tribunal Oral Federal 1, presidido por Carlos Rozansky.
Las excarcelaciones fueron dispuestas por la Cámara de Casación Penal en el marco de una causa que investigó el juez federal Manuel Blanco y fue elevada a juicio oral en abril, cuatro meses después del requerimiento del fiscal Sergio Franco y apenas tres semanas antes de que vencieran los tres años de prisión preventiva que el Código Procesal fija como tope máximo. Sin embargo, los imputados fueron liberados antes de que comiencen las audiencias.
La Unidad 9 fue una de las cárceles que más presos políticos recibió durante la dictadura. La mayoría provenían de centros clandestinos y el pase a la prisión oficial implicaba el “blanqueo” y la legalización de los detenidos, ya que pasaban a estar a disposición del Poder Ejecutivo.
Los 14 represores están acusados de cometer un total de 124 privaciones ilegales de la libertad, tormentos y homicidios en lo que será el primer juicio a integrantes del Servicio Penitenciario Bonaerense.
Entre los homicidios cometidos en enfrentamientos fraguados durante supuestos traslados se encuentran los de Dardo Cabo, Rufino Pirles, Horacio Rapaport y Juan Carlos Deghi. También el crimen del cordobés Alberto Pinto, a quien mataron en la sala de tortura, ensañados con él por su condición de judío.
Los represores que esperarán el juicio en libertad son el entonces jefe de la U9, Abel Dupuy, el jefe de seguridad Víctor Ríos, los penitenciarios, Raúl Aníbal "Nazi" Rebaynera, Catalino Morel, Jorge Luis Peratta, Héctor Raúl Acuña y Segundo Andrés Basualdo, quienes estaban detenidos en la cárcel de Marcos Paz. Y también Elvio Cosso, segundo jefe del SPB, el subjefe Isabelino Vega, y los penitenciarios Ramón Fernández y Valentín Romero, quienes gozaban de arresto domiciliario. Los médicos Enrique Leandro Corsi, Luis Savole y Carlos Domingo Jurio ya habían sido excarcelados. El interventor del interventor Servicio Penitenciario bonaerense, coronel Aníbal Guillén, murió impune.

Justicia Ya! recurrirá a la Corte Suprema
Las organizaciones de Derechos Humanos nucleadas en el colectivo Justicia Ya! anunciaron ayer en La Plata que presentarán ante la Corte Suprema de Justicia un recurso denunciando el “retardo” y la “denegación de justicia” en la investigación de la desaparición de Jorge Julio López, querellante y principal testigo en el juicio que culminó con la condena al represor Miguel Osvaldo Etchecolatz. El anuncio fue realizado ayer junto a la presentación de una serie de actos que comenzarán a las 8 con una pegatina de afiches en los Tribunales Federales (ver pag. 14).
A tres años de la desaparición del albañil y militante platense, las organizaciones se reunieron en la sede de la Asociación de Trabajadores del Estado, en 8 entre 55 y 56, para dar una conferencia de prensa en la que tomaron la palabra Nilda Eloy, Guadalupe Godoy, Nora Cortiñas y Hugo Godoy; aunque todas las entidades que participan de Justicia Ya! estaban presentes en el evento.
Con la idea de denunciar la “absoluta pasividad” de la Justicia a lo largo de los tres años que lleva desaparecido López, con la consecuencia de que no hay pistas concretas sobre quiénes son los responsables de su secuestro y desaparición, Hugo Godoy fue el primero en tomar la palabra. El sindicalista aseguró que “nada ha hecho la Justicia ni los gobiernos nacional y provincial, no sólo para que aparezca López, sino para que se castigue a los culpables".
Guadalupe Godoy ennumeró las etapas investigativas, que comienzan con una primera intención de tratar el caso como si López hubiera estado “perdido o extraviado”, sigue con una instrucción que “niega que está en una causa relacionada con los desaparecidos durante la dictadura” y, por último, se investiga a la víctima y se trata de instalar “que tenía algún tipo de dificultad mental”; mientras que ahora se está en una “calesita judicial” a la que se entró después de haber logrado de que un funcionario se hiciera cargo de la causa y luego tuviera que dejarla. Dijo que Justicia Ya! le pedirá a la Corte Suprema que “garantice una investigación rápida, para saber dónde está López y quiénes son los responsables de su desaparición”.
Eloy destacó que “la causa fue remitida por Cámara de Casación Penal a la secretaría de Sergio Franco, quien ya la rechazó en cuatro oportunidades”. Y Cortiñas afirmó que la manera de actuar de la justicia es “ofensiva con todo el pueblo”. Además, remarcó que cuando hay una persona desaparecida “hay que salir a buscarla inmediatamente, como estamos buscando a López y a Luciano Arruga”, en referencia al chico al que se lo vio entrar en una comisaría y se sospecha que fue asesinado y escondido su cadaver.

1 comentario:

CF dijo...

Muy buena la nota. La publiqué en:


http://estudiantesdelauba.blogspot.com/

citandote obviamente y poniendo la dirección del blog.

saludos