"La gente cree estar plenamente informada sin haberse aproximado siquiera a una sola idea que contradiga sus prejuicios", Bill Keller.

10 de julio de 2008

AMIA: 14 años



Foto: Nicolás Acuña

Las víctimas del atentado a la AMIA, presentes en el Museo de Arte y Memoria

A las 9.53 del 18 de julio de 1994 una bomba destruyó en Buenos Aires el edificio de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) y mató a 85 personas. En apenas unos pocos días, entonces, se cumplirán 14 años de lo inaudito. Y se cumplen, además, 14 años de lucha por la memoria de las víctimas, que se harán presentes en La Plata con una muestra que lleva el título de Ausencias y los recuerda en 85 objetos cotidianos pintados de blanco (en oriente, el color de la muerte). La obra de Marga Steinwasser podrá visitarse desde hoy en el Museo de Arte y Memoria, ubicado en 9 entre 51 y 53.
"Sebastián Barreiro, de 5 años, se dirigía al Hospital de Clínicas de la mano de su mamá, por la calle Pasteur", escribió la artista visual, con lápiz negro, en un rincón de la obra instalada en el segundo piso de la casa. Es un rincón muy particular. En las paredes están los nombres de todas las víctimas. En algunos casos, además, hay una breve descripción de lo que estaba haciendo cuando se produjo la explosión.
Steinwasser muestra en objetos cotidianos la vida de las víctimas. Un cigarrillo allá. Una cartera acá. Un corpiño que cuelga al lado de un encendedor. Los objetos, pintados de blanco, le sirven a la artista para hacer presente de tantas ausencias.
La inauguración del evento, además, traerá a las conversaciones algunas historias, como la de los dos hermanos que se dirigieron a la mutual de Pasteur 633 para hacer los trámites por el fallecimiento de su abuelo. Pensaban ahorrarle el mal momento a su padre. Pero murieron ambos en la explosión, víctimas del atentado terrorista aún impune.
La artista era una de las miles de personas que en los primeros meses que transcurrieron al atentado iban los lunes a la Plaza Lavalle, frente a los tribunales porteños, a reclamar justicia. Fue testigo del surgimiento de Memoria Activa, que ahora formará parte de la muestra, con un video sobre el atentado. El evento, se completa con una muestra de afiches y la emisión de una serie de entrevistas que Steinwasser registró en la calle con un pequeño grabador.
"Al azar, voy preguntando a la gente si sabe qué es la AMIA, si sabe qué pasó la mañana del 18 de julio de 1994. Si se acuerda qué estaba haciendo ese día a esa hora. Cuando esta muestra se exhibió en el Centro Cultural Recoleta, me pasó que una señora me dijo que AMIA era una organización terrorista", contó la artista a Diagonales.

PARTICULARIDADES. Ausencias es una instalación y por lo tanto un hecho artístico único e irrepetible. Aunque los mismos objetos estén exhibidos, en una semana, un mes o 10 años en otro sitio, nunca podrá ser igual a la muestra que quedará desde hoy exhibida en La Plata. "Una instalación no tiene marco. Es específica para cada lugar", describió Steinwasser.
La artista se formó en Buenos Aires con Enio Iommi, Andrea Juan y Mercedes Ramognini y siempre trabajó sobre la memoria. Hizo exhibiciones sobre la última dictadura militar y sobre el Holocausto (mejor nombrado como La Shoah).
Hace apenas unas semanas, inauguró una muestra sobre la memoria personal en una galería porteña: "De tanto trabajar con la memoria colectiva, me estaba olvidando de lo personal, por lo que decidí hacer un diario, aunque en lugar de usar palabras, usé telas. Cosas mías y de mis hijos. De mi infancia y de otros momentos particulares. Puse, por ejemplo, un pedacito del vaquero con el que crucé la cordillera caminando, que para mí es muy importante. La obra mide 25 metros, abarca todos los tiempos y es un poco caótica", advirtió.
Mientras viajaba a La Plata para armar la instalación, la artista escuchó por radio la noticia sobre la profanación de las tumbas de las víctimas del atentado en el cementerio de La Tablada. Y apenas vio a los periodistas de Diagonales, procuró tener más datos sobre lo ocurrido. Hasta entonces, la información era sobre un "robo de placas y marcos de fotos de varias tumbas, entre ellas, de víctimas del atentado a la Amia". El presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), Aldo Donzis, reclamaba un poco de tiempo para "tener más elementos de juicio para dar una opinión definitiva" sobre las causas de la profanación, ya que, aunque –en palabras de Donzis: grave, lamentable y repudiable–, se especulaba con que el hecho pudiera tener fines de robo.

ATENTADO. Los objetos que Steinwasser muestra en Ausencias traen a la memoria todo el pánico producido por el atentado; la explosión, el humo y el polvo. Los ruidos de los vidrios de las ventanas estrellándose contra el suelo. Las sirenas. Los gritos. Los milagros y las tragedias. La muerte, la muerte, la muerte. 85 víctimas fatales identificadas. Más de 300 heridos. 14 años de injusticia e impunidad. La pista iraní. La conexión local. La pista siria. La responsabilidad del gobierno de Irán y la participación de Hezbollah como el brazo ejecutor.
Lo más memoriosos tal vez recuerden el frío que hacía aquella mañana de lunes en la que los diarios informaban de la consagración de Brasil en el Mundial de Fútbol de los Estados Unidos. O le viene a la cabeza, como pretende la artista, lo que estaba haciendo en aquel preciso instante.
Karina Donángelo y Pablo Rodríguez Leirado, contaron, en un documento de Memoria Activa, lo que hacían algunas de las víctimas: "El arquitecto Andrés Malamud, a cargo de las refacciones de la AMIA, recorría e inspeccionaba las obras y el albañil David Barriga iba al fondo del segundo piso para terminar unos detalles. Sebastián Barreiro, de 5 años se dirigía al Hospital de Clínicas de la mano de su mamá, por la calle Pasteur, mientras que Romina Ambar Luján Bolan iba camino a la facultad y Jorge Lucio Antúnez le llevaba un café a un cliente. Sin embargo, ninguno llegó a destino. Ellos son parte de las 85 víctimas del más sangriento atentado terrorista en la historia argentina. Fue a las 9.53 del lunes 18 de julio de 1994. Una bomba arrasó el edificio de la AMIA. Truncó sueños y esperanzas. Dejó centenares de heridos. Y segó la vida de 85 personas".

1 comentario:

Palbo dijo...
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