"La gente cree estar plenamente informada sin haberse aproximado siquiera a una sola idea que contradiga sus prejuicios", Bill Keller.

31 de agosto de 2011

Carnívoros, no veganos

Imposible imaginar cómo fue que decidieron salir a cenar el sábado, pero lo cierto es que entraron al pequeño restaurante sin prestar la más mínima atención de dónde estaban, hablando como si fueran los únicos en el lugar y cada uno de ellos con un cigarrillo recién prendido.
El chico preguntó por el cocinero y se mandó a saludar. La chica se sentó a esperarlo y pidió un cenicero. “¡Oh! Perdón, no había notado que estabas fumando –dijo la camarera–, acá no fumamos, disculpame”. No había problemas, la chica fue a fumar afuera. Puede que a él le hayan pedido que apagara el cigarrillo cuando entró a la cocina, lo cierto es que ya no fumaba cuando volvió a la mesa.
Lo primero que hicieron cuando se reencontraron fue preguntar por los vinos, que la casa no vende por convicción. “Como los clientes lo pedían, tenemos una cerveza artesanal”, concedió la camarera. Ok, dijeron ellos. 3/4 rubia para él, un porrón de roja para ella. Entonces, llegó el turno de pedir la comida. Los ojos de la chica salían de sus órbitas cuando le ofrecieron las entradas: hummus con apio, paté de hongos, girgolas al tomillo, caviar de berenjenas.
No había caso. Tampoco con el primer plato, aunque aceptó pensarlo un poco más. Divertidos, tomaron las botellas, las copas y la carta y salieron a fumar a una mesa en la vereda.
Después de descartar los otros platos, la chica y el chico se decidieron a compartir papas rellenas con guarnición.
Cuando volvieron a su mesa decididos a cenar, pidieron un salero y una botellita de aceite de oliva que vaciaron sobre las papas. Después de todo, no la pasaron tan mal en el restaurante vegano de cultura rastafari.

22 de agosto de 2011

Una visita a los presos evangélicos que estuvieron 19 días en huelga de hambre

Los detenidos en los pabellones evangélicos de la Unidad 9 de La Plata pasaron 19 días en huelga de hambre. La desatención médica para personas con HIV, hepatitis y tuberculosis, la falta de agua potable en celdas y pabellones, las malas condiciones edilicias y el atraso en la resolución de sus causas judiciales, llevaron a los presos a iniciar hace nueve meses una serie de reclamos que derivaron en una huelga de hambre que iniciaron el primero de agosto y terminaron el último viernes. La Comisión por la Memoria (C.P.M.) y el Centro de Estudios Legales y Sociales (C.E.L.S.) realizaron una recorrida por la prisión acompañados por legisladores nacionales y provinciales y se entrevistaron luego con las autoridades del ministerio de Justicia y Seguridad en busca de una solución al conflicto. Las autoridades provinciales colocaron el viernes una bomba para llevar agua potable a los pabellones, prometieron una guardia médica de cuatro horas por día y un vehículo de traslado rápido al hospital. Ese mismo día, los presos levantaron la huelga de hambre. Poco antes, una comisión encabezada por el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel e integrada por Eva Asprela, del C.E.L.S.; el obispo Aldo Etchegoyen, el secretario ejecutivo de la C.P.M., Alejandro Mosquera; el Director del Comité contra la Tortura de la C.P.M., Roberto Cipriano García; la diputada nacional Victoria Donda; y los legisladores provinciales Sandra Cruz y Oscar Negrelli, acompañados por la fotógrafa Helen Zout, un grupo de colaboradores y un periodista de Diagonales, recorrió la prisión y se entrevistó con los detenidos. “Esa es la leonera”, describió el Premio Nobel, que pasó 14 meses en la prisión durante la última dictadura militar, a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN), mientras señalaba una jaula al aire libre ubicada sobre las canchas de fútbol que había que cruzar para ingresar a los pabellones en donde los detenidos todavía estaban en huelga. “Dios me la bendiga. Dios me lo bendiga”, saludaba un interno a quienes ingresaban en el gimnasio cubierto, ubicado en el acceso al primero de los pabellones que recorrió la comitiva. Carlos esperaba a la visita. El pastor evangélico de la Unidad tiene 51 años y hace 22 que está preso. Junto a Jorge, un estudiante avanzado de abogacía, guiaron a la C.P.M. y el C.E.L.S. y le presentaron a los internos con los problemás más graves. La mayoría de los presos esperó al grupo en el pasillo de su pabellón, delante de la puerta de sus celdas. “Algunos tuvieron malas experiencias en esta cárcel hace algunos años”, le dijo el Pastor a Pérez Esquivel, quien lo escuchó sin aclarar nada. –¿Podemos ver las celdas? –preguntó el premio Nobel. –Acá tienen la libertad para ver y preguntar todo lo que quieran –dijo el pastor. –¿Las celdas son todas iguales? –consultó alguien de la comitiva. –Aquí las suites son todas iguales –respondió Pérez Esquivel mientras cruzaba la puerta ciega de metal y se asomaba a uno de los calabozos. Nadie se hubiera imaginado que iba a hacer un comentario feliz: –¡Qué maravilla! Mirá el teclado que tenés. ¿Tocás alguna chacarera?– consultó a un preso. –Algunas canciones religiosas –respondió el hombre, con una sonrisa. Apenas Pérez Esquivel volvió sobre sus talones comenzó a saludar a los detenidos. –Venimos a ver cómo están. A ver si podemos hacer algo por ustedes –les dijo. Y preguntó: –¿Tienen agua? –Se corta –respondió uno de los detenidos. –La bomba de agua que abastece a gran parte de la prisión se rompió hace nueve meses, la reemplazaron, pero la nueva bomba no duró ni unos días –agregó el pastor. –Hace mucho frío –afirmó un preso– no hay vidrios en las celdas. A veces les ponen un plástico. –Mire la cama –mostró su compañero de celda–, tenemos que atar los elásticos con alambres. No se puede dormir. Iguales los unos a los otros, cada uno de los pabellones recluye a unas 130 personas que duermen en celdas compartidas, tienen un baño en común de 2,50 por 3 metros con tres duchas, a veces sin agua, a veces con agua fría. Lo mismo ocurre en las celdas, que miden 1,70 metro por 2,50, y tienen una cucheta, un inodoro y una canilla que estuvo seca durante los últimos meses. Todos los pabellones evangélicos estuvieron en huelga desde el primero de agosto hasta el viernes 19, cuando la C.P.M. y el C.E.L.S. consiguieron una entrevista con el ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Casal, quien se comprometió a dar una solución inmediata a los problemas. Durante 19 días hubo en la U9 unos 700 presos que tomaban mate, té o una sopa, pero no consumía nada sólido. “Vinieron a pesarnos, pero las balanzas no sirven. Empecé la huelga con 94 kilos y a los pocos días estaba en 105”, se quejó el pastor. Carlos describió las razones de la protesta: “Sufrimos la falta de atención médica, la mala alimentación y muchos años de prisión sin condena. Acá no existe el Pacto de San José de Costa Rica ni el Código Penal. Hay gente que lleva siete años procesada. Los que no tenemos plata y no podemos pagar un abogado nos tenemos que bancar la cárcel. Queremos que se cumpla la Ley y que haya un tiempo razonable para que las personas estén presas sin condena”, contó. El pastor describió su caso: “tengo una salida laboral, 13 horas de lunes a viernes, pero a veces no hay gasoil para el traslado. Pedí el arresto domiciliario pero me lo han negado. Sólo me dejan ir a mi casa 9 horas cada 15 días, para el afianzamiento del núcleo familiar”. Y agregó: “Si no llegan los alimentos que tienen que llegar, si los médicos no nos atienden o no nos dan los medicamentos, si los abogados no se ocupan de nuestras causas: ¿a quién le tenemos que reclamar?”. En el pabellón siguiente los presos esperaban ansiosos la llegada de la comitiva. Iban de uno en uno, buscando a alguien que tomara nota de su situación. “Yo me llamo Haurat Pérez”, dijo el primero, con el pantalón arremangado para mostrar la cicatriz que le dejaron en el muslo cuando le colocaron una arteria femoral artificial. Pérez tiene dos by pass y sufre epilepsia. “Quería saber qué se podía hacer, porque todos estaban con el mismo problema”, dijo. Atrás esperaban los enfermos de HIV, la mayoría con hepatitis C y tuberculosis. “No nos dan la alimentación que necesitamos”, afirmó Javier. “Los médicos vienen ahora a pesarnos y nada más. No sé si el remedio que estoy tomando es el que me corresponde”, agregó José Luis. “Hay mucha gente con principio de tuberculosis, necesitamos agua caliente”, explicó Jorge, que también tiene dos tumores en el pecho. “Hace cuatro meses que estoy acá y no conozco a la infectóloga”, describió Adrián, y pidió: “Necesitamos que nos den una droga nueva que se llama Interferon y que el ministerio (de salud) la está dando”. Néstor espero que alguien de la Comisión se liberara para contar su historia. Cuando lo detuvieron, hace seis meses, le dieron una patada en los testículos. Desde entonces, apenas puede caminar. “Quiero saber si me tienen que operar”, afirmó. Diego esperaba, también, poder contar lo suyo: “Yo soy asmático y ya pasé por todos los pabellones, me cambian a cada rato, pero en todos faltan vidrios y tengo problemas”. Los visitantes pasaban de un pabellón a otro cuando irrumpieron en escena un par de funcionarios del ministerio de Justicia y Seguridad. Ignacio Tranquilini, se presentó uno de ellos a las autoridades de la C.P.M. que recorrían el penal. Por momentos, los funcionarios participaron de la entrevista a los detenidos, como fue el caso de Marcelo que sufre una pseudoartrosis. –Tengo la pierna quebrada por un viejo accidente, pero acá se me separaron los huesos –afirmó. –¿Hace cuánto? –preguntó Pérez Esquivel. –Hace dos años –dijo el preso. –¿Dos años? –preguntó, incrédulo, el Premio Nobel. –Si –respondió el detenido. –Pero te llevaron al hospital y te rebotaron –intervino Tranquilini. Los funcionarios buscaban historias clínicas que justificaran su trabajo y trataban de contradecir a los internos. De pronto, Pérez Esquivel guió hasta ellos a un preso. –Daniel sufre diabetes y hace dos años que espera un par de anteojos –les dijo. –Me dijeron que me iban a dar un par de anteojos, pero no me los trajeron nunca –contó el detenido. –Esos anteojos no te sirven más, hermano. Escuchame bien: te tienen que hacer el examen y traerte los anteojos. –En dos semanas –prometió Tranquilini. –¿Recibís alguna dieta especial por la diabetes? –preguntó Pérez Esquivel. –Estamos anotados, pero no recibimos la dieta que corresponde. Otro detenido con HIV y tuberculosis dio su testimonio delante de los funcionarios. –¿Te dan leche? –intervino el pastor. –No –¿Huevos, queso? –No. –¿Fruta? –A veces me dan naranjas –dijo. Entre los casos emblemáticos que encontró la C.P.M. quedaron registrados los de Roberto y Oscar. Al primero le pegaron un tiro en la panza hace dos años y le hicieron una colostomía, a través de la cual va de cuerpo en una bolsa, sin poder controlar cuándo ni dónde. Le dijeron que a los seis meses le podrían colocar un intestino artificial. Aún espera. Oscar, en tanto, lleva siete años detenido, procesado sin condena y sin fecha de juicio oral. Contó que su defensora se ocupa, que presenta los escritos que corresponden en tiempo y forma, pero que los jueces de Quilmes no atienden su caso. Le rechazaron una prisión domiciliaria, aunque una persona se había ofrecido a darle trabajo. –La cárcel es un depósito de personas. No sirve para que las personas se puedan reintegrar a la sociedad –se quejó Pérez Esquivel. –Se podrá cambiar el sistema carcelario –lo consultó Helen Zout. –Hace muchos años que pedimos que se cree una policía judicial que permita agilizar las causas, pero todavía nos encontramos con gente que pasa 7 años detenida cuando sólo está procesada. Hay mujeres presas con niños, que podrían cumplir sus condenas de otra forma; hay chicos detenidos en lugares a los que llaman institutos que son cárceles en las que no puede hacer que una maestra vaya dos veces por semana; las cárceles son depósitos de personas que degradan al ser humano. Necesitamos otra rehabilitación. –¿Qué hay que hacer? –Primero hay que mejorar toda la infraestructura de las cárceles. Y luego ver otras formas de ejecutar las condenas, con probation, domiciliarias, trabajo comunitario. Hay una superpoblación que no se puede contener. Pero el problema es estructural, porque también hay que reformar el Poder Judicial y hay que cambiar la forma de pensar de una gran parte de la sociedad: no puede ser que querramos penalizar a los chicos. No es justo. A los chicos hay que darles una esperanza de vida. –¿Usted es optimista? –Soy optimista de nacimiento, sino no estaría en esto hace 40 años. Los aportes de la C.P.M. y el C.E.L.S. sirvieron para que la provincia respondiera a los problemas más urgentes, pero el viernes habrá otra visita y una nueva ronda de entrevista con los detenidos. Los tableros eléctricos no conocen de diyuntores ni llaves térmicas en los pabellones de la Unidad 9 ALGUNOS NÚMEROS Según la diputada provincial Sandra Cruz, el gobierno bonaerense invierte unos 6.000 pesos por mes por cada persona privada de la libertad. En Ministerio de Justicia y Seguridad dispone, además, de 600 médicos contratados para atender a los detenidos en las 54 unidades penitenciarias de toda la provincia y derivarlos, de ser necesario los hospitales públicos. Los evangelistas en la prisión El día en los pabellones evangélicos empieza a las 5, hora en que los presos comienzan orar, cuenta León, del pabellón 8 a Diagonales. "Entre las 6.30 y las 7.30 tenemos un tiempo para higienizarnos y a las 8 empezamos con el estudio bíblico, hasta las 10. A las 11 tenemos culto y a las 13 el refrigerio. Entre las 15.30 y las 17.30 las dedicamos a estudiar y después quedamos libres para lavar la ropa y hacer cosas personales, hasta las 20, que viene el engome", describe. No hay revistas, a no ser alguna que tenga algún tipo de "contenido". Y apenas un televisor, compartido, para ver los noticieros. En los pabellones evangélicos sólo se escucha música cristiana, pero a un volumen moderado. "El cristianismo nos ayuda a ser personas compasivas, amables. Acá nos preparamos para ir a otros pabellones a trabajar", cuenta. Un macho, el doctor. La recorrida por la U9 incluyó una visita a la enfermería. Uno de los médicos del lugar observó cómo uno de sus pacientes era entrevistado por una joven mujer a la que veía de espalda y en cuclillas. “¿Qué le preguntás a él? Si no sabe nada. Preguntame a mí. Soy Gonzalo Villada, el médico cirujano”, prepoteó el doctor. La mujer se paró, le estiró la mano y lo saludó: “¿Qué tal? Soy la diputada nacional Victoria Donda. Voy a entrevistar al paciente y preferiría que sea en privado. Por favor, déjenos solos”, le dijo. El doctor, se perdió en el pasillo. De atrás y a lo lejos, parecía ir con el ritmo del Correcaminos.

17 de agosto de 2011

Niños en situación de calle: prohibido no ver


La Asamblea Permanente por los Derechos de la Niñez (APDN) de La Plata celebró ayer el año de lucha en la glorieta de la Plaza San Martín y anunció, además, el inicio de una semana de actividades para visibilizar la situación de chicas y chicos que viven en la calle, perseguidos, estigmatizados y reprimidos en lugar de ser protegidos. Hoy, bailarán hip hop en Plaza San Martín, realizarán una intervención artística frente a Gobernación y una charla con Laura Tafetani y Juan Manuel Combi, y participarán luego de la vigilia por los 18 años del asesinato de Miguel Bru .
Unos veinte militantes sostienen la Asamblea, que cada martes llega a la glorieta para encontrarse con los chicos, jugar un rato, conversar y comer, como en una gran familia construida con lazos de confianza mutua.
“Unos 30 chicos han pasado por la olla popular a lo largo del año, pero no quiere decir que sean todos los que están en la calle, sino sólo con los que pudimos hacer algún vínculo”, contó Manuela, de 22 años, a Diagonales. Cada martes, entre 15 y 20 pibes comen en la plaza. “Al principio venían las familias, pero ahora vienen los chicos solos”, reveló la joven.
“Conseguimos estar un año en la calle, ser la voz de los pibes, que están contando su experiencia. Denunciamos a la intendencia y la gobernación y pudimos construir un espacio con los chicos a la par, en un proceso muy lindo”, describió Justina, de 21 años.
Hace un año, la Asamblea organizaba su primera olla popular para denunciar a una patota parapolicial que atacó a los chicos a golpes, en momentos en que eran estigmatizados por algunos medios de comunicación, que los llamaba “la banda de la frazada”, por una supuesta forma de robar a las personas que cruzaban la plaza por la tarde.
Manuela lamentó que en el transcurso del año, pese a la presencia en la glorieta, la olla perdiera un poco el “espíritu de denuncia”, aunque “desde el Estado continuaran las medidas represivas en detrimento de la promoción y la protección de los derechos de los chicos”.
Justina coincidió: “Está la Ley para la protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes, pero no hay fondos, parece que no entendieran que la vida de ellos es estar golpeados, excluidos”, afirmó Justina. El problema, para la Asamblea, queda en evidencia al analizar en qué utiliza el gobierno sus recursos: “La plata que se gasta en Seguridad y Justicia es cuatro veces más que la que se invierte en los chicos”, denunció Manuela.
Pablo, de 26 años, rescató el trabajo con los chicos. “Cuando se puso complicado salimos del bajón jugando con los pibes. Organizarnos con alegría está bueno, nos divertimos”, explicó. Y resaltó: “La semana de lucha empezó con un festejo, por el aniversario de la Olla Popular, pero sigue con las denuncias, porque la situación es igual o peor que hace un año”.
“Los chicos no encuentran afecto, que es lo que necesitan, y que no se soluciona con un techo y una comida. Los adultos se olvidan lo que es vivir en la calle y todo lo que implica”, afirmó Manuela. Y Justina agregó: “Los chicos son usados por los adultos para robar, para la prostitución y encima se comen los palos, por eso tenemos mucho cuidado”.
UN ESPACIO POLÍTICO. Los jóvenes rescataron a la Olla Popular como un espacio político y repasaron algunas de sus consignas, como aquella de “ningún pibe nace chorro” y que según Manuela “es para mostrar que hay condiciones que pueden llevar a que algún chico robe, aunque, incluso si fuera chorro, el chico no tendría la culpa”, describió. Y afirmó: “Necesitamos políticas para la vida, no para el encierro. No necesitamos que repriman a los pibes o que los encierren. Las Patrullas Juveniles, por ejemplo, no son para los chicos, son para que los vecinos se queden tranquilos”.
“Cuando decimos que 'El hambre es un crimen', queremos reflexionar sobre los crímenes de los que no nos hablan todos los días, porque está claro que el problema no es la falta de comida”, añadió.
“Tenemos muchas consignas”, pensó Manuela. Y continuó: “Al decir ‘No a la baja de la imputabilidad’, también decimos que los chicos no necesitan que los encierren, sino que necesitan contención, porque detrás de cada pibe hay un padre sin trabajo”.
La joven lamentó que haya “políticas de tipo parche” y recordó las negociaciones con el gobierno municipal de Pablo Bruera a principios de año, cuando la Asamblea denunciaba la situación de los limpiavidrios y organizaban la primera huelga del país.
“Algunos limpiavidrios vivían en la calle y dormían frente a la municipalidad, algo terrible en un año de elecciones. Les corrían los colchones, los perseguían y les inventaban causas para que se fueran. Entonces, pensamos en hacer una protesta, pero aparecieron algunos punteros que les ofrecían plata para que no vayan a la huelga. En un momento, les ofrecieron trabajo y unas casillas, pero era un bicicleteo constante. Nos tomaban el pelo. Al final contrataron a siete personas para que se incorporen a una cooperativa y les dieron unas casillas a unas personas que no tenían terrenos. Para peor, después denunciaban que las vendían. De esa situación sacamos otra consigna: ‘Las cooperativas no son trabajo y las casillas no son vivienda’”.

Los Derechos del Niño
Todos y cada uno de los derechos de la infancia son inalienables e irrenunciables, por lo que ninguna persona puede vulnerarlos o desconocerlos bajo ninguna circunstancia.

Desaparecido
Como el cuerpo no aparecía, los acusados de matar a Miguel Bru creían que no podrían condenarlos. La Justicia consideró que el cuerpo del delito puede configurarse sin la aparición del cadáver.

Foto: Esteban Martirena

Agenda de actividades de la Semana de actividades
HOY.
Hip Hop (Octava Rima- Berisso) a las 14.
Intervención frente a Gobernación y charla con: Laura Tafetani (Movimiento Chicos del Pueblo)
Juan Manuel Combi (abogado del caso Arruga) Compañeros de la Comision Carlos Presente (COCAPRECapital), de 14 a 17 horas.

Vigilia en un nuevo aniversario de la desaparición de Miguel Bru, de 19 a 2.

MAÑANA.
Cine callejero en 8 y 50, con volanteada, a las 18.

VIERNES 19.
Charla en trabajo social con: Nilda Eloy (Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos) CIAJ (Colectivo de Investigación y Acción Jurídica) Comité Contra la Tortura, a las 17.30.

DOMINGO 21.
Corso y murgas en Plaza Rocha. A las 14.30 horas.

LUNES 22.
Actividad contra el feminicidio (con horario a confirmar)

16 de agosto de 2011

Ex preso reclama una “garantía de reinserción social” en una jaula


Un hombre de 42 años realiza una huelga de hambre seca en la Plaza San Martín, frente a la casa de gobierno de la Provincia, para reclamar “acceso a la justicia” y una “garantía de reinserción social”. Estuvo 13 años detenido por robo -en dos ocasiones-, y tentativa de homicidio en ocasión de robo y condenado a 19 años de prisión en 1995, pero apeló y la justicia dictaminó en 2010, después de 16 años de ocurridos los hechos, la prescripción de la causa. Walter Carrillo lleva adelante el reclamo en una jaula de cañas que pintó de negro y cubrió con un nylon grueso, para no sufrir el frío.
“En todo este tiempo no han podido hacer nada con mi causa. Ya que no pueden devolverme lo que me robaron, vengo a exigir que también tenga acceso a una justicia justa quienes no tienen dinero para un abogado y que la cárcel, en todo caso, sirva para la reinserción social”, afirmó Carrillo.
-¿Y usted, qué quiere?
-Acceso a la justicia.
-La causa prescribió.
-Quiero demandar al Estado, pero me quieren cobrar 5.000 pesos únicamente para darme la fotocopia de la causa. Ya que no pudieron decir es culpable, quiero iniciar una demanda civil.
-Bueno, pero la justicia tampoco dijo “es inocente”.
-El artículo 18 de la Constitución dice que todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario -afirmó.
Carrillo estudió en prisión. Hizo la primaria, la secundaria y llegó a rendir once materias de derecho, carrera que le gustaría seguir estudiando. Mientras tanto, trabaja como gomero a domicilio.
-¿Cómo es eso?
-Estoy desarrollando el proyecto, pero lo que hago es servicio de gomería móvil. Emparcho en la calle. Tiro más para la moto, pero también trabajo con autos.
-Cómo si fuera en una gomería.
-Tal cual. Igual que en una gomería, pero en la calle. Me enseñó un muchacho cuando salí de la cárcel, porque cuando salí era como un inútil.
-Pero pudo estudiar.
-Estando preso, luego de pelear con el Servicio Penitenciario Bonaerense, pude estudiar.
-Y llegó a la universidad.
-Hice la primaria, la secundaria y rendí once materias de derecho. Soy de una familia muy humilde y de todos mis hermanos, que son 22, soy el único que llegó a la universidad.
-Algo aprendió en la cárcel.
-El Servicio Penitenciario genera más delincuentes, no recupera a absolutamente a nadie. Fue gracias a que estudié que cambié mi forma de ver las cosas y de pensar.
-¿Qué es lo que quiere?
-Acceso a la justicia y que se me garantice la reinserción en la sociedad. Necesito convertirme en una persona económicamente productiva para mi familia y para la sociedad. Quiero pedirle al Gobernador el acceso irrestricto a la justicia.
En una nota que tiene preparada para entregarle Daniel Scioli, Carrillo cuenta que en 1995 fue condenado “a la pena de 19 años de reclusión, sentencia que fue debidamente apelada a la Suprema Corte de Justicia Bonaerense, apelación que fue remitida y desestimada al Tribunal de Casación”, por lo que realizó un reclamo ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que “ordenó a los tribunales inferiores se resuelva la cuestión de fondo del litigio”.
“Con este fallo a mi favor en vez de comenzar a resolverse la cuestión judicial que aquí nos trae, los tribunales que debían actuar hicieron caso omiso a lo dispuesto por el máximo tribunal nacional y se me mantuvo en prisión por el termino de 13 años y procesado durante 16, tiempo que finalmente derivó en la extinción de la acción penal en las causas que se seguían en detrimento de quien suscribe”.
En su protesta, lo acompaña su mujer, Marta, de 47 años, a quien conoció por carta mientras estaba en la cárcel y que en estos días duerme en una carpa, a pocos metros de la jaula.

11 de agosto de 2011

Un ensayo de elección para ir mejor preparados a las urnas

Las personas internadas también podrán ejercer el derecho a voto


Con la intención de despejar dudas de cara a las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (P.A.S.O.), la asociación civil Oikos que apoya la promoción, rehabilitación e inserción de personas con padecimientos mentales, realizó un taller con un ensayo de elecciones en la Casa de Pre Alta, dispositivo de externación del Hospital Alejandro Korn, en La Plata.
Participaron 30 personas que emitieron dos votos anulados y 28 votos válidos, entre los que hubo uno en blanco completo y otros en algunas categorías.
El taller estuvo a cargo de las trabajadoras sociales Jacqueline Torres y Clara Weber y se desarrolló en un aula del primer piso de la casa de 56 entre 9 y 10, donde algunos usuarios se sorprendieron por estar en los padrones, habilitados para votar.
“Pero yo estoy internado”, dudó uno de los usuarios. Weber les explicó que la ley 26.571 de democratización de la representación política, la transparencia y la equidad electoral modifica el Código Electoral Nacional y habilita a votar a las personas que se encuentran en centros de internación (excepto las declaradas insanas en juicio) y los presos sin sentencia firme. Y les explicó: “Si no aparecen en el padrón, van a la Junta Electoral a ver si les falta actualizar el cambio de domicilio o tienen algún otro problema. Imagínense, es un padrón de 30 millones de personas y hay que atender a uno por uno”, describió.
El auditorio se entusiasmó con la idea de ir a las urnas y las trabajadoras sociales preguntaron si recordaban cómo eran las internas. Algunos recordaron:
–Votaban los radicales, los peronistas, los socialistas.
–Cada uno votaba por los candidatos de su propio partido. Ahora todos votamos por los candidatos entre los precandidatos de todos los partidos –explicaron las trabajadoras sociales.
–Mucho más democrático –afirmó alguien.
Uno de los usuarios, entonces, contó cómo eran las nuevas boletas.
–Cada partido tiene un color que lo identifica. Y si por ejemplo yo quiero a un candidato para presidente y no me gusta el que va para gobernador, puedo cortar boleta.
–Ahora –intervino otro–, yo me pregunto si corto algunas partes de la boleta y por ejemplo voto a presidente pero no para los legisladores, ¿mi voto queda impugnado?
–No. Tu voto en esa categoría queda en blanco, pero lo demás es válido –aclaró Torres.
–Es día feriado ¿Los choferes de micro también votan? ¿Cómo hacen?
–Claro, es obligatorio, todos pueden salir un rato para votar –respondió Weber.
–¿Y a qué hora se empieza? –consultó alguien.
–A las 8 –dijo la trabajadora social–. Y ahora, yo les pregunto: por qué el voto es secreto.
–Para que no haya peleas como en el fútbol, que te cargan: “se fueron a la B...”.
–No se puede ir con la boleta en la mano ni con la camiseta que usan en los puestos donde te dan las boletas –describió uno de los usuarios.
–Y si no hay boletas de las que uno quiere en el cuarto oscuro hay que salir y decir que no hay boletas, sin decir de qué partido faltan –agregó otro.
–Se llama cuarto oscuro pero las luces están prendidas –bromeó alguien y todos rieron.
–A mi me dijeron que tenés que elegir la lista de tu palo. No te vayas a equivocar.
–También hay ballotage –planteó alguien.
–Eso lo dejamos para más adelante –dijo Weber–. El voto es un derecho, porque todos tenemos derecho a elegir y una obligación ¿Saben por qué es obligatorio?
Luego de hablar de la obligatoriedad del voto, del piso de 1,5% de los votos positivos que tienen que sacar los precandidatos para poder presentarse en octubre, cómo hacer para ser fiscal de mesa, los usuarios que ya habían votado contaron sus experiencias. Luego, todos hicieron una fila, tomaron un sobre y pasaron al cuarto oscuro, donde practicaron cómo ejercer el derecho a voto el próximo domingo.

Por los derechos civiles
“El objeto social de Oikos (que es una Asociación Civil sin fines de lucro) es la defensa y promoción de los derechos ciudadanos de las personas con padecimiento mental. Y para eso organizamos actividades que favorezcan la participación comunitaria”, describió a Diagonales Laura Lago, coordinadora de los talleres de arte de la Casa de Pre alta y presidenta de Oikos.
Y agregó: “la charla taller tiene un contenido cívico, pero tambien vale porque rescata lo que los sujetos saben, errados o acertados, sobre un tema. Al ponerlo en juego en el ensayo de la escena social del voto, se prioriza la creatividad de cada uno en el encuentro con los otros sociales, sin adoctrinar y sin menospreciar lo que las personas pueden y quieren hacer, más allá de sus diagnósticos”.

Foto: Manuel Cascallar

25 de julio de 2011

Periodismo ciudadano



Se derrumbó parte de la calle en la que se construye el canal pluvial aliviador, en 61 entre 29 y 30 de La Plata, y nadie te lo quería contar.

20 de julio de 2011

Periodismo carancho



Dos chicos que iban sin casco en una Honda Dax por la avenida 51 del bosque a plaza San Martín fueron atropellados por un Renault Clio que circulaba por calle 4 hacia 50 ayer al mediodía.

ÉL. Tirado en medio del cruce de 4 y 51, inmóvil, boca arriba mientras los médicos le colocaban el cuello ortopédico, el chico hablaba por celular.
-Pero mamá… estoy tirado en el piso, me están atendiendo.
-Cortá el teléfono, querido -pidió el doctor.
-Si mamá, te llamo…
-Si no colaborás te dejo acá tirado -amenazó el médico.
-No, no -concedió el chico, que guardó el teléfono.
-¿Te duele la pierna?
-Si.
-Lo damos vuelta para acá y lo subimos a la camilla -pidió el doctor al chofer de la ambulancia.

ELLA. Una vez que el joven estuvo en la camioneta, los emergentólogos bajaron a atender a la chica, que estaba apoyada sobre el cordón de la vereda, con un magullón en la cara y las calzas agujereadas a la altura de la rodilla, raspadas, con un poco de sangre.
-¿Te duele? -dijo el médico mientras le tomaba la pierna.
-Si, si, si… no puedo.
-¿Ibas atrás?
-Si.
-Y no llevabas casco.
-No.
-¿Qué pasó? ¿Te caíste y te golpeaste la cara?
-Si.
-¿Perdiste el conocimiento?
-No.
-¿Viniste hasta acá vos sola o te trajeron?
-Sola.
-¿Perdiste el conocimiento?
-No.
-Traeme una tijera o un bisturí -pidió el médico al chofer.
-No, no, no -se desesperó la chica.
-No te voy a cortar la pierna. Solamente te voy a romper las calzas para ver la herida.
-…
-¿Esto te duele?
-No.
Entonces, el médico y el chofer subieron a la chica a la ambulancia y partieron rumbo al hospital Rossi, donde los chicos quedaron internados por precaución.

EL CHOQUE. Los efectivos de la comisaría Primera, en tanto, tomaron los datos de los heridos, Sabrina y Esteban y de la mujer que conducía el Palio, llamada Ester, y que esperaba que la situación de los chicos no fuera muy grave. Los vehículo quedaron allí varias horas.
“Los chicos iban por 51 y la señora se los llevó por delante. No los vio y los atropelló”, contó un testigo.

19 de julio de 2011

Se vende sexo con eufemismos e insinuaciones en los clasificados


Se venció ayer el plazo para levantar avisos clasificados en el que se promovía el comercio sexual y que se popularizaron a través del diario Clarín como “rubro 59”. No se publicaron fotos en las que se ofrecían mujeres como mercancía ni avisos explícitos, pero quedaron algunos mensajes en otros rubros, como “masajes” y “contactos”.
De los cuatro diarios de La Plata, Diagonales es el único que no publicaba clasificados con oferta sexual por una decisión propia, mientras que El Día y El Plata los levantaron este fin de semana, al igual que el diario Hoy, aunque algunos avisos se filtraron.
Tampoco en los diarios porteños se publicaron los avisos en sus rubros habituales, pero la oficina de control que, bajo la órbita del Ministerio de Justicia, deberá revisar todos los clasificados, para investigar si cumplen con el decreto de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
El Día y El Plata no publicaron ningún aviso que pudiera resultar ambiguo o en el que se ofreciera sexo con eufemismos o insinuaciones. En El Día, incluso, la única masajista que publicó tuvo que poner el número de su matrícula. En el diario Hoy, en tanto, aparecieron algunos avisos como masajes sospechosos que se ofrecían con “absoluta reserva”.

–Hola mi amor.
–Hola. Llamaba por el aviso.
–¿Querés que te diga los aranceles?
–Si.
–Los 10 minutos, 30...
–¿Preguntá de qué quiere? –la corrigió de muy mala manera la voz de un hombre.
–¿Querés saber de chica o de otra cosa? –preguntó la telefonista.
–De chica…
–Los 10 minutos 30 y la media hora 50. También tenés la hora a 80.
–¿Cuántas chicas hay?
–Tengo 7 señoritas muy lindas. ¿Te doy la dirección?

SIN AVISOS. Una prostituta ultra K con la que Diagonales ya habló hace una semana confirmó que no pudo publicar más avisos. “Tengo trayectoria, muchos clientes, siempre se habla de lo mejor y para mí la mejor propaganda va de boca en boca”", afirmó. Y describió: “La gente llama igual porque todavía le quedará algún diario viejo, pero lo más importante es tener buenas referencias. Los tacheros… si a vos te preguntan, dónde los vas a mandar: al mejor lugar. Y los mejores lugares son los mejores lugares”.
Luego de reconocer que la imposibilidad de publicar avisos la perjudicaba, atacó sin dudar a los tratantes de personas: “A los que comercian con las chicas hay que reventarlos. Las violan hasta por la nariz, las maltratan. A esos tipos hay que colgarlos de una plaza y cortarles las bolas con una Gillette para que se mueran desangrados”, afirmó.
Como utiliza el teléfono para trabajar y Diagonales iba a lucrar con su palabra sin pagar un peso, la conversación terminó en ese instante, aunque en buenos términos.
Adriana, una travesti de un privado platense, también tuvo que dejar de publicar. “No estamos publicando. El último aviso creo que fue el sábado, pero no estoy segura. Nosotras publicábamos en El Plata, pero ya no se puede. Lo que te puedo decir es que no me cobraron nada de más ni de menos”.
La demanda, para Adriana era normal: “Bajó el trabajo, pero tampoco es que nos quedamos sin clientes. Nosotras trabajamos por obra del Señor, no nos desesperamos. Nos molesta no poder publicar nuestros avisos, pero estamos en un lugar medianamente conocido… el problema será cuando nos mudemos… Todavía no hicimos ninguna movida, vamos a esperar a ver cómo se desarrolla la cosa”.
Al igual que el aviso que se pasó en uno de los matutinos platenses, en los diarios porteños también aparecieron algunos clasificados que ocultaban la intención de vender sexo. Algunas masajistas “exclusivas”, de “nivel real” o “sólo para caballero” parecían sospechosos, al igual que aquellos que ofrecían “masajes diferentes, sólo para hombres particulares”. El turno en un “privado” de Santa Fe y Uriburu, por ejemplo, era ofrecido a 170 pesos.

14 de julio de 2011

Una particular historia de amor: del hospital psiquiátrico al altar


Estuvieron internados en el hospital neuropsiquiátrico de Melchor Romero y se conocieron cuando ingresaron al servicio de externación. Se enamoraron y se fueron a vivir juntos. Se querían casar, pero una declaración de insanía se los impedía. Después de mucho trabajo, el equipo terapéutico de la Casa de Pre Alta lo consiguió: Marta y Oscar se casaron hoy en el Registro Civil de 6 entre 42 y 43.
“Esto fue posible gracias a las nuevas leyes que promueven la igualdad, la inclusión y el acceso a los derechos de personas que estaban invisibilizadas, un cambio de paradigma que empieza a ser posible por hechos como la sanción de la nueva Ley de Salud Mental de la Nación”, explicó a Diagonales Clara Weber, quien se desempeña como trabajadora social en el dispositivo de externación de referencia de los novios, ubicado en el centro de La Plata, en 56 entre 9 y 10.
Les diagramaron las invitaciones, les hicieron los souvenirs y el área de Curaduría de Alienados, del Poder Judicial, les mandó 400 pesos de regalo para que puedan organizar una fiesta, que será hoy al mediodía, después del Civil, en la Casa de Pre Alta. La pareja eligió a dos enfermeros para que sean los testigos de su boda.
Oscar tiene 54 años es de Salta y vivió en Mar del Plata, donde lo declararon insano en 1982 y lo mandaron al hospital Alejandro Korn, en Melchor Romero. No tiene lazos con su familia. Marta nació hace 58 años en Ensenada y estuvo 18 años institucionalizada, aunque nunca se la declaró insana. “Invitaron a sus compañeros, a algunos vecinos, a las autoridades del hospital y querían que vinieran los medios de comunicación, así que hicimos una invitación pública”, describió Weber.
La licenciada en trabajo social explicó que “la pareja ya convivió durante 10 años y ninguno de los dos tiene bienes como para que pudiera haber algún tipo de sospechas. Sin embargo, durante todo este tiempo, la Justicia consideró que tenían un padecimiento mental y no eran dignos de casarse”.
Para Mariana Tundidor, la licenciada en terapia ocupacional del equipo de la Casa de Pre Alta, “la nueva Ley nos dará una base de legitimación, porque la mayoría de los servicios de externación ya trabajaban con el cambio de paradigma que se propone ahora. La Casa, por ejemplo, tiene 24 años de trabajar con los mismos principios. Acá, el problema, es que el Código Civil es de 1869. En definitiva, lo que pasaba era que el Juez tenía que cambiar la situación de Oscar para que pudiera casarse. Lo tenía que autorizar”.
Aunque tramitan el permiso desde 2004, mucho antes de que la Ley estuviera en debate, el equipo aprovechó “el cambio de paradigma, ahora que está en debate la igualdad de derechos” y acompañó a Marta y Oscar para que pudieran reforzar su reclamo, coincidieron.
“El Código Civil no cambió. Dice que los insanos no pueden tomar decisiones civiles por sí mismo, pero toda la legislación internacional que nuestro país incorpora, y sobre todo el Tratado de la Convención Internacional Sobre Personas con Discapacidad –de la Organización de Naciones Unidas (ONU)–, dicen que todas las personas tienen derecho a formar una familia. Además, la nueva Ley de Salud Mental de la Nación plantea que la persona puede decidir y, en todo caso, si tienen un problema particular, se tiene que revisar la situación de curatela”, describió Weber. “En este caso, la Ley sirvió para que el reclamo tenga eco”, concedió Tundidor.
“No se puede anular la capacidad para decidir de una persona por una enfermedad. Antes, la insanía era la muerte civil. Ahora, habrá que revisar su situación cada tres años. Hay que evaluar cada caso, ponerle salvaguardas, gente que los apoye, un equipo interdisciplinario que los acompañe, que los ayude a ser libres, autónomos”, explicó Tundidor. Weber graficó: “Una persona con problemas cardíacos no está todo el tiempo en crisis. No vive en un infarto permanente. Con la salud mental pasa lo mismo. La Ley dice que hay que evaluar cada situación y que no se puede presumir la capacidad por un diagnóstico médico. Hoy, estamos ante un caso muy especial, porque hace diez años que Marta y Oscar están juntos. Hace diez años que asumieron con mucha responsabilidad un compromiso”.
La situación humana y el deseo de los novios eran advertidos en el Registro Civil, pero no había alternativas legales para la pareja. Si el juez no levantaba la insanía, sólo les quedaba la opción de la mentira: ir a otro distrito, a ver si podían casarse sin que nadie advirtiera la situación judicial decretada en 1982.
Cuando Marta y Oscar llegaban al Registro Civil a hacer los trámites para casarse no sólo los rechazaban. Había quien pensaba que se habían escapado del hospital y quería mandarlos de vuelta. “La figura de la tutela está ligada al manicomio, anula toda posibilidad de subjetividad”, contó Weber, y describió: “el manicomio está dentro de la cabeza de las personas”. Por eso, para Tundidor “no alcanza con que cerremos los psiquiátricos, hay que generar un entorno que los apoye, porque todos tenemos alguna discapacidad, pero, según dónde estemos, funcionamos mejor o peor”.
Después de varios años de lucha, Oscar logró que lo autorizaran a casarse a través de una herramienta legal: “El juez que trataba su caso le cambió su situación de insano, una palabra tan arcaica, a inhabilitado, que no suena mucho mejor, pero ya no lo restringe en todas las acciones civiles sino en algunas, como hacer grandes transacciones de dinero, comprar y vender un auto o una casa. Ahora puede desarrollar otros actos de la vida, como casarse, sin pedir permiso al Poder Judicial”.
La ceremonia parece ser una buena oportunidad para reafirmar los Derechos Humanos de Marta y Oscar, para aprender que una persona no es una enfermedad y que no se puede anular su capacidad de decidir.



“Estar casados quiere decir que estamos juntos”
–Estar casados quiere decir que estamos más seguros de que estamos juntos –dice Marta.
–Que nos acompañamos– agrega Oscar.
–Es lindo estar acompañado.
–Y estar solo es feo. Es jodido…
–… más lindo es estar acompañado. Yo soy toda para él. Lo acompaño a todos lados. Siempre estamos juntos.
Marta y Oscar cuentan que la declaración de amor llegó de manera natural, casi casi cuando apenas se conocieron. Él iba a visitarla a la pensión y ella lo invitaba a tomar café. Se veían a la mañana, antes de ir a la Casa de Pre Alta a buscar el almuerzo y la medicación, y volvían a verse a la noche, después de pasar el día con talleres y otras actividades programadas en su dispositivo de externación de referencia.
Un día se les ocurrió que podrían vivir juntos, compraron los muebles y acondicionaron la piecita con una cocina en la que vivía ella, en una pensión de 56 entre 8 y 9, cerca de Pre Alta. Después, se les ocurrió casarse.
–¿Están contentos? -preguntó Diagonales.
–Si, pero preocupados porque tal vez falten algunos papeles. Nosotros hicimos todo lo que nos pidieron y nos dijeron que nos podíamos casar –dijo él.
–Hasta nos sacamos sangre y todos los análisis nos dieron bien –agregó Marta.
–Entonces ya está –celebró el periodista.
–Nos vamos a casar y vamos a festejar con nuestros compañeros. Vamos a comer una picada y unas pizzas con unas gaseosas –contó Oscar.

Txt
"Ellos recurrieron a todos lados y sentarán un precedente para que los jueces se conmuevan por esta situación”. Clara Weber - Trabajadora social

"No es la primera vez que el equipo de Pre Alta logra que se levante una insanía, pero sí que sea para un casamiento”. Mariana Tundidor - Terapista ocupacional

11 de julio de 2011

Las personas detrás del rubro 59


Dicen que el hilo se corta por lo más delgado, que los perjudican y que no saben lo que van a hacer, pero entre los hombres y mujeres que hasta ayer publicaban avisos clasificados en el llamado “rubro 59” de los diarios de La Plata hay quien ve en la prohibición de sus mensajes una posibilidad para dejar la prostitución. Tampoco falta la fanática kirchnerista que no criticará absolutamente nada de lo que haga la presidenta Cristina. Las páginas webs, cuyo contenido también será controlado, aprovecharon cierta confusión y triplicaron sus precios.

–Hola –saluda el periodista.
–Hola mi amor –dice una voz de mujer del otro lado de la línea.
–Llamo por el tema de los avisos…
–Me llamo Rocío, mis medidas son 90-65-100 y estoy en 60 entre…
–Perdón, pero llamaba del diario para preguntar qué opinaban sobre la medida anunciada por la presidenta Cristina Kirchner de prohibir la publicación de los avisos clasificados que promuevan la oferta sexual.
–Ah. Esperá.
…
–Hola -saluda Adriana, una travesti de 37 años que se hace cargo del teléfono.
–Queríamos saber…
–Sí, sí. Ya me dijeron –explica–, justo estaba buscando en el diario alguna imprenta para hacer volantes, tarjetas, algo. Nosotras no nos vamos a quedar tranquilas.
–¿El decreto las perjudica?
–Y claro. El único medio por el que nos damos a conocer es el diario. Cómo vamos a darnos a conocer ahora. Nosotras trabajamos para nosotras, por nuestra cuenta, en una casa común y corriente a la que no le podemos poner un cartel, ni un foco de color porque tenemos vecinos. Acá hay un geriátrico, tenemos a las monjas enfrente. Ahora tenemos buena onda con todos, pero si nos ponemos una luz roja o amarilla las cosas van a cambiar con los vecinos. Con el decreto vamos a tener que salir a la calle.

En el mismo diario, bajo el rubro “acompañantes”, Karen y Morena ofrecen “sexo total sin límites”.
Jazmín atiende el teléfono y explica que ocupan una casa de calle 38, pasillo al fondo, que tiene unos 11 años de antigüedad en el rubro. Además del aviso en los diarios, publican en Internet y tienen un foco amarillo en la puerta. De todas maneras, son los avisos clasificados los que les aportan la mayor cantidad de prostituyentes. “Tenemos nuestros clientes, pero todos los días hay gente nueva que llama por el diario. Si no sacamos los avisos no vamos a poder trabajar”, dice.
En el departamento hay “unas diez chicas, todas mayores de 21 años, y –según Jazmín– una señora de 35”. Nueve son paraguayas y una correntina. “Vinimos a trabajar. Y trabajamos para nosotras. No tenemos dueño”, describe.
Paulina, una travesti que trabaja en una casa de 36, está furiosa con la medida oficial. “Nos perjudica. Lisa y llanamente. Hoy consultamos con la chica que nos saca los avisos y le preguntamos si podíamos poner nuestros avisos en otro rubro, con nuestros nombres y teléfonos, pero nos dijo que no. Las tres personas que trabajamos acá vivimos de esto y ahora vamos a ganar mucha menos plata. Nosotras optamos por trabajar en la prostitución”, afirma.

–¿Cómo van a hacer?
–Haremos volantes, inventaremos algún modelo de propaganda. Algo tendremos que hacer.
–¿No alcanza con poner un foco amarillo en la puerta, por ejemplo?
–La propaganda no sólo es buena para atraer a nuevos clientes, sino también para dar a conocer cuando nos cambiamos de lugar. El hilo se cortó por lo más delgado.

En otra agencia que funciona como cooperativa, Julia, que es peruana, hierve de bronca contra la Presidenta. “Ella tiene la olla bien servida, qué le interesa el resto”, es lo primero que dice. Para coincidir con las otras prostitutas: “Trabajamos por necesidad, pero con esto no sé cómo vamos a hacer. Es terrible para nosotras, todas acá tenemos familia y todo se mueve por los avisos”, describe.

–¿Recibieron menos llamados?
–Y claro. Hoy no vino ni la tercera parte, es un bajón total. El cliente lee el diario y se asusta. Ojalá que haya algún remedio. Acá somos todas madres solas, todas tenemos necesidad de trabajar, sino no estaríamos acá. Ninguna está acá porque te gusta, nosotras lo hacemos por la familia. Tenemos hijos pequeños.

Azul, encargada de otro privado del centro de la ciudad, asegura que el decreto obligará a las chicas a salir a trabajar a la calle. “Nos cortan al medio, todas tenemos chicos, una familia”, agrega.
Los volantes, dice, no son una opción, porque son más caros. Y aunque tampoco podrán publicar en Internet, las webs que promocionan las ofertas sexuales aprovecharon cierta confusión que hubo y aumentaron sus precios: “Se están aprovechando. Antes cobraban 100 pesos mensuales por chica y ahora quieren cobrar 250, más 100 por certificar la firma ante un escribano”.
Azul ya se reunió con las representantes de la Asociación de Mujeres Meretrices (AMMAR) de La Plata, de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), con las que analizaron la posibilidad de hacer una marcha. “Que prohíban los clasificados es un atentado contra la libertad de expresión.
Nosotras hacemos lo que nos toca, porque nadie nos da un trabajo. Yo cambiaría, pero me dan un plan de 350 pesos por 6 horas de trabajo por día y después el que te consiguió el trabajo te saca 100 pesos. ¿Cómo pagás un alquiler? ¿Cómo mantenés a la familia? Que nos den un trabajo de 8 horas o que legalicen ésto. No puede ser que todo les moleste. Que nos hagan entrevista a cada una… pero nunca se nos escucha tampoco”, lamenta Azul, que no se conforma con el dinero de los planes sociales.
Para Agustín, de 23 años, “siempre joden al más débil”. El joven y sus compañeras trabajaban en un “privado” que fue allanado por la Justicia y no volvió a abrir. Entonces, formaron una cooperativa y alquilaron un departamento. “No me parece justo que saquen los clasificados, hay mujeres grandes que necesitan mantener a sus hijos”, afirma.
“La inmobiliaria nos consiguió un lugar que tiene 23 años trabajando como privado, pero no podemos poner una lamparita roja o un cartel en la puerta. Pagamos 1.800 pesos por mes, lo cual es barato porque estamos en el centro”, cuenta.

–¿Qué piensan hacer?
–No sabemos. Ya nos ofrecieron publicar en una revista, pero qué tipo va a comprar una revista de clasificados. No puede llevar algo así a su casa. Es cualquiera. Complican a los que realmente necesitamos el laburo, y no perjudican a los que hacen trata de personas.
–Qué diferencia había entre la cooperativa y la casa que allanó la justicia.
–Íbamos al 50% y te tenías que pagar tu aviso, más los productos de limpieza. Solo corrés más riesgos, porque este es un trabajo que deja dinero, pero sos el punto blanco de mucha gente que hace cagadas, sufrís muchas agresiones, muchos robos.
–¿Cómo les va ahora? ¿Tienen mucha demanda?
–Entre todos atendemos entre 15 y 20 personas por día. Yo, lo máximo que tuve en un día fueron 8 clientes- revela Agustín.
–¿Se gana dinero?
–Es relativo, pero en esta semana llevo 1.300 pesos. Al mes, puedo ganar entre 3.500 y 6.000 pesos.

CRISTINISTA E INDEPENDIENTES. “Soy ultra kirchnerista: nada de lo que haga la señora me molesta”, dice X, que trabaja sola en un departamento de calle 9, y se ufana de tener una trayectoria que no podrá verse perjudicada aunque nunca pueda volver a publicar avisos en los diarios. “Para mí es un deshonor que una mujer sea esclava. Yo, en todo caso, soy esclava de mí misma”, describe, antes de dar la dirección de su departamento y exigir que la conversación siga cara a cara.

–Yo estoy en(…) Planta Baja A y no tomo turnos: tenés que venir y mirar la ventana antes de tocar el timbre. Si está cerrada, esperás, que vale la pena.
–Pero sólo quería hacer una consulta telefónica.
–Yo vendo sexo. Si vos querés hablar, es cosa tuya, pero mi tiempo vale -afirma, antes de despedirse.

Claribel, que acusa 38 años y trabaja sola en un departamento del centro, también está de acuerdo en que haya alguna restricción. “Hay mucha exposición, algunas chicas que salen desnudas, mostrando la cola. Pienso que deberían ser más discretos, como los avisos que saco yo, que no me exhibo con cosas degeneradas. Publico en el diario porque necesito trabajar”, dice.

–Pero ahora no podrás publicar nada.
–Voy a tratar de publicar como masajista, porque sacás un aviso discreto y al cliente también le llama la atención. Hoy le esquiva a las agencias, porque quiere algo más privado, más tranquilo, más reservado. Hay hombres que se ponen nerviosos si escuchan voces afuera. Yo tengo otro estilo, en el barrio no soy señalada por nadie, alquilo una casita y trabajo solita.
–¿Y si no te dejaran publicar avisos de ninguna manera?
–Ya tengo los clientes. Así que no creo que tenga problemas. Nadie me manda, soy una mina que no se desespera con trabajar. Con que haga 3 o 4 clientes por día me conformo. No me gusta tener deudas, pero sábado y domingo no trabajo. En todo caso, podría intentar cambiar de trabajo.
–¿Cuánto cobrás?
–Cobro 60 pesos la media hora; 80 la hora.
–¿Decís que te gustaría cambiar de trabajo?
–De una. Esto es algo provisorio. Todo lo que tiene un principio tiene un final. Yo empecé de vieja, hace tres años, ya quisiera dejar, pero tengo dos hijos que mantener.

Claudia, que se ofrece como algo diferente, también ofrece sexo en los clasificados platenses. “Soy mayor de edad y me jode que no me dejen trabajar porque estoy pagando un crédito. Ojo, me parece excelente que se trate de cuidar a las chicas que son víctimas de la trata, pero a los que somos mayores nos tendrían que dejar que ganemos el dinero como mejor nos parezca. Yo tengo libreta sanitaria y me hago controles. Realmente necesito trabajar y no jodo a nadie”, describe la joven, que –dice– se prostituye sola, “por necesidad”.

–¿Cómo harías si no te dejan publicar tus avisos?
–No sé. Entiendo que los clientes no se van a guardar tu teléfono. No sé ahora cómo seguirá el tema. Yo estoy estudiando para maestra jardinera, tratando de salir. No sé… trabajaré de lo que sea…
–¿Querés dejar la prostitución?
–Yo pensé: voy a dejar, voy a buscar otra cosa, pero no se me ocurre nada.
–¿Pensaste alguna manera alternativa de difundir tu trabajo?
–No voy hacer nada fuera de la ley.
–¿Repartir tarjetas?
–Tampoco voy a estar pasando vergüenza, incomodando al otro con folletería o esas cosas. Con el aviso en el diario es más práctico: te llama el que está interesado.

Trata de personas
Desde que se tipificó el delito de trata de personas, en abril de 2008, hasta el 31 de mayo de 2011, fueron rescatadas en Argentina 2.221 víctimas. De ellas, 991 eran sometidas a explotación sexual.

Sanciones para todos
La Oficina de Monitoreo de Avisos de Oferta Sexual podrá aplicar sanciones a partir del 18 de julio a los medios de comunicación o portales de internet que violen la prohibición de publicar avisos.

22 de junio de 2011

Talleres textiles clandestinos


La mujer lloraba al pie de la escalera cuando sonó su teléfono celular. “Hola”, dijo, entre lágrimas, antes de empezar a conversar en voz aborigen: tal vez Quechua, tal vez Aymará. Alguien trataba de tranquilizarla del otro lado de la línea. Ella se agarraba la cabeza. Cuando cortó, levantó la vista, vio su casa llena de policías y volvió a llorar. “A mí no me gustaba la costura. Yo quería volver a mi país, pero mi marido quería quedarse”, explicó, mientras subía a la planta alta, a su casa de 27 bis entre 512 y 513, a medio terminar, donde vive, hacinada, con su familia.
–¿Tenían empleados?
–Todos familiares.
–Encontraron unas 35 máquinas y sólo 15 personas.
–Es que no todas las máquinas se usan para lo mismo, hay que ir pasando la prenda de una máquina a otra, porque hay que hacer las costuras, los ojales, pegar los botones…
–Dicen que los trabajadores no estaban registrados.
–Yo no sabía –dijo entre lágrimas– lo que había que hacer. Me quería ir… Yo quería volver a mi país...

La precariedad de la construcción en la que vivían los dueños de una de las viviendas en las que fueron descubiertos los talleres clandestinos se profundizaba en los galpones o habitaciones de madera en la que la ropa era manufacturada, en 104 máquinas de costura industriales prácticamente nuevas.
“El baño es sólo hacer pis”, decía un cartel colgado de una puerta. En el galpón principal las paredes estaban sin revocar y los cables de la electricidad colgaban de cualquier parte, pero en la vivienda de al lado, donde las divisiones eran de chapa y madera, la situación era peor.
En ninguna de las dependencias había matafuegos, ni puerta de emergencia, ni ninguna precaución en caso de que pudiera ocurrir una emergencia que requiriera una rápida evacuación del lugar.
“Ya sabíamos que había un taller de costura, pero pensamos que era en ese galpón y no en todas las casas”, revelaron, sorprendidos, un par de vecinos que se acercó a curiosear.
–¿Daban trabajo?
–No. Si había trabajo sería para ellos –explicó Ariel.
–¿Quiénes?
–Los bolivianos. Trabajan en familia –agregó Florencia.
Kevin, de 9 años, reclamaba alguno de los pantalones que “salen como 500 pesos”.

EL OPERATIVO. Ropa de las marcas Boss, Levi´s, CyC, Tiza, Tucci, Industry, Rapsodia, Wanama, Neutro, Lolis, Geotex y Gótico se amontonaban ayer en el piso de algunas de las diez viviendas allanadas, según informaron fuentes judiciales y policiales. También había buzos bordados del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) y uniformes del Colegio Católico San Cayetano, de 44 entre 29 y 30.
El operativo que permitió el hallazgo del galpón y las dependencias de las casas vecinas habría surgido de una investigación a cargo de personal de la comisaría Primera, según fuentes judiciales, que trabajó encubierto para llegar al lugar.
Aunque el fiscal Marcelo Romero pidió nueve allanamientos, cuando llegó ayer 27 bis entre 512 y 513 con los efectivos policiales advirtió que había otra vivienda en la que se confeccionaba ropa. El titular del juzgado de garantías Nº 6, Fernando Mateos, autorizó a que se la inspeccionara.
Romero calificó el caso como “reducción a la servidumbre”, por lo que es probable que en unos días le pase la instrucción al fiscal Fernando Cartasegna, quien lleva adelante una mega causa por tráfico de personas.
La Policía Federal estuvo presente para investigar el posible delito de trata, mientras que la AFIP analizó el tema administrativo y el pago de impuestos. El ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, en tanto, corroboró las condiciones de trabajo.
“Se trata de varias viviendas precarias donde secuestramos máquinas textiles y gran cantidad de ropa, y hallamos gente, la mayoría extranjeros, en condiciones de hacinamiento y reducción a la servidumbre que trabajaban en estos talleres clandestinos”, informó Romero. Existía un “gran peligro debido a las conexiones clandestinas de electricidad”, agregó.
En la cuadra, había al menos 17 personas entre adultos y menores, que vivían hacinados y trabajaban en condiciones de esclavitud, dijeron las fuentes. El fiscal dispuso la aprehensión de nueve hombres, seis de los cuales fueron acusados de “reducción a la servidumbre”, mientras que otros tres, que llegaron a buscar pedidos, quedaron bajo la mira de la justicia por “encubrimiento agravado”.
Romero les tomará declaración indagatoria hoy y luego decidirá su situación.
Fueron secuestradas 104 máquinas industriales de costura recta y remalladoras con banco y porta rollos, unas 33 mil prendas –la mayoría jeans– terminadas y embaladas para ser distribuidas, 22 mil prendas en corte sin unir –listas para coser–, 36 rollos de tela enteros, 38 mil etiquetas para coser y 16 bolsas con miles de botones metálicos para vaqueros, además de una innumerable cantidad de cierres metálicos.

Foto: Matías Adhemar

15 de junio de 2011

Cartoneros



–Ponete a pensar –pidió Luis–, nos quieren sacar los carros pero no se dan cuenta que atrás nuestro hay una familia.
–Trabajamos con lluvia, con frío –agregó Mónica.
–A la noche, los chicos me están esperando para ver qué les traje de comer. Por ahí no tengo plata para el pan, pero, en la calle, consigo –dijo él.
–Tal cual –reafirmó ella.

Para Luis y para Mónica esta semana empezó más difícil que de costumbre. La Municipalidad de La Plata colgó en el centro carteles con los que recuerda la prohibición de la tracción a sangre y realizó una razia con la que secuestró carros y caballos. Los cartoneros reaccionaron con una movilización solidaria y lograron que les devuelvan sus herramientas de trabajo. Tres temas quedaron planteados y serán motivo de debate entre las partes durante los próximos días: los horarios de recolección (que pretenden restringir), la presencia de niños en los carros (y su consecuente trabajo infantil) y la tracción a sangre (con la violencia que significa para los animales).

Víctor y Marisa son los jefes de una familia numerosa que cartonea. Tienen ocho hijos y once nietos, de entre 8 meses y 11 años. Viven en una casa del Plan Federal en 122 y 521 y tienen tres carros: uno tirado por un caballo, otro tirado a mano y un tercero que tiran con una moto de 110 centímetro cúbicos. Mónica está casada con Alejando, uno de los hijos de la pareja, y fue la encargada de contar a Diagonales cómo es un día de trabajo de la familia.
A la mañana, los chicos van al colegio y al jardín, Víctor sale a cartonear hasta el mediodía y los otros adultos se encargan de separar los residuos que recolectaron el día anterior y acopiar cartones, plásticos, botellas y papeles, según sus características. También guardan chatarras en un espacio cerrado con una puerta con candado, para que los chicos no se lastimen. Ocupan un terreno frente a su casa, donde los objetos se amontonan 10 ó 15 días, tal vez un mes, hasta ser vendidos, de acuerdo a las necesidades familiares. Cada 100 kilos de cartón, cobran 60 pesos.
El dinero que ganan se reparte en partes iguales para cada una de las familias, mientras que los que tienen chicos cobran también la asignación universal por hijo y dos de los adultos tienen un plan de 150 pesos por mes, por atender el comedor de los carreros, construido con objetos hallados en la calle, en el que jueves y vienes dan la cena a 60 chicos y los sábados sirven una copa de leche.
La separación de residuos termina al mediodía y la familia se toma la tarde libre. A las 17.30 vuelven a poner manos a la obra. Víctor sale en el carro tirado por un caballo junto a dos de sus nietos, alguno de los que tienen 10 años y el de 11 lo acompañan casi siempre. Marisa, una de sus hijas y Mónica van en el carro tirado a mano, mientras que sus otras dos hijas salen con el nene de 9 años en la moto que tira de una enorme bolsa amarilla que llenan hasta el tope.
–¿Salen todos los días?
–De lunes a lunes.
–¿Aunque llueva?
–También, porque tenemos muchos chicos.
–¿Qué encuentran los domingos?
–Los domingos la gente tira más cosas. Podés encontrar una estufa o hasta un televisor, pero también cartón y papel.
–¿Sacan todos los meses más o menos el mismo dinero?
–Hay meses más complicados. En invierno se trabaja menos.

Luis Pio vive a pocos metros de la esquina de 122 y 521 y, aunque cartonea solo, tiene dos carros y dos caballos. Nació en Capital, se crió en Cañuelas y hace 12 años se mudó a La Plata en un carro: 92 kilómetros por la ruta Provincial 6.
Tiene un hijo varón de 18 años que trabaja en una fábrica y en las horas libres sale a cartonear porque acaba de formar una familia y tiene un hijo al que no quiere que le falte nada. Casado, tiene otros tres hijos que viven con él en la casita del Plan Federal a la que invita a Diagonales, para mostrar las bolsas de avena con las que alimenta al petizo que tiene atado a la ventana del frente.
Dice que peleará a muerte por el carro y que, como los demás, sale a trabajar todos los días, haga frío o calor, llueva o truene. A diferencia de la familia de Víctor y Marisa, Luis acopia lo que junta en el frente de su casa durante algunos días, hasta que necesita dinero.
–¿No le gustaría tener una moto para reemplazar al caballo?
–Los que nos quieren dar una moto no tienen ni idea de nuestro trabajo. Si me encuentro una heladera o un ropero, con mi carro y mi caballo los podría cargar sin problema, con una moto no.
Además, ¿y si se rompe y no hay plata?
–Claro. También habría que ponerle nafta. ¿Cuánto dinero necesita para mantener al caballo?
–Ahora compré unas bolsas de avena y maíz. Gasté 70 pesos y me dura tres días. Dicen que el caballo tiene que estar gordo, pero tenemos los bolsillos flacos. Ponete a pensar –pidió Luis–, nos quieren sacar los carros pero no se dan cuenta que atrás nuestro hay una familia.
–Trabajamos con lluvia, con frío –agregó Mónica.
–A la noche, los chicos me están esperando para ver qué les traje de comer. Por ahí no tengo plata para el pan, pero, en la calle, consigo –dijo él.
–Tal cual –reafirmó ella.



Un oficio
El cartoneo es un oficio que consiste en recolectar cartón, papel y objetos reciclables por las calles de las ciudades, productos de los residuos urbanos, utilizados luego para el reciclaje.

Una respuesta

El cartoneo creció en Buenos Aires y el Conurbano luego de la profundización de la crisis económica y social desde 1999 hasta 2002, como respuesta al desempleo y la pobreza extrema.

Prohibido
La tracción a sangre fue prohibida en la ciudad de La Plata en 1969 por la Ordenanza 7280. Además, el artículo 32 del Código de Tránsito que rige en la Provincia de Buenos Aires permite la tracción a sangre sólo en el caso de vehículos de “carácter histórico y folklórico”, “por vías públicas pavimentadas con carácter excepcional y previa autorización emitida por autoridad municipal y/o policial”.



Una costumbre: nadie, nunca, nada
Graciela Fernández es presidenta de la Unión de Cartoneros Platenses. Hace años que pide un censo que permita saber con exactitud cuántos son los cartoneros que trabajan en La Plata y es capaz de resumir la actitud de las autoridades con una frase contundente: “Nadie nos escucha”.
“Debemos ser unas 5 mil personas cartoneando, pero no tenemos estadísticas porque hace cuatro años que pedimos un censo pero no nos hicieron caso. Necesitamos saber cuántos somos, si tenemos planes sociales, cuál es la situación de los caballos –si pueden salir o si les pueden dar otra cosa–, y cuántos niños tenemos. Con toda esa información podríamos hacer una buena ordenanza”, describió.
Fernández aseguró que todos los cartoneros saben que “la tracción a sangre está prohibida, pero es el único recurso que tenemos para darle de comer a nuestros hijos. El Estado tiene que tomar conciencia de lo que hacemos y bajar recursos, porque lo que pedimos es un trabajo digno”.
Para la dirigente, hay experiencias que se podrían copiar, como la guardería que se implementó en el Bajo Flores, donde los cartoneros porteños pueden dejar a sus hijos mientras recorren la ciudad y que nació como una práctica de autogestión.
“Salimos con nuestros hijos porque dejarlos en nuestras casas es más peligroso. Ya nos ha pasado que nos vamos a hacer algo y cuando volvemos se nos prendió fuego la casa y nos encontramos con nuestros hijos muertos”, describió.
Según Fernández, la mejor experiencia es la brasilera, donde los gobiernos crean direcciones que analizan la particularidad de la problemática y ofrece trabajos en blanco. “Tienen que entender que si no estuviéramos nosotros se enterraría más basura”, afirmó.

6 de junio de 2011

Reciclan ataúdes para sepultar a los pobres


El Cementerio de La Plata recicla ataúdes para poder cumplir con los sepelios sociales gratuitos: recupera los cajones de las bóvedas y nichos vencidos, los repara y se los entrega a los vecinos que no pueden pagar un servicio privado.
El reciclado de ataúdes fue reconocido a Diagonales por el director general del Cementerio, Pablo Ma-ssola, quien explicó que se hace ante la falta de stock de cajones nuevos y para poder cumplir con una necesidad “social y humanitaria”.
“De cada diez personas que vienen a reclamar el servicio gratuito, sólo una o dos es realmente un indigente y la ordenanza sólo exige la gratuidad en casos de indigencia. De todas maneras, entregamos cajones a mucha gente pobre que no puede encarar un sepelio de 3.000 o 4.000 pesos”, describió. Y afirmó: “también hay mucha gente que sabe que está el servicio y no quiere pagar”.
En un despacho con mobiliario de los años ‘70, en el que se destacaban el sillón de Massola –lo único nuevo–, una foto de Evita y dos gigantografías de Pablo Bruera, el funcionario afirmó que “en 2007 hubo 120 servicios gratuitos, mientras que ahora hay unos 450 por año”. Dijo, además, que “durante la gestión anterior el servicio estuvo escondido” y hasta habló por altavoz con un empleado que confirmó sus datos estadísticos actuales.
Otra empleada, con 30 años de antigüedad, lo desmintió. En una entrevista que realizó con FM Resistencia (103.9), la mujer afirmó: “vamos para casi dos años que no tenemos cajones. Lo único... a veces hacemos un reciclado. Es un cajón que se recupera de traslados de cuerpos de nicho (a tierra). Es decir, es un ataúd usado” (ver aparte).
La mujer explicó que la dirección había resuelto varios conflictos, porque un cajón económico puede costar unos 600 pesos. Y aseguró que también se puede pedir ayuda a las delegaciones.
Además, según la empleada, el Cementerio no brinda el servicio de ambulancia desde fines del año pasado. “Hace tres meses que se nos fundió el motor de la camioneta –reconoció Massola–, pero tratamos de usar la ambulancia de Defensa Civil o Control Urbano. A veces le pedimos a la gente que contrate un servicio privado, que puede costar 150 o 200 pesos”.
En la entrevista con la empleada del cementerio, el periodista de la radio barrial quiso saber si podía trasladar a un deudo en un auto particular:
–Si es un chiquito, sí. Si es un mayor, no.
–¿Por tamaño?
–Claro. Exacto.
–En 30 años de trabajo ¿lo has visto?
–No. Es la primera vez.

Abandono. “De acá se afanan todo: los caños, las canillas y una vez un tipo salió con un inodoro al hombro, como si nada. No hay presupuesto; arreglan las plazas del casco urbano y ponen florcitas por todos lados, pero para el Cementerio no hay ni un centavo”, describió a Diagonales un empleado del lugar que prefirió resguardar su identidad.

El procedimiento de reciclado

El director general del Cementerio de La Plata, Pablo Massola, explicó a Diagonales que los ataúdes reciclados que se les ofrece a los pobres e indigentes son los de los nichos o bóvedas que fueron arrendados “a perpetuidad”, que se vencieron y no fueron renovados.
El sistema de arrendamiento nació con el cementerio, en 1887, y fue reformado un siglo después, pero sólo en la cantidad de años del contrato, que en el caso de las bóvedas podría ser de hasta 99 años, mientras que en los nichos puede ser de 5, 10 o 15 años.
Según afirmó el funcionario, una vez vencido el arrendamiento y luego de que el cementerio haya fracasado en sus intentos por contactar a los deudos, se retira el cajón y lo que queda del cuerpo es sepultado en la tierra, donde queda durante seis años a la espera de que algún familiar lo pase a reclamar. Vencido ese plazo, se lo envía a la fosa común, también llamada osario.
Al ataúd, en tanto, si está en buenas condiciones, es reciclado para que pueda volver a ser usado por alguna persona que reclame el servicio gratuito que ofrece el cementerio local a las familias que no pueden pagar.

30 de mayo de 2011


El frente de la casa de Ricardo Barreda fue pintado ayer de violeta por un grupo de militantes feministas que reclama el cumplimiento de la Ley de atención a las víctimas de la violencia de género, denuncia el machismo que festeja los asesinatos cometidos por el odontólogo y exige a los hombres un papel de compañero en la denuncia de la violencia que ejercen contra las mujeres. La casa de Barreda es, ahora, del color del feminismo.
Los militantes se reunieron a las 15.30 en 48 entre 10 y 11, donde organizaron un rápido operativo que incluyó la limpieza del frente de la casa, tapado con carteles políticos y sindicales. Luego, mezclaron la pintura y pusieron manos a la obra. En poco más de media hora habían alcanzado su objetivo y se retiraron rápidamente, ante la vista de un par de vecinos que observaron curiosos sus movimientos.
La intención era pintar todo el frente, incluso la planta alta, para lo que llevaron una escalera, pero en el lugar advirtieron que quedarían muy expuestos a una incursión policial y pintaron sólo lo que pudieron. Con un aerosol amarillo, escribieron sobre el color violeta de la pared una de sus consignas: “Barreda asesino de mujeres. La sociedad te condena”.
“La libertad condicional que le otorgó la Justicia, incluso después de que hubiera violado la prisión domiciliaria, le permitirían hacerse de los bienes de las mujeres a las que asesinó, aunque hay una sobrina que se interpuso”, contó una de las jóvenes.
La intención de los militantes es relacionar la casa con la violencia de género y apropiarse del lugar, sobre todo ante la aparición del Instituto Nacional de Hombres contra el Machismo (INAHCOM), que reclamó a la legislatura bonaerense la expropiación de la casa en la que Barreda mató a escopetazos a sus hijas, su mujer y a su suegra, para que funcione allí un centro de referencia nacional e internacional que combata la violencia de género. “Está bueno que los hombres se hagan cargo de la violencia de género, y en nuestras organizaciones también hay compañeros varones, pero no hablan por nosotras, nos acompañan”, describió una militante.
“La casa tiene que ser de las organizaciones de mujeres y de ninguna manera puede ser cedida en un contexto electoralista”, advirtió otra de las feministas, que recordó el acto de la campaña “260 hombres contra el machismo”, al que asistió el intendente Pablo Bruera, entre otros varones de la ciudad, y con el que se recordó a las 260 mujeres asesinadas en 2010, según una estadística realizada a través de los casos aparecidos en la prensa.
La joven explicó que “los femicidios de Barreda fueron un acto de machismo programado” y criticó a quienes “ensalzan al asesino”, aunque destacó también que “hay espacios que entienden que la violencia de género no es un chiste”.
Según las portavoces del grupo, quienes resguardaron su identidad, “la casa tiene que ser expropiada, pero hay que ver para qué y quién se puede hacer cargo. Es un espacio que tendría que ser pensado por mujeres, para mujeres”.

Foto: Esteban Martirena

La campaña por el aborto legal en los carteles de los candidatos


Las organizaciones feministas de La Plata intervinieron los carteles de los candidatos políticos para las próximas elecciones con consignas a favor del aborto legal, seguro y gratuito, y convirtieron los afiches en viñetas. La acción militante duró apenas unas horas, porque la vorágine de la campaña electoral la pasó por arriba y los anuncios fueron tapados por pancartas del intendente Pablo Bruera, quien intentará ser reelecto. Ayer no quedaban rastros de los globos, pero las militantes advirtieron que volverán.
La acción se concretó el sábado a la madrugada y la idea era que los carteles quedaran con las consignas a favor del aborto durante todo el día, con motivo de celebrarse el “Día de Acción por la Salud de las Mujeres”.
Según explicaron las militantes a Diagonales, la intervención se produjo en el marco de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto legal, Seguro y Gratuito y fue concretada con la idea de recordarles a los candidatos de todos los niveles y de todos los partidos que el tema del “aborto es un problema social y una deuda de la democracia”.
“Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”, le hicieron decir por unas horas al cartel de Cristina Fernández. Daniel Scioli, Kibo Carlotto, Nora de Lucía, Santiago Martorelli, Julio Garro, Ricardo Alfonsín y Victoria Donda fueron algunos de los candidatos sobre los que pegaron los globos, que son un indicador fonético que se utiliza en historietas y caricaturas para que los personajes puedan tener diálogos o, en algunos casos, mostrar sus pensamientos.
“La campaña fue totalmente silenciada y tapada con carteles del intendente Bruera, pero tenemos más globos y vamos a volver a pegarlos sobre los afiches”, advirtieron las feministas.

26 de mayo de 2011

El lector crítico

Llamó por teléfono al mediodía y dijo ser un lector de Diagonales. Llamaba, afirmó, para hacer una crítica. De entrada nomás, el tipo tiró un dato contundente que corroboraba no sólo que se tratara de un lector sino que era uno de los buenos.
"Ustedes en algún momento tomaron la decisión de no poner la publicidad de casas de citas", dijo. Y claro, fue una sorpresa porque eso ocurrió en mayo de 2010 y no es una noticia nueva, por lo que el hombre se presentaba como un verdadero lector.
Sin embargo, siguió, “eso de levantar los clasificados es algo discutible, porque hay un montón de chicas que ejercen la prostitución por propia voluntad y ustedes le coartan la necesidad de publicitar su trabajo”, disparó.
Este cronista, que se quejaba habitualmente de los clasificados y festejó que fueran levantados, iba a empezar a decir que la explotación sexual y la prostitución son actos de violencia contra la dignidad humana cuando el lector le aclaró que su crítica era algo irónica, algo graciosa. Entonces, concedió el oído.
“Ahora… un diario como Diagonales, que tiene una clara tendencia progresista, cómo va a publicar la publicidad del PRO. Me pongo a leer como todos los días y me encuentro con una foto de De Narváez. Eso es peor que publicar la publicidad de las chicas que ejercen como meretrices”, se quejó.

13 de mayo de 2011

Un nombre para un aula, por la memoria


Julián Axat fue al Colegio Nacional de La Plata para participar de la presentación de un libro sobre deportistas desaparecidos. Fue porque su papá fue jugador de rugby y está desaparecido. Julián es un hijo de desaparecidos. Aquel día, hace poco más de un mes, el 22 de marzo, en la presentación de Deporte y Dictadura, de Gustavo Veiga, Julián hablaba con la rectora del colegio, María José Arias Mercader, sobre su papá, un ex alumno secuestrado y desaparecido por la última dictadura cívico militar. Así fue, contó, que surgió la idea de bautizar una de las aulas del segundo piso, en el sector de Lengua y Literatura, con el nombre de su papá: Rodolfo Jorge Axat.
El acto fue ayer al mediodía en el marco de una política del colegio por mantener viva la memoria, la verdad y la justicia, que aborda críticamente la dictadura, sus causas y consecuencias, y que incluye bautizar las aulas con los nombres de los ex alumnos desaparecidos.
Julián aprovechó para contar la historia de su papá, un joven hombre al que un grupo de tareas secuestró el 12 de abril de 1977, cuando tenía 30 años. “Yo hoy tengo 34 años, 4 más que él”, dijo. Y, en la primera línea nomás, se salió del libreto que se había armado para decir una de las cosas que más impactaría entre los alumnos: “mi papá es más chico que yo. Siempre tiene 30 años”.
“No conocí a mi papá porque desapareció cuando yo tenía 7 meses”, dijo Julián, y contó que Rodolfo Jorge Axat cursó sus estudios en la escuela Anexa y en el Colegio Nacional entre 1959 a 1964, fue Jugador de Rugby de La Plata RC hasta los 18 años, hizo la colimba –Servicio Militar Obligatorio– en 1965 y estudió medicina y filosofía, pese a la preocupación de su papá, el abuelo de Julián, al que le parecía muy complicado que siguiera dos carreras.
Dijo Julián que su papá conoció a su mamá, Ana Inés Della Croce, también desaparecida, en 1972, cuando tenían 25 y 21 años, y juntos incursionaron en el Movimiento Humanista y eran seguidores de su fundador, Silo, quien daba conferencias sobre “la no violencia” a los pies de la cordillera de los Andes, en Mendoza; hicieron retiros en el Valle del Yala, en Jujuy, y ascensos a la montaña del Chañie; hasta que en 1973 leyeron a John William Cooke y se convencieron: “la lucha de clases y la revolución socialista no era posible sin Perón”, decía Cooke, recordó Julián.
El papá y la mamá de Julián, que todavía no había nacido, se metieron en la Juventud Universitaria Peronista (JUP) y empezaron a hacer militancia barrial, pasaron a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y de ahí a Montoneros. “Estoy hablando de 1974”, dijo Julián al auditorio. Y contó cómo el día del regreso definitivo a la Argentina de Juan Domingo Perón, luego de casi 18 años de exilio, el 20 de junio de 1973, su papá fue herido en una pierna por un disparo de los activistas que estaban en el palco –militantes de la derecha peronista–, lo que lo marcaría en su militancia.
Sin eufemismos, Julián contó que su papá era un soldado que que realizó tareas de inteligencia y logística, que se casó con su mamá en 1974 y que vivieron en la clandestinidad en un edificio de 36 entre 10 y 11 hasta finales de 1975, cuando discutió la política militarista de Montoneros con sus superiores, fue juzgado y degradado por tener “desvíos pequeñoburgueses” y condenado a salir de la clandestinidad y entrar como obrero al Frigorífico Swift, en Berisso, donde debía hacer tareas de agitación y propaganda. “En agosto de 1976 nazco yo”, dijo Julián.
Rodolfo y Ana alquilaron una casa en Ringuelet, donde vivieron hasta el 12 de abril de 1977. En el frigorífico, que estaba intervenido por los militares, había inspecciones y delaciones. Varios trabajadores habían sido desaparecidos. Su papá sería uno de ellos. “Alguien lo canta”, contó Julián.
Un día antes de secuestrar a la pareja, un grupo paramilitar se presentó en la inmobiliaria en la que habían alquilado su casa y pidió información sobre Rodolfo Jorge Axat. El dueño accedió, pero cuando los militares se fueron llamó por teléfono al abuelo de Julián, para advertirle sobre lo que había ocurrido. Esa noche, Rodolfo y Ana decidieron resguardarse en la casa de los padres de ella. Después de dar vuelta de arriba abajo la casa de Ringuelet, a las 3 de la madrugada, del día 12 de abril de 1977, los asesinos tocaron el timbre de la casa de los abuelos de Julián y se llevaron a sus padres.
“Con el tiempo fui encontrándome con sobrevivientes que me contaron que los vieron dentro del Centro Clandestino conocido como ‘La Cacha’, que funcionaba en la cárcel de Olmos. Me dijeron que mi papá ayudaba, conversaba bajito, daba fuerza. Alguien me contó alguna vez que mi papá animaba a los compañeros tabicados, que les pedía que tararearan con él una canción. Según me contaron, muchos de los que estaban secuestrados junto con él lo seguían y cantaban. A veces fuerte, a veces bajito. Esa canción era de un famoso cantautor italiano de los ‘60: Doménico Moduño. Es una canción de despedida: El título: ‘El hombre en frack’”, dijo Julián. Y agregó: “El último sobreviviente que los vio a mi mamá y a mi papá fue en julio de 1977”.
“Me gustaría terminar este encuentro con esa canción porque esa es la manera que encontré para recordarlo. Por suerte la canción no es un golpe bajo. No se asusten, es medio bizarra, pero vale”, dijo Julián, con una sonrisa.
Arias Mercader les recordó a los alumnos que aquellos jóvenes como el papá de Julián tuvieron una existencia real, que quisieron hacer una patria mejor para todos y aseguró que hoy está trabajando para que aquellos sueños se cumplan. Entonces, agradeció el relato y dio paso a la música, que los chicos recibieron con aplausos, aunque a algunos les dio vergüenza y se retiraron más rápido del salón de actos.
“El tipo cantaba para poner algo de felicidad al campo de concentración. Por eso aplaudimos”, explicaba a sus amigas una alumna de cuarto año.

6 de mayo de 2011

Troilo, Salgán y Pugliese también van a la escuela


Lo que recibí de otros, lo tengo que pasar a otros, afirma el bandoneonista Rodolfo Mederos, y sube al escenario para participar de una peña escolar, una acción comunitaria, colectiva, nada superficial, no para que lo aplaudan, sino para transmitir un saber, un gusto; para compartir el hecho vital que significa tocar tango: la música clásica nacional, sostiene. Debajo, los alumnos de la Escuela de Educación Primaria N° 84 del barrio Villa Elvira lo miran con desconfianza, se sorprenden, le tocan la espalda a un compañero y miran para otro lado, bostezan, se ríen, ven bailar a una pareja, escuchan a sus compañeros más grandes cantar a coro y descubren un instrumento que se llama bandoneón, del que el invitado especial, ese hombre vestido de negro, saca sonidos musicales. Mederos siembra de manera muy austera, con la esperanza de generar un entusiasmo, una necesidad.
“Ningún pueblo tendrá futuro si no tiene memoria”, dice, sentado en el aula de primer grado de la escuela que ayer lo tuvo como protagonista, después de pasar el día en el salón de actos, en el marco del ciclo “Escuela, Tango, Club” que puso en marcha la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires, destinado a los chicos que cursan el nivel de enseñanza primaria.
El evento contó con la participación de los alumnos de 4º y 5º grado, que cantaron para los más chicos, y hubo dos parejas de baile. Los docentes estuvieron representados por Antonella Bruschi en baile y Marcela Rodríguez en canto; mientras que los músicos locales –invitados por la Municipalidad de La Plata–, subieron al escenario a mostrar su arte y pudieron tocar acompañados por el maestro en el bandoneón. Decí por Dios que me has dado / que estoy tan cambiado / no sé más quién soy…
De alguna manera, Mederos intenta presentarle el tango a la tercera o cuarta generación de argentinos “huérfanos” de aquella música popular que supo bailarse en el club del barrio, “desaparecidos” ambos después de la “década infame” que significó la última dictadura cívico militar. “Porque no hubo sólo 30 mil desaparecidos –dice–, sino también una cultura desaparecida: la dictadura y sus socios las multinacionales obligaban a borrar las cintas y las matrices de la música popular argentina, porque había que hacer lugar a la ‘nueva ola’”, entre los que podrían citarse a Palito Ortega, Johnny Tedesco, Jolly Land y Violeta Rivas, máximos exponentes del Club del Clan que se popularizó en los ‘60 y ‘70.
“Nos orientaron hacia otros gustos, más anglosajones. No es que sea un Bin Laden de la música, pero quisimos creer que inventamos una nueva categoría musical y la llamamos rock nacional, pero la música expresa una forma de ser, un lugar, no puede ser igual en todos lados. Y el rock es anglosajón”, opina.
Dice Mederos que los argentinos compramos y el tango, que había llegado a un nivel de perfección que todavía no ha sido superado, dejó de ser la música popular que era. “Los muchachos de hoy se encuentran con un panorama bastante estéril y, aunque siempre estoy esperanzado, estamos transcurriendo un momento muy crítico en el que hay que ahondar mucho en el pasado para poder aprender. El camino que tienen que hacer los jóvenes es una locura. Antes no era así. Yo aprendí con la orquesta, aprendí como se aprende a hablar. Hoy los chicos no tienen con quién tocar, de quién aprender”, afirma.
Y se queja: “pareciera que tenemos vocación de esclavos, de sometidos. Si queremos hacer algo de alto nivel, algo importante, lo llamamos a Plácido Domingo, cuando el tango es nuestra música clásica”.
Además de tocar en los turnos mañana y tarde en el colegio, a la nochecita los músicos locales y el maestro armaron una milonga en el Club Circunvalación, en 7 entre 77 y 78.
Pese al panorama desolador que presenta, con toda la música atravesada por el rock, para Mederos hay esperanza, lejos del bullicio y del ruido, porque todavía hay quien necesita mirar hacia su interior y profundizar. Cuando la virtud deje de ser la rapidez y sean el tiempo y la confianza, sostiene Mederos; cuando sea importante detenerse en un parque a ver los árboles, a escuchar los pájaros, entonces, podrán ser recuperados los Troilo, los Salgán, los Pugliese, nuestros Beethovens, nuestros Mozarts. “Me honra venir a las escuelas a tratar de recuperar la esencia del tango y desparramarla un poco, porque sino, terminaremos siendo nada. Como ya sabemos: no hay pueblo sin historia”, dice Mederos.