"La gente cree estar plenamente informada sin haberse aproximado siquiera a una sola idea que contradiga sus prejuicios", Bill Keller.

30 de agosto de 2009

Cultivadores de marihuana



La Corte Suprema despenalizó la tenencia de marihuana para consumo personal y Diagonales fue tras los cultivadores platenses de esa hierba para que cuenten sus experiencias. Parecía que iba a ser difícil dar con ellos, pero no, para nada. Apenas 24 horas bastaron para encontrar a cinco que aceptaron contar sus historias. Y todos hubieran sido capaces de presentar a varios amigos que también plantan para autoabastecerse. Como si salieran del patio a contar lo suyo, M., E., L., J.A. y R. (llamados por sus iniciales) hablan de adicciones, legalización, motivos y consecuencias del consumo. Al aire libre.

EXPERIMENTO. M. tiene 33 años y está en el final de una carrera universitaria en La Plata, que abandonó este año porque su mamá sufre una enfermedad terminal y él la está cuidando. Fuma desde el verano del '98 y cosecha desde 2007, para autoconsumo, aunque también hace canjes y alguna vez vendió.
"Empecé a fumar en el verano del '98 en un viaje que hice con un amigo de La Plata por el sur. Fue en El Bolsón. Se dieron las condiciones, porque yo hasta entonces tenía prejuicios. Todavía no me había llegado el turno", contó. Desde entonces, vivió en la ciudad y en un pequeño -pequeñísimo- pueblo de La Pampa, donde hacía 5 kilómetros hasta el acceso en la ruta para encerrarse en su camioneta a fumar un porro tranquilo: "No quería levantar la perdiz", justificó. Casi 10 años después, en 2007, hizo su primera experiencia como agricultor en una casa interna con un pequeño patio. Hasta entonces compraba, "con las dificultades propias de conseguir una droga ilegal".

–¿Cómo empezaste a cultivar?
–Empecé con la idea de imitar la experiencia de un amigo que me demostró que era posible. Fue casi por rebote, por valorar la calidad y para evitarme los riesgos que tiene ir a comprar a lugares marginales.
–¿Cuál es tu método de cultivo?
–Tenés que respetar las estaciones. Se siembra en primavera y hay que acompañar el proceso de la planta. Uno va aprendiendo, al principio abonás la tierra con productos orgánicos, pero luego te vas dando cuenta que no hay secretos: es sol y agua. Yo proceso la basura para abonar la tierra y aprovechar los recursos. El experimento te abre la cabeza. Aprendés de la lógica orgánica de la planta y adquirís una política ecologista. Te relacionás con la tierra desde la agricultura doméstica, que te ennoblece.
–¿Cuándo fue tu última cosecha?
–La última cosecha fue en abril y me va a alcanzar para consumir todo el año. Estoy en una situación particular porque mi vieja está internada muy mal y no puedo estar fumado, necesito estar atento a lo que me dicen los médicos, por lo que estoy fumando mucho menos, pero soy de los que fuman todos los días. Fumo en pipa, por lo menos una pipa por día. Además, tengo que estar tranquilo para poder disfrutarlo. Si estás bien y fumás, estás fantástico; pero si estás mal y fumás, vas a saber de verdad lo que es estar mal.
–Lo de tu mamá te está obligando a cambiar de hábito.
–Y sí. Mi vieja tiene una enfermedad terminal. Tiene cáncer y pasó dos meses internada… Yo quiero nebulizarla con marihuana. Ella está anémica pero no tiene sed ni apetito y yo creo que la puedo ayudar. Obvio que no le voy a dar de fumar, pero se puede vaporizar el thc para usarlo como analgésico. En Europa ya hay productos farmacéuticos que se hacen con marihuana.
–¿Alguna vez vendiste lo que cultivaste?
–Sí. Vendí y troqué.
–¿Canjes con otros cultivadores?
–Sí, también, pero tengo un amigo que me mandaba pizzas a cambio de marihuana. Y un par de veces hubo gente que quería pagar y no me pareció mal, de última, vendía algo de mi trabajo, que es el mismo que el que vende soja.

TRES PORROS DIARIOS. E. tiene 29 años, es estudiante de la UNLP y trabaja en una imprenta. Nació en Bahía Blanca. Es hijo de hippies y para él la marihuana es como el pan, aunque la primera vez que cultivó, cuando tenía 16 años, sus padres lo obligaron a tirar la planta. Empezó a fumar a los 15 años. Y no fue por rebeldía, ni novedad, porque sus padres fumaban delante de él cuando era un nene. "Me relaja, tiene cuestiones sedantes. Es una planta, no tiene agregados", describió.

–¿Cuándo empezaste a cultivar?
–Cultivo esporádicamente desde los 16 años siempre in door (puertas adentro), es decir en interior, con luz artificial y un ventilador sobre la planta, para que no se estanque, que se mueva y que no tenga bichos. Además, tiene gotera, para el riego y temporizador, para que tenga 18 horas de luz y 6 de oscuridad total.
–¿Qué dijeron tus viejos cuando se dieron cuenta?
–La primera vez que me vieron con una planta me la hicieron sacar, por miedo, no por lo que me pudiera pasar, sino porque mi familia no quería que la sociedad me juzgara. Más porque vivíamos en Bahía Blanca, donde si sabían que plantaba seguro pensarían que era un narcotraficante. Ahora me declaro fumador en todos los ámbitos en los que me muevo.
–¿Y por qué decís que cultivás esporádicamente?
–Cuando no cultivé fue porque no pude hacerlo. Por las mudanzas viví en casas en las que no era posible mantener la temperatura, o la luz. Y si la planta sale macho no sirve, aunque se puede usar para hacer hachís, necesitás algo así como 250 gramos de marihuana para hacer 25 gramos de un buen hachís casero. Pero esa es la cultura europea.
–¿Qué opinás de la despenalización?
–La despenalización rompe con el narcotráfico. Y rompe con los prejuicios. Y desmitifica en el sentido de que la marihuana no es una droga: no genera adicción. Yo fumo diariamente y bastante, me puedo fumar dos o tres por día. Para mí es como el pan. Y no estoy re loco. No es que vas a ser menos productivo. Podés venir a la facultad a estudiar y prestar atención en la clase. Igual, creo que hay que despenalizar, no legalizar.
–¿Vendiste alguna vez?
–Facilité.
–¿Y eso?
–Trueque.
–¿A cambio de qué?
–De todo. Siempre produje para mí y para mis amigos. Si daba, también facilité o hice trueques.

PARA BAJAR LA CORTINA. L. tiene 42 años y es el mayor de todos los entrevistados, aunque no el único que tiene un hijo. Vive en pareja y tiene una nena de 3 años. Alquila un departamento interno y tiene un pequeño patio en el que cultiva marihuana y tiene un perro. Trabaja de portero y también hace changas en sus horas libres.

–¿Te acordás de la primera vez que fumaste?
–El primer porro me lo fumé en el viaje de egresados a Bariloche, pero fue una cosa muy aislada, porque no volví a fumar hasta que vine a La Plata a estudiar. Al principio fumaba muy de vez en cuando, en alguna reunión, porque no era tan común como es ahora. No tenía nadie, era muy contado y cuando aparecía un porro era una fiesta.
–¿Era difícil conseguir marihuana en los '80?
–Conseguía por algún conocido. Cuando empezás a fumar de a poco sabés dónde ir a comprar, alguien te pasa alguna línea, te vas enterando de quién vende y en qué lugares. En mi caso no me tocó correr riesgos por ir a buscar faso. Nunca me metí en lugares que ni sabés qué te puede llegar a pasar. Nunca tuve desesperación.
–¿Cómo fue que empezaste a cultivar?
–El cultivo empezó por ver, por gracia o no sé cómo llamarlo… por la novedad de tener una planta. Con el tiempo empecé a ver que pegaba, que era rico, que el cuelgue era distinto al del comprado y empecé a cuidar las plantas para no perder las cosechas. En la época en que empecé a fumar no había casero ni autocultivo.
–¿Fumás del comprado también?
–No. Sólo de vez en cuando, si no tengo y me encuentro con algún amigo. Ahora no sé qué le ponen, pero realmente no sabés qué fumás. El faso comprado me pega muy violento, muy duro. Lo que tengo yo es más tranqui. Aparte, el precio se fue a las nubes. Prefiero fumar el casero.
–¿Te gusta cultivar?
–Está bueno. Que germine la semilla (con un germinador o en una maceta) y cuidar la planta, regarla, porque necesitas mucho agua, mucha humedad. A mi nunca me agarrró una plaga. Me ha pasado que se la comieran los caracoles, pero el problema es cuando son chiquitas, una vez que pasa los 40 centímetros ya crece sola y puede llegar a los tres metros. Son re cañas, crecen.
–¿Cuánto fumás?
–Depende de lo que tenga que hacer. Si tengo que hacer algo que necesito estar pilas no fumo. Me cuelgo. Fumo sólo si estoy seguro que ya no tengo nada que hacer el resto del día, que puedo estar al pedo. Entonces, le pego un par de secas y listo.
–¿Qué te parece lo mejor y qué lo peor de fumar marihuana?
–Lo mejor es el divague. El vuelo es lo mejor del mundo. Eso está buenísimo. Lo peor será el mal que le hace el humo al pulmón, la toxicidad por inhalar el humo.
–¿Vendiste alguna vez?
–No, no, ni en pedo. Regalé muchas veces, ni hablar. Pero vender ni se me cruzó por la cabeza.

RESCATADO. J. A. tiene 27 años, es empleado administrativo y ya no cultiva. De fumar todos los días durante algunos años, ahora fuma marihuana casera gracias a las cosechas de amigos a los que en su momento les regaló plantas o semillas. Le alcanza con dos o tres porros por mes.

–A los 15 fumé con un grupo de amigos, en una tarde de campo. Apareció uno que tenía y nos preguntó si queríamos probar. Nos sentamos en ronda y nada… no se percibió bien en ese momento. A los dos meses me fumé uno de noche, sin alcohol y lo sentí: me dio mucha hambre. Después, no me interesó más y creo que fue porque hacía mucho deporte. Volví a fumar a los 18, pero nunca compré. Fumaba la que había en el momento, porque alguien que cultivaba me convidaba.
–¿Cómo accediste al cultivo?
–Cuando tuve 20 años me regalaron dos plantas. Las cuidé, las transplanté a tierra en el fondo de mi casa y crecieron bien. Tenían buen aspecto y llegaron a medir como yo (1 metro 80). En ese momento, en mi casa nadie me preguntó nada. Siempre tuve aprecio por la naturaleza.
–¿Qué pasó después?
–Me puse a averiguar por Internet. Las fui cuidando y aprendí a curarlas, a cortarle las ramas. Aprendí a mirarlas, a olerlas, a tocarlas: si tenía resina por fuera, las cortaba. De las semillas de esas primeras plantas practiqué la siembra. Lo ideal es que las semillas estén en la oscuridad total hasta que exhiban la parte verde de la planta. Lo primero que sale es la raíz y si le da el sol se muere… no sé si es importante esto…
–¿Qué pensás?
–Creo que hay que saber hacer las cosas, (fumar) no es una boludés. Te puede cambiar la personalidad. Hay que tener un control. Dar a luz todo, para autolimitarse y que los demás te ayuden a limitarte.
–¿Vos le contaste a tus viejos?
–Al principio decía que era cualquier otra planta y de a poco fui dando la cara. Lo tomaron bien porque supe explicar que era normal, que si bien puede causar un daño... mostraba seguridad para dejarlos tranquilos. Conté que mis amigos también fumaban. Y les mostré que a ninguno de nosotros nos iba mal. Me permitió liberarme.
–¿Por qué dejaste de cultivar?
–Después de cada cosecha, después de haber fumado muchos meses seguidos, cuando me veía a mí mismo, me daba cuenta que había dejado cosas que hacer. Había abandonado un poco mi higiene, no me cortaba el pelo o no me afeitaba. La marihuana te quita un poco de incentivo. El exceso te derrumba, te desmotiva. Fumar mucho te deja en un estado de confusión. Se te vienen mil ideas a la cabeza pero no terminás ninguna. Pensás e imaginás, pero no hacés nada. Ahora sólo fumo tres o cuatro veces por mes. Algún fin de semana o cuando estoy a mil con el trabajo y quiero bajar un poco.
–¿Qué es lo mejor y lo peor del porro?
–Lo más positivo es la tranquilidad y la armonía que te da. Si estás sin apetito también es muy bueno, pero creo que es un efecto momentáneo, el inmediato después de fumar. Lo peor es el humo caliente, si a ese humo no lo llevás a un proceso de enfriamiento no te hace mal. La combustión es lo peor por el calor, que te quema células del esófago.
–¿Vendiste alguna vez?

–Nunca. Y siempre aconsejé a mis amigos que no vendan, que hagan trueques, por un vino, por una foto, por un cuadro, pero por plata no. Todo lo que producía lo compartía con amigos. Me querían comprar, pero nunca vendí nada. A los que querían comprar les regalaba.

OTRO RESCATADO. R. tiene 30 años, es casado y tiene una nena de 4 años. Es empleado de una editorial de Buenos Aires. De lunes a viernes viaja en micro para cumplir con su jornada laboral de 9 horas y media por día. Le gusta la marihuana desde que la probó, hace 16 años.

–La primera vez que fumé fue a los 14 años. Fumé un paraguayo y ya me gustó. Seguí fumando y llegué a fumar mucho, a estar muy colgado. Después estuve dos años sin fumar y hoy sólo fumo de mi planta. Hace un montón que no compro.
–¿Cómo cultivás?
–Tengo un balcón con una maceta. Yo planté sin tener ni idea. Ahora tengo dos o tres plantas.
–¿No te da miedo que se vea?
–No creo que nadie la identifique. Bah, no me preocupo por eso.
–¿Fumás mucho?
–Ahora fumo los fines de semana. En la semana sólo me permito un terapéutico si vengo muy limado, si estoy estresado o acumulo bronca, para no juntar mala onda, pero tuve un tiempo, como dos años, de estar fumado todo el día. Estaba muy colgado, sin laburo. Un día decidí rescatar y aflojé. Entonces, estuve dos años fin fumar. Después dejé de fumar tabaco y me dolió muchísimo más, me ponía re loco, el cuerpo lo necesitaba, me lo pedía, quería nicotina y alquitrán. Al porro, lo dejé de fumar y listo. De todos los vicios que tuve y tengo, el de fumar marihuana me parece el más natural. Lo comparo como el que llega a su casa y se toma un whisky para terminar el día.
–¿Y qué es lo peor?
–Lo peor es el cuelgue, pero pasa por cada uno. Te importa el momento y sólo el momento. Te colgás, no activás, dejás de hacer algo que tal vez necesites hacer. Lo pateás o simplemente no lo hacés.
–¿Vendiste alguna vez?
–La planta es mía y nada más. Una vez compré y vendí a algunos amigos. Es jugoso porque es plata fácil, pero no da para hacer esa movida. Les vendí a algunos amigos, a conocidos, pero no de lo que cosecho. Aquella vez fui a una villa a comprar y después repartí a algunos amigos. Lo que cosecho es para mí y, en todo caso, regalo.

La Corte Suprema despenalizó la tenencia de marihuana para consumo personal y los cultivadores platenses de la hierba no creen que sea gran cosa. M. prevé que ayuda a romper el prejuicio, E. coincide y opina que "la despenalización rompe con el narcotráfico". L. cuenta que le gusta que se diga que no es un tema judicial sino de salud pública. J. A. acuerda en que va contra los narcos. Y explica: "para vender hay que tener más de diez plantas. Me parece un exceso". Para R. es un pasito nomás.

20 de agosto de 2009

Cromañón



“¡Los absolvieron!”, se sorprendió una chica. “Hijos de puta”, gritó alguien de entre los familiares de las víctimas. “Son culpables”, se escuchó a otro. Y más gritaron “hijos de puta”.
“La concha de su madre”, aulló alguien y hubo más gritos y más insultos hasta que todos empezaron a cantar “Jus-ti-cia, Jus-ti-cia, Jus-ti-cia”… “Justicia pa Dardo”, gritó un padre que lloraba. Y empezaron las corridas. Apenas escucharon la decisión del Tribunal Oral Nº 4 de absolver a los integrantes de Callejeros, los familiares que estaban en Lavalle entre Talcahuano y Uruguay corrieron a la vuelta de la esquina, tiraron las vallas que habían sido apostadas en el lugar sin custodia e intentaron entrar en a los tribunales por una pequeña puerta protegida por unos pocos policías. Entonces, irrumpió infantería, medio centenar, con cascos y escudos. Hubo palos, piñas, empujones, más vallas tiradas y entraron en escena los camiones hidrantes con su agua azul, que mancha. Se escuchó alguna detonación y empezó la represión.
“¡Los absolvieron!”, festejó un chico y sintió como explotaba de alegría la Plaza Lavalle, donde se juntaron los defensores de Callejeros, frente a Tribunales. Y entonces aplaudieron, se emocionaron, se abrazaron los que llegaron de Lanús con los que habían ido de Morón. Y los de Adrogué se juntaron con los de Temperley a festejar. Y se dijeron que “se hizo Justicia”. Y “yo sabía”. “Vaaaamos loooco”. Y lloraron igual que los otros, pero de alegría. Yessi, Brenda, Nadia y Janet llegaban tarde y de la plaza los llamó un amigo para contarles la buena nueva: “lloramos desde once hasta acá”, contaron.
De un lado había carteles que hablaban: “Callejeros asesinos”, “Justicia por nuestros 194 ángeles” y una gran bandera negra con letras blancas en mayúsculas JUSTICIA. Habían sido atadas a las vallas las zapatillas de los pibes y las pibas. Y muchos pares de zapatillas de los nenes que murieron en el concierto, estaban atadas en un cartel de prohibido estacionar: “reservado Corte Suprema de Justicia de la Nación”. Y había algunos militantes del MST con una gran bandera: “cárcel a Ibarra y a Chabán, asesinos de Cromañón”. Del otro lado había otros carteles: “No nos cuenten Cromañón, nosotros lo vivimos”, “Prohibido olvidar”. “No incentivaban la pirotecnia, no coimeaban, no cerraron la puerta ¿Culpables de qué?”. “Basta de culpar a Callejeros”. Y había algunos militantes del MST con pequeños cartelitos: “cárcel a Ibarra y a Chabán, asesinos de Cromañón”.
Satisfechos por la condena a Omar Chabán e indignados con las penas a los funcionarios políticos que permitieron que Cromañón pudiera estar abierto pese a ser, como quedó demostrado, una trampa mortal; fue la decisión de absolver a Callejeros la que dejó marcada la diferencia en los alrededores de los tribunales. Nadie se acordó de Diego Argañaraz, el manager. O casi nadie: “los músicos absueltos y el pobre infeliz condenado a 18 años (ver página 14). Se nota que estos jueces no entienden nada del rock”, se quejó una chica que esperaba justicia para su amiga María Sol, “asesinada en Cromañón”.
Después de las corridas, los hidrantes con agua azul y los golpes, los familiares que estaban en la sala quisieron dejar los tribunales, pero no los dejaban salir. Fueron de una puerta a otra, hasta que quedaron en la doble hoja de rejas, justo donde sus familias los esperaban, en Lavalle entre Talcahuano y Uruguay: “No nos dejan salir”, gritaron. Y empezaron a gritar. “Justicia de mierda, Justicia de mierda”… “Jueces corruptos. Hijos de puta”. “Los pibes de Cromañón: Presentes”. “Los pibes de Cromañón: Presentes. Ahora y siempre”. “Callejero, callejero, yo te quiero preguntar, si a vos te hubieran matado un hijo, de qué lado ibas a estar”. Entonces, les abrieron las puertas y pudieron salir a la calle, donde se dieron abrazos.
En la plaza, los chicos que había ido a apoyar a la banda eran arriados por la seguridad que organizó el banderazo, entre los que había varios sobrevivientes, mientras que a los familiares se les iba la tarde, aunque sentían que se les iba la vida.

Foto: Alberto Direnzo

13 de agosto de 2009

Emotivo adiós a Juan Andrés Maldonado


Los restos de Juan Andrés Maldonado, asesinado de un tiro el domingo a la madrugada en la puerta de la disco Alcatraz, en Berisso, fueron inhumados en el cementerio público local después de haber recorrido las calles de la ciudad, precedido por una bandera que exigía "Justicia para Juan".
A las 11 de ayer, Mercedes, la mamá, y los 8 hermanos de la víctima, salieron de la casa velatoria después de bajar las escaleras que los sacó directamente de la sala D, en la plata alta, a la calle.
En la vereda, los familiares advirtieron la presencia de una decena de cámaras, apostadas en U para tomar la salida del coche fúnebre. Uno de los camarógrafos caminó hacia la mujer, pero el hijo mayor levantó el brazo derecho lo más alto que pudo, con la palma hacia delante, y el hombre se detuvo, dio la vuelta y volvió a su puesto.
Un vecino que pasaba por la vereda de enfrente imaginaba que tanto movimiento debía ser por esa noticia que vio por la tele: "¿Esto es por el chico asesinado en la disco?", preguntó. Tres vecinas que acababan de salir del autoservicio Olivares conversaban animadas en la vereda. En el techo de la casa pegada a la sala velatoria, un hombre joven tiraba un cable para conectar una antena de TV.
La madre lloraba en la entrada de la sala secundada por las voces de los cronistas de la radio y la televisión: “Andrés Maldonado, asesinado el domingo”… “los restos de Juan Maldonado serán inhumados en el cementerio local”… “la víctima fue velada en la casa de sepelios Flamini, ubicada en la intersección de las calles 11 y 163”…. “Juan Andrés recibió un disparo en el pecho que le ocasionó la muerte”… “hasta esta mañana no había detenidos por este crimen, en el que está implicado parte de la barra brava de Estudiantes”, decían.
A las 11.09 comenzó a levantarse la cortina metálica. Y a las 11.10 los vecinos comenzaron a despedir a la víctima con su primer aplauso del día. Luego, el coche fúnebre se hizo cabeza de una caravana de familiares, amigos y vecinos que irían hasta el cementerio, algunos en sus autos particulares, otros en bicicleta, en moto o subidos a un colectivo de transporte de escolares dispuesto para trasladarlos.
Algunos pocos vecinos atendían en el cementerio local los arreglos florales en las sepulturas de sus seres queridos. La señora que le ponía flores a su abuela Tatiana, fallecida en 1975, advirtió la presencia de los vecinos del barrio Chino, del barrio Solidaridad, y se detuvo en sus labores para ver a la gente llegar al lugar.
“¡Ay, mi hijito! ¡Mataron a mi hijito, a mi hijito adorado! ¡Me lo mataron! ¡No lo tengo a mi hijo, no lo tengo más a mi hijito!”, lloraba Mercedes, sostenida por sus hijos, mientras que otros familiares y amigos de Juan Andrés cargaban el cajón con sus restos.
Algunos brazos se estiraron para tocar la madera por última vez, antes de que fuera enviado adentro del nicho. Y a las 11.38 se escuchó el golpe seco de la tapa que se cerraba. Hubo otro aplauso, cerrado, y de fondo quedaron los llantos de la familia y los amigos, mientras el viento hamacaba a las ramas más altas de los árboles, que sonaban.
En el nicho, quedó una placa blanca con apenas una identificación, en papel, escrita a máquina: Juan Andrés Maldonado 13/12/1984 - 9/8/2009.

Recuadro:
Después del sepelio, los familiares y amigos de Juan Andrés Maldonado marcharon hasta la puerta del boliche Alcatraz, en Montevideo y 5, donde se produjo el crimen, y después de un aplauso fue cada uno a su casa. Había algunos policías apostados en el lugar y otros muchos en la comisaría Primera, preparados para responder a posibles incidentes que estuvieron lejos de producirse.

11 de agosto de 2009

Dolor



“¡Ay! Mi hijito. ¿Qué te hicieron mi hijito? ¿Qué te pasó Juancito? ¡Ay, mi hijito!”. Mercedes llora sobre el cuerpo de su hijo, el menor de sus nueve hijos, el mimado, Juan Andrés, asesinado la madrugada del domingo de un tiro en el pecho en la puerta de un boliche de Berisso.
Mercedes llora después de una larga agonía, que se extendió desde que se enteró del asesinato, hasta ayer a la tarde, cuando pudo ver el cuerpo por primera vez. Entonces, repite ideas que le rondan por la cabeza desde el momento en que supo del disparo criminal. Y empieza a transitar un duelo que la llevará a una tristeza eterna: "Estamos desesperados porquenos sacaron un hijo maravilloso. Yo creo que para toda madre su hijo es un tesoro, pero éste hijo para mí era maravilloso".
En la sala D de la casa velatoria Flamini, en 11 y 163 de Berisso, Mercedes llora y se pregunta: "¿Qué va a ser de mi vida sin Juancito, cómo voy a seguir? Tengo otros hijos y unos nietos a los que adoro, pero dónde está mi hijito. No se qué voy a hacer sin mi hijito".
Mercedes llora y se hace carne la injusticia. Y entonces recuerda: "A las once de la noche del sábado él me avisó 'mamita me voy' y yo le dije tené cuidado porque pasan cosas malas y él me dijo 'dormí tranquila mami, que no pasa nada', me dijo".
“El asesino nos mató en vida. Nos mató a todos, a todos mis hijos y a mí también, porque Juancito era el bebé de la casa. Tenía 24 años pero era mi pequeño tesoro, era mi adoración y mi sostén. Yo jamás le levanté ni un dedo y me lo trajeron muerto”, dijo Mercedes.
Mercedes llora y recuerda la última noche que se despertó con frío y se levantó a ver cómo estaba su hijo menor, que ya estaba grande, cierto, pero nunca iba a dejar de ser su hijo menor. Ella se despertaba, se levantaba y si hacía falta le tiraba una frazada encima para que no tuviera frío.
"Por favor, dejen de matar a los jóvenes", pide. "¿Hasta cuándo?", se pregunta. "A mi hijo lo mataron por nada, por pasar por ahí", asegura Mercedes. Y aclara: "No hay consuelo, sólo pido justicia, porque a los asesinos no lo quisieron atrapar. Berisso tiene dos salidas a La Plata, pero no se las cerraron, los dejaron ir. Los asesinos se escaparon cuando la policía empezó a reprimir en el barrio". Mercedes llora: "Venía caminando, y no tenía nada que ver. Con tanta mala suerte que la bala le tocó a él".

El chico asesinado
La víctima se llamaba Juan Andrés Maldonado, tenía 24 años, era el menor de nueve hermanos y trabajaba como pintor. Había ido a bailar con su novia y regresaba a su casa con la chica y algunos amigos cuando le pegaron un tiro en el pecho. El crimen ocurrió a las 6.20 del domingo en la esquina de Montevideo y 6, frente a la disco Alcatraz.
Juan Andrés nació en 1984 en Berisso y pasó sus dos primeros años junto a su mamá y sus hermanos en la casa de su abuela, en 162 entre 21 y 22.
Cuando se construyó el Barrio Solidaridad, o el Barrio Chino, como lo llaman los propios vecinos, Mercedes y sus hijos se fueron a la casita en la que Juan Andrés vivió hasta su asesinato, la número 42 de la manzana 3.
Ahí se crió el pibe que mataron el domingo en la puerta de un boliche, sólo por ser joven, por haber ido a bailar, por pasar por ahí, como dice su hermana Zulma y refuerza Sandra. Y recuerdan que no sólo fue mimado por su mamá, sino por todos, porque la mujer tuvo que salir a trabajar en un restaurante cuando Juan Andrés tenía apenas dos meses y ella lo dejaba en sus brazos, a su cuidado.
Juan Andrés creció en el Barrio Chino, se hizo hincha de Boca y siempre iba a ver a Villa San Carlos. Le gustaba el fútbol. Le gustaba mirarlo y le gustaba jugarlo, por eso los pibes lo conocen, jugaban por ahí en donde hubiera un lugar. Antes era en los terrenos atrás de su casa, dónde ahora se levantan las casas del Plan Federal.
Fue a la Escuela Nº 1 y a la secundaria la hizo en la Escuela Media Nº 2. “Era buen alumno, un chico muy inteligente. Y desde chiquito que le gustaba leer. Si le dabas cien libros, el se leía cien libros”, lo describe Sandra. “Era loco por la lectura y le gustaba la historia. Miraba el History Channel y el Discovery”, agrega.
Cuando terminó la escuela quedó debiendo una o dos materias y aunque trabajaba, quería rendirlas para poder seguir una carrera, pensaba que podría ser profesor de historia.
Si salía, volvía temprano. Y nunca faltaba a una reunión familiar, fuera un cumpleaños de alguno de sus hermanos o de sus 15 sobrinos. Para Sandra, su hermano “era un chico muy respetuoso, muy compañero de la mamá”.

Foto: Alberto Direnzo

10 de agosto de 2009

El crimen de Alcatraz


Un joven de 24 años fue asesinado ayer a la madrugada en Berisso por un patovica en la puerta de un boliche, lo que desató una pueblada que la policía reprimió con gases, palazos y balas de goma. La víctima se llamaba Juan Andrés Maldonado, tenía 24 años, era el menor de nueve hermanos y trabajaba como pintor. Había ido a bailar con su novia y regresaba a su casa con la chica y algunos amigos cuando le pegaron un tiro en el pecho. El crimen ocurrió a las 6.20 en la esquina de Montevideo y 6, frente a la disco Alcatraz. No hay detenidos, pero sí sospechosos.
El homicidio fue el final de una noche violenta en la puerta del boliche, en el que funcionaban dos salones, en uno se festejaba un cumpleaños y en otro había un recital de una banda de rock. Los vecinos, además, habían advertido a la policía que los que debían custodiar la seguridad del lugar estaban armados.
Rodrigo volvía a su casa en el barrio Chino como uno más en el mismo grupo en el que iba Juan Andrés. Acababan de salir de Asia, el boliche de Montevideo y cinco, donde habían ido a bailar.
Cuando llegaron a la esquina se encontraron con un amigo golpeado y otro que trataba de explicarles lo que había pasado. Los chicos habían intentado entrar a la fiesta, pero los patovicas los habían golpeado y amenazado con un arma de fuego, relataron.
–¿Qué pasó?
–Veníamos con todos los pibes y cuando llegamos a la esquina vimos una pelea.
–¿Qué hicieron ustedes?
–Fuimos a ver qué onda y tiraron el tiro por cualquier lado.
–¿Quién disparó?
–Uno de los patovicas.
–¿Qué hizo el patovica después?
–Se fue con otros tres. Se subieron en un Peugeot y desaparecieron.

Juan Andrés recibió al menos un disparo en el pecho, a la altura del corazón, y cayó a los brazos de Mariela, la chica de 18 años con la que salía desde hacía unos meses.

antecedentes. Javier Fernández, vecino de Alcatraz aseguró a Diagonales que lo ocurrido pudo y debió haber sido evitado. A pocos metros del lugar en dónde se produjo el asesinato, afirmó que la noche del viernes, madrugada del sábado, los patovicas del boliche intervinieron en una pelea entre dos chicos que se producía en la vereda: además de ser golpeados, un empleado de la seguridad sacó un arma y la apoyó en la cabeza de uno de los pibes, llamado Lucas. El vecino fue hasta un patrullero que estaba estacionado a pocos metros y les advirtió el hecho a los policías, quienes, según dijo, no le tomaron la denuncia. Cuando volvió a la puerta de Alcatraz, uno de los dueños lo increpó: “No te metas, vos sabés que a mi me conocen. Además, no pasó nada”.
C. fue a Alcatraz el domingo a la madrugada a ver el recital de Se va el camello. Esperaba con tres amigas en la puerta cuando vio a un pibe que quería entrar en una fiesta que había en el mismo lugar pero en otro piso. El chico no estaba en la lista de invitados y quería hablar con alguien que estaba dentro del local para que lo agregaran. Uno de los patovicas lo sacó a trompadas.
Aquello no iba a ser todo. Al minuto siguente vio cómo le pegaban a otro pibe, que parecía esperar para el recital. “Le pegaron una piña, lo tiraron al piso y le empezaron a pegar patadas”, contó. Y agregó: “una chica con un bebé en brazos y un chico que estaban en la parada del colectivo de enfrente fueron a levantarlo y se la agarraron con ellos, casi le pegan a la chica”.
El recital transcurrió con normalidad, pero los dueños del lugar no habían avisado a la banda que había otra sala con otra música, que se colaba entre tema y tema. “¿Qué es eso que se escucha? ¿Porqué no la cortan con la electrónica?”, preguntó al tercer o cuarto tema el cantante del Camello. No pasó nada. El concierto terminó a las 5 y para las 6 el público ya había dejado el lugar. Los músicos esperaban que un flete los pasara a buscar cuando escucharon los tiros. Luego vieron a los vecinos llegar al lugar a buscar al asesino.

pueblada. Desde que se produjo el crimen y hasta las 12 del mediodía la zona fue un hervidero. “No teníamos consuelo y rompíamos todo”, dijo uno de los jóvenes a Diagonales. “¿Qué esperaban qué hiciéramos?”, preguntó otro.
“Era un chico muy educado, que trabajaba. ¿por qué salió toda la gente a la calle? Porque estaba indignada. Si vos decís que había hecho algo, aunque tampoco hay derecho, pero nada. No hizo nada y lo mataron. ¿Qué tenés que hacer cuando te pasa algo así?”, advirtió Zulma, una de las hermanas de Juan Andrés.
A las 7 toda la policía de la zona estaba en la esquina de Alcatraz. Y poco después llegaron refuerzos. A las 9 el grupo de Infantería hizo algunos disparos intimidatorios. Y a las 11 entró al barrio Chino a palazos para descargar un arsenal de balas de gomas y gases lacrimógenos. Los vecinos filmaron todo lo ocurrido con sus teléfonos celulares.

+ info

Dolor de madre
"Mi hijito está ahora en una morgue sin tener nada que ver. ¿Dónde está el asesino?", preguntó Mercedes Maldonado, la madre de Juan Andrés, en su casa del Barrio Chino, donde vivía con el chico, el menor de sus nueve hijos.
"El comisario nos dijo que se iba a hacer justicia porque habían encontrado las vainas servidas y están los testigos, pero a mi hijito nadie me lo devuelve", agregó.

A cualquiera
"Hoy le pasó a mi hermano, pero le podría haber pasado a cualquiera", se lamentó Sandra, hermana de Juan Andrés.

Se va el camello dice...
Los integrantes de la banda de rock platense Se va el camello describieron a la seguridad de Alcatraz como de una "ignorancia desesperante" y la responsabilizaron del crimen de Juan Andrés Maldonado.

Barras bravas
La seguridad de Alcatraz estaría a cargo de Carlos Fabián Giannotta, ex cabo de la Bonaerense, exonerado. Está vinculado a la barra de Estudiantes y aparece mencionado en el triple crimen de los policías platenses.

9 de agosto de 2009

La obra de Cajade


Dicen que apenas se enteró de la muerte del padre Carlos Cajade el mismísimo demonio pensó: “Nos sacamos un problema de encima”. Y de inmediato puso a los suyos a trabajar para apropiarse del Hogar de la Madre Tres Veces Admirable, que el cura fundó en 1984 para atender las cada vez más urgente situación de los chicos empujados a vivir en la calle. El diablo hurgó en cuestiones estatutarias y leguleyas para que todo pasara a sus manos, pero no pudo ser: voluntarios, familiares, amigos y los propios pibes que habían sido criados en el Hogar pusieron la obra sobre sus espaldas y hace cuatro años que trabajan sin su líder para sostener el emprendimiento.
Hoy, la obra del Padre Cajade sigue adelante como siempre: tiene seis casas en la que viven 60 chicos, otras tres casas de día en las que se atienden las necesidades básicas de otros 150 pibes -aunque depende del momento- y una casa para bebés en la que se cuida a 60 recién nacidos; además de una granja, una panificadora y una imprenta con las que enseñan oficios a los chicos más grades y se imprime la revista La Pulseada.
"Necesitamos enriquecer lo que tenemos, porque ya colmamos nuestra capacidad humana", advierte a Diagonales Miguel Cabrera, un joven criado por Cajade que está a cargo de la imprenta Grafitos y es, además, educador conviviente. Con Caty, su mujer, cría a siete chicos, dos del matrimonio. Como ellos, están José y Graciela; Lidia y Darío; Néstor; El Chino y Olga, algunos con más de diez chicos bajo su protección.
Entre los amigos, familiares y voluntarios que continuaron la herencia de Cajade están Isabel, a la que le dicen "La Mamaza" porque está a cargo del La Casa de los Bebés (4 y 601); Romina, que se hace cargo de La Casa de los Niños Madre del Pueblo (6 bis y 602); y Claudia, que cuida a los niños de Los Hornos en La Casa Chispita (151 y 70). Hugo maneja la camioneta y José Cajade, hermano mayor de Carlos, se hizo cargo de la presidencia de la obra. Les sigue una larga lista de contribuyentes que ayudan a que el Hogar continúe y tenga expectativas de crecer.

educadores. Olga Madrazzo llegó al hogar en 1995, después de conocer a Cajade en Tucumán, donde trabajaba con chicos en situación de calle y estudiaba psicología social. Su idea era viajar a La Plata para aprender cómo se trabajaba y volver a replicar la experiencia. No pudo ser. Sin embargo, la obra la adoptó a ella. Y comenzó vivir en el Hogar y trabajar como educadora. "Al principio me costó estudiar, porque tenía que cuidar de muchos chicos, pero por suerte pude terminar", explica.
"Acá aprendí que la idea es que los chicos puedan quedarse con sus familias, por eso trabajamos en las casas de día para prevenir la desintegración familiar. Tanto en La Casa de los Bebés, como en Madre Pueblo o Chispita los chicos y sus padres tienen un lugar dónde les dan un desayuno, un almuerzo o una merienda, al mismo tiempo que cuentan contención psicológica y educativa", dice.
En el comedor comunitario Todo Por los Chicos (7 bis y 630), del barrio que Cajade ayudó a armar y que fue construido por los vecinos, las mujeres hacen la comida que después se llevan a su casa, a su propia mesa, donde los hijos comen con sus padres, con aquella idea de fortalecer los lazos familiares.
Si la familia se rompió, los chicos son recibidos entonces en alguna de las seis casas del Hogar. "Hace poco nos mandaron un chico de 15 años que no podíamos tener porque era muy grande, pero se quedó igual. Primero era por unos días y después se acomodó en la casa de un educador que tienen hijos adolescentes. En general recibimos a chicos más chiquitos, los adolescentes son más rebeldes. Igual, en todos los casos, lo primordial es que los pibes se integren a alguna de las casas", cuenta Cabrera, quien fue criado por Cajade.
"Tenía cinco o seis años y el Hogar recién se iniciaba. Llegué como un pibe que por esas cosas de la vida se había quedado sin familia", recuerda. Había tenido una mamá, un papá y dos hermanos, pero la falta de trabajo desintegró a su familia: "Yo caí a vivir con el cura", dice.
Cabrera hizo la primaria en la Escuela 9 y a los 14 años empezó a trabajar formalmente en la granja del Hogar. Se fue a los 17 para construir su vida junto a Caty, que esperaba su primer hijo. "Trabajé en una casa de repuestos de autos, en el centro, pero volví cuando salió el proyecto de la imprenta. Yo no sabía nada del oficio, pero me entusiasman las máquinas, así que hice una capacitación y empecé a trabajar acá. Y hace seis años volví como educador". Cajade murió hace casi cuatro, el 22 de octubre de 2005.

Tarea. Entregados a mantener la obra viva, organizados en un colectivo horizontal y participativo que intenta compensar la ausencia del sacerdote y las crisis propias y las impuestas por la situación económica, política y alguna pelea ideológica, los educadores lamentaron que algunos hogares nacidos de otras iniciativas hubieran cerrado en los últimos meses por falta de apoyo estatal. "Aunque suene feo, hay que decir que no se está invirtiendo en la niñez", afirma Cabrera.
Los educadores del Hogar de la Madre Tres Veces Admirable, el Hogar del padre Cajade, saben que no hay otra alternativa que dar al máximo: “A los niños no sólo hay que darles comida, ropa y un lugar dónde dormir; hay que darles lo mejor", coinciden. Para lograrlo, crearon su propia gran familia, en la que la tarea educativa no termina cuando los chicos cumplen 18 años: "Nadie pone a sus hijos en la puerta con una valija y les dice 'hasta aquí llegamos'. Nosotros los acompañamos toda la vida, a veces como padres y a veces como hermanos, porque hay muchos chicos que se criaron acá y tienen nuestra misma edad, o son apenas unos años más chicos, pero nunca los abandonamos".
Lo que Cajade legó sigue igual. Ahí está su decálogo, para ser un espejo que ayude a crear un país como gran hogar, un país como gran familia, con trabajo y trabajadores. Solidario y con justicia, que tenga que ver con el pan y no con las balas. Con dirigentes que sean padres, hermanos y amigos. Un país con remedios y guardapolvos, con un Dios verdadero y no con su caricatura. Qué así sea.

El religioso y el político
El padre Carlos Cajade fue sacerdote durante 26 años en la arquidiócesis de la Plata. Ingresó al semeniario al terminar el servicio militar. Pasó por diferentes templos y su último destino fue como párroco en la iglesia de la Santa Cruz, en el Barrio Aeropuerto.
Pero los cargos religiosos no fueron los únicos de su vida. Fue secretario de Derechos Humanos en la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA) de la provincia de Buenos Aires, donde trabajó junto a varios amigos.
Carlitos también cofundó el Movimiento Nacional Chicos del Pueblo e integró la Comisión Provincial por la Memoria.

6 de agosto de 2009

Solidaridad


Tiziana tiene 3 meses y Amanda un año y medio. Sheila tres, Camila cuatro, Milagros ocho y Daiana nueve. Las nenas son hijas de Héctor y Mariela, una pareja que salió en marzo desde Mar del Plata y deambuló por el gran Buenos Aires hasta que terminó en La Plata, en busca de un lugar en el que echar raíz. Viven en una casilla sin baño, cocina ni mesa, se alumbran con velas y duermen juntos en un colchón de dos plazas.
Héctor y Mariela tienen 25 años. Vivían en Mar del Plata en una casilla del fondo de la casa de la mamá de él, pero hubo un problema que prefieren no contar y se quedaron en la calle. Después de unos días a la intemperie, decidieron ir a la casa de un familiar en Florencio Varela, donde pasaron un par de semanas. "Muchos niños", les dijeron. A Héctor se le ocurrió entonces ir a pedir ayuda "en la municipalidad que está frente a la Plaza Moreno", ya que es en La Plata donde nació.
"Pensé que me iban a ayudar, pero sólo me dieron un módulo", explicó. La casilla es de 3 x 3, tiene paredes de madera, piso de cemento y techo de chapa. “Estamos durmiendo en el piso con una humedad terrible, cuando nos despertamos levantamos el colchón y está todo mojado”, describió. Y agregó: “no tenemos baño, las nenas tienen que hacer pis afuera y además estamos a vela porque no tenemos luz”.
Necesitan ayuda urgente para acomodar su casita, que fue emplazada en un terreno fiscal del barrio Malvinas, en 34 y 153, y Héctor quiere un trabajo. “Cualquier cosa”, dice.
Ahora, él hace changas, cirujea o trabaja en un lavadero y ella sale a vender sahumerios a la calle. Están anotados desde abril, pero no tienen asistencia social. "Me ofrecieron la alternativa de que mi mujer y mis hijas vayan a un hogar, pero yo prefiero que estén conmigo", dice él. Les vendría bien material para que pudieran construir un baño aunque sea precario, tal vez una mesa, camas y cables, porque lo que ganan es para comida. Hay una mujer que se ofreció a ayudarlos: se llama Eva y su teléfono es 15-6170546.

Foto: Eva Cabrera

29 de julio de 2009

Franco, de limpiavidrios a guía ciudadano


Franco tiene trabajo. Los que llegan en auto al centro comercial de calle 12 podrán verlo por la tarde, vestido con su campera verde y con una mochila a la espalda, repartiendo volantes naranjas con las explicaciones para pagar el estacionamiento medido. Algunos podrán reconocerlo como uno de los chicos que limpiaba los parabrisas en la esquina de la Municipalidad.
Tiene 16 y aunque vive con su mamá en el Barrio Aeropuerto, creció en la calle. Hace tres años empezó a limpiar vidrios, con algún amigo, desde la mañana y hasta la noche, para llevar plata a su casa. Paró durante algún tiempo en la esquina de 12 y 50 junto a muchos otros chicos, hasta que fue rescatado por el programa de inserción laboral creado por la ONG "La Roca Eterna" con la idea de convertirlo en un guía ciudadano.
"Estamos gratamente sorprendidos por el entusiasmo que tienen estos jóvenes con la sociedad que ahora requiere un servicio de ellos", dijo el intendente Pablo Bruera a los pocos días de lanzar el programa municipal. Y agregó: "Como estos chicos están acostumbrados a estar en la calle, hemos decidido que continúen en su ámbito".

REWIND. El feriado del 2 de abril del año pasado Franco estaba en el semáforo de 10 y 51 con Daniel, de 19 años. Entonces, contó que tenía 15 y que iba a la Media 27. Era feriado, pero no podía importarle mucho.
–¿Por qué vienen?
–Y… otra cosa no hay para hacer –dijo el más grande.
–Antes de robar, venimos a laburar –completó él.
–¿Van al colegio?
–Sí. Vamos –dijo uno.
–Y después venimos acá –completó el otro.
–¿Juntan para ustedes o para sus familias?
–Las dos cosas –dijo uno.
–Yo junto para mí y para mi familia –completó el otro.
–¿A qué hora vienen?
–Estamos desde las 12 hasta las ocho y media de la noche.
–Sí. Desde que salimos de la escuela, hasta la noche.
Aquel día, antes de volver a su casa en el barrio Aeropuerto, ofrecieron sus monedas a la panadería, que aprovechó para hacerse de un poco de cambio. Dijeron que estaban contentos pero algo aburridos. Y confiaron que sólo la Policía los molestaba a veces.

PRESENTE. La idea de “La Roca Eterna” es convertir a Franco en un guía integral de la ciudad, que entregue hoy los volantes que indican cómo pagar el estacionamiento medido y mañana ayude a los vecinos con los recorridos de los micros o los circuitos turísticos. Quienes llegan al centro comercial de calle 12 podrán verlo con alguno de sus amigos, ex compañero de semáforo, como Lucas Iván, que también tiene 16 y estuvo un año en el semáforo de 12 y 50.
–¡Ey! ¿Ya no limpiás vidrios?
–No –dijo Franco, con una mueca parecida a una sonrisa, después de saludar: "Hola señora", "Hola señor" a los cronistas de Diagonales.
–¿Estás contento con tu nuevo trabajo?
–Sí, pero todavía nos tienta ir a limpiar vidrios.
–Pero por lo menos siguen en la calle ¿No es mejor lo que están haciendo ahora?
–Sí. Ya estábamos cansados de limpiar vidrios.
–Además, siguen ganando plata.
–La necesito. Toda la plata que gano acá se la doy a mi viejita.
–¿Tu mamá trabaja?
–Ya trabajó bastante, ahora la tengo que ayudar yo.
–¿Tenés hermanos?
–Uno
–¿Cuántos años tiene?
–19
–¿Y él, qué hace?
–Está preso. Si Dios quiere sale antes de estas fiestas.
–¿Qué horario estás haciendo?
–Venimos a las dos y media y nos vamos a las 18, pero tenemos 30 minutos de descanso ¿no?
–Si –responde Lucas.
–Entonces, pueden ir a la escuela.
–Sí
–¿Están yendo?
–No.
–¿Qué pasó?
–Dejé en séptimo, pero ahora voy a volver. Vamos a empezar a estudiar otra vez. Me dijeron que en agosto.
–¿Y vos?
–Yo también voy a volver a la escuela –dijo Lucas.
–¡Qué bueno! Ahora trabajan y van a ir a la escuela. ¿Están más tranquilos?
–Sí. Además, ya no nos para la Policía.
Franco y Lucas Iván saludaron y dieron la vuelta, para acercarse a una señora que estacionaba su auto en 12 como no hubiera ocurrido antes del estacionamiento medido, entonces, la esperaron en la vereda y cuando bajó le entregaron un papel naranja en el que se explicaba cómo debía hacer para sacar crédito para el estacionamiento medido.

27 de julio de 2009

ey! ¿y vos porqué tenés un blog?

El disparador es una sección del diario Diagonales, de La Plata, en la que se discuten y presentan diferentes opiniones o experiencias sobre algún tema en particular, en este caso, los convocados respondieron a la pregunta: ¿porqué tenés un blog? Aquí, las respuestas:

"Mi blog soy yo"
Por Alvaro Liuzzi
Licenciado en Ciencias de la Comunicación egresado de la UNLP. Autor de Segundo Plano
No hay mucho misterio, un blog es una herramienta digital de publicación gratuita que le permite a cualquier persona subir contenido a la Web. Ahora bien, es importante entender que como toda herramienta la clave de su potencialidad reside en como la utilicemos y en comprender su dinámica.
Existen tantos blogs como individuos con necesidad de comunicar. Hay blogs de artesanos, de adictos al sexo, de escritores, empresarios, fotógrafos, actores, amas de casa, cocineros, y una lista enorme y tan diversa que crece a cada minuto.
Particularmente, mi experiencia con los blogs fue en principio como lector. Desde esta relación he tenido la posibilidad de ampliar perspectivas en cuanto a nuevas temáticas y sobre todo conocer distintos enfoques a las agendas tradicionales de los medios de comunicación.
El segundo paso era comenzar a escribir, cosa que hago desde hace más de dos años en mi blog personal (www.segundoplano.ar.gs). Experimentar, esa era la primer idea, transitar un nuevo medio y experimentar que podía ofrecerle el blog a un joven periodista.
Los resultados de alimentar semanalmente mi espacio en la Web, de poner mi nombre en cada nota y responder los comentarios me sorprendieron en muchas ocasiones, y aún hoy lo siguen haciendo. Algunos de los beneficios profesionales palpables que obtuve a través de mi blog:
• Contactos con profesionales experimentados: tuve la posibilidad de contactarme directamente y aprender de periodistas con experiencia en el ámbito digital gracias a las lecturas cruzadas que teníamos de nuestros blogs.
• Perfil profesional: pude crear un perfil profesional en la Web, y fuera de ella, sin necesidad de estar atado a un medio de comunicación. He podido publicar mis opiniones sobre diferentes temáticas sin mediación editorial, y sobre todo he podido experimentar nuevos lenguajes periodísticos como los “documentales multimedia”.
• Conferencias y ofertas laborales: gracias a la apertura y publicación de mis trabajos me han contactado para exposiciones en Universidades, y de tanto en tanto surgen ofertas laborales directamente relacionadas a los temas que escribo y me apasionan.
Por estas tres experiencias personales, y por varias más, siempre me detengo en un punto: podemos hablar horas y escribir páginas sobre el tema blog, pero no hay mejor experiencia que la propia.
Si sos estudiante de periodismo, periodista o simplemente necesitas comunicar algo de tu mundo cercano abrí un blog, sólo lleva 5 minutos. La dinámica se aprende en la práctica y tenés toda la vida para experimentar.

Peripecias, poesía y chistes malos
Sebastián Lalaurette
Periodista del diario La Nación en La Plata. Autor de There's a place
Llegué tarde a esto de Internet: me conecté por primera vez en 1999, gracias a un CD que acompañaba a un libro que mi viejo compró en una exposición de arquitectura. Por aquel entonces estaba de moda regalar discos con instaladores de conexiones dialup (telefónicas). El servicio era pésimo, casi sin soporte, y tardé meses en descubrir que también traía una casilla de email. Entonces empecé a participar en listas de correo sobre filosofía y literatura, el antecedente de las largas discusiones que hoy pueden darse en Facebook, foros o blogs. A través de una de esas listas también conocí a quien luego fue mi novia, o sea que lo de "red social" no es nuevo para mí, como comprenderán.
A la blogosfera, en cambio, llegué bastante temprano: soy uno de los primeros bloggers argentinos, aunque esa palabreja me produce urticaria (soy periodista del diario “La Nación”, editor de una revista literaria, escritor pese a que el término me queda un poco grande; decir “soy Blogger” me suena a "me dedico principalmente a webear"). Abrí la primera versión de "There's a place" allá por 2003. Había conocido la palabra "blog" poco antes, en un programa de formación en periodismo: algunos de mis compañeros se mostraban entusiasmados con esa cosa tan nueva y rara cuyo nombre sonaba como el estertor de alguien que se ahoga en arenas movedizas.
Lo eran. Movedizas, digo. Casi nadie sabía bien para qué podía servir eso de tener una página y actualizarla con frecuencia. Casi nadie sabía, tampoco, cómo ganar plata con eso; yo, por ejemplo, todavía no lo sé. Pero no importa.
Si la pregunta es por qué tengo un blog, hay que aclarar que tengo cinco. En "El método PIP" publico consideraciones sobre la profesión periodística, comento noticias, discuto el tratamiento de algún hecho por los medios; en "El Emporio del Espejo Deformante" hablo de literatura y expongo algunos cuentos y poemas de mi autoría; en "Tecleando espero" cuento cosas que me pasan o que se me ocurren. "There's a place" unifica a estos tres. Pero también están "BITFLOG", similar a una página Fotolog pero más abierto, y finalmente "Sangría Francesa", el costado online del taller literario que dicto los viernes.
Como se ve, los blogs no sólo me sirven para dar cuenta de mis peripecias y estados de ánimo, sino también para exponer mis trabajos literarios, entrar en contacto con otros periodistas y escritores, promocionar mi taller y bombardear Internet con chistes malos, que son mi especialidad. Es fácil y barato, y a lo largo de estos seis años, además, me ha permitido hacer algunos amigos. ¿Qué más se puede pedir?


Mis Imágenes
Por Ana Clara Bórmida
Estudiante de Ciencias de la Comunicación y autora del blog Imágenes surrealistas
Conocí al ídolo de mi adolescencia gracias a un blog en el que él solía escribir algunas de sus aventuras periodísticas. Desde ese momento supe que un pequeño espacio en la gran e interminable Web no es joda. Estudié fotografía y en un momento dado mi computadora se llenó de imágenes que sólo mostraba al maestro José Luis Mac Laughlin y a mis compañeros. Decidí entonces exponerlas al mundo, y la forma mas inmediata (y al alcance de mi mano) de hacerlo era creando un blog. Así fue como armé Imágenes Surrealistas, le puse ese nombre porque pienso que a veces la realidad es poco verosímil (es cierto que algunas escapan de los parámetros de lo normal). Hoy puedo decir que ese pequeño sitio es mi carta de presentación como fotógrafa, aunque a veces se me escapa la pluma y publico algunos relatos y versos de mi autoría. El vicio por la escritura también despuntó la publicación de textos muy interesantes, entonces el blog se convirtió en una suerte de cuaderno personal en el que incluyo todo aquello que me gusta leer, que me gusta escribir, y que me gusta fotografiar. Pero ante todo, es el espacio en el que están agrupadas algunas de mis imágenes. Algo así como el MySpace de los músicos, en donde ellos suben sus canciones como medio para mostrar su trabajo.
Pero también estudio periodismo, y las ganas de salir a buscar historias, hacer entrevistas, y escribir se mezclaron con las de Luciano, mi colega y amigo. Entonces juntos armamos La Rue de la Huchette, un blog en el que publicamos entrevistas y relatos, y que vamos a hacer crecer en la medida en que encontremos un poco de tiempo.
Gracias a estos sitios web, supe que a algunas personas les gusta lo que hago y como lo hago, y descubrí que es muy interesante tener un espacio propio para destilar inspiración y plasmar mi identidad. Y bueno, conocer ídolos. Algo muy sorprendente.
Cuando armé Imágenes Surrealistas me pregunté para qué me podría servir un blog. Digamos que en la era de la información, precisamente lo que sobra es eso, información. Un blog, pensé, sería más de lo mismo. Sin embargo, es inevitable separar a la paja de trigo: no todo es tan inservible. La web parece inmensa, pero el mundo es un pañuelo, así que Internet no podía ser menos. Por ende un blog, así de pequeño como parece, puede ser grande e importante. Como los hombres y las mujeres: simplemente existen, a veces hacen cosas buenas e interesantes, pero también pueden hacer cosas malas e insignificantes.
Entonces, si quieren mirar Imágenes Surrealistas, solo deben remitirse a www.quemundohostil.blogspot.com. Si quieren caminar por la Rue de la Huchette, vayan a www.ruedehuchette.blogspot.com. Que disfruten su estadía.


Una herramienta digna de explorar
Juan Pablo Mansilla
Periodista de Perfil.com. Autor de Blog de Contenidos.
El 25 de noviembre mi blog cumplirá cuatro años. Y si bien puede sonar raro, no tengo una mirada sólida y contundente que allane el camino a esas personas que se preguntan para qué tener un blog. Es decir, no tengo eso que llaman "una opinión formada". De manera que, en estas líneas, lo mío puede sonar algo remanido cuando intente explicar por qué tengo uno. Primero me movilizó la curiosidad. Y más tarde la obsesión. Incluso puedo decir que hoy día no concibo mi rutina sin el blog: puedo estar todo el día pensando un post, su foto, su contenido y si hace falta también su audio. A lo largo de estos años adopté, además, un sistema de publicación que tiene que ver con no atosigar. ¿Qué decís cuándo no tenés nada para decir?
Digamos, entonces, que la verborragia, las ganas de molestar, el ida y vuelta y pensar que, a través de este canal, logré conseguir un empleo fijo y dos laburos free lance son disparadores de posteos e incentivos necesarios para continuar con esta tarea. A nivel repercusión soy de los que creen que los blogs son grandes generados de microclimas. No obstante, prefiero alejarme de la mirada inmaculada que se queja de porque no instalan temas, no persiguen datos y carecen de rigurosidad. Prefiero pensar en los blogs como esos sitios que, de manera incipiente, están abriendo el debate político o sobre nuestra profesión. ¿Alguien leyó alguna vez blogs como ArtePolítica o La Barbarie?
Hace poco alguien me decía que se trata de "periodismo independiente". Y es curioso porque, aunque se insista, los periodistas somos "dependientes". En ese contexto sería bueno pensarlos como canales de libertad y como herramientas únicas dignas de explorar. Ni más ni menos que eso.

¿Qué es un blog?
Un blog, o en español también una bitácora, es un sitio web periódicamente actualizado que recopila cronológicamente textos o artículos de uno o varios autores, apareciendo primero el más reciente, donde el autor conserva siempre la libertad de dejar publicado lo que crea pertinente. El nombre bitácora está basado en los cuadernos de bitácora. Cuadernos de viaje que se utilizaban en los barcos para relatar el desarrollo del viaje y que se guardaban en la bitácora. Aunque el nombre se ha popularizado en los últimos años a raíz de su utilización en diferentes ámbitos, el cuaderno de trabajo o bitácora ha sido utilizado desde siempre.
Este término inglés blog o weblog proviene de las palabras web y log ('log' en inglés = diario). El término bitácora, en referencia a los antiguos cuadernos de bitácora de los barcos, se utiliza preferentemente cuando el autor escribe sobre su vida propia como si fuese un diario, pero publicado en la web (en línea).
Definición tomada de Wikipedia, la enciclopedia libre de internet

23 de julio de 2009

Hasta aquí: cultura

¡último día en la sección Cultura de Diagonales! Sigo en el diario, pero en la sección Sociedad. Debo algunas notas, pero ya las irán haciendo mis compañeros! gracias a los artistas que me dejaron entrevistarlos!!!!!!!

21 de julio de 2009

La foto de la Guerra Civil española


Demasiado perfecta para ser verdad, dicen. Y ponen en duda que se trate de un documento, aunque nadie puede negar que se trate de una foto genial y una interpretación soberbia. El debate está abierto en España, luego de que un periódico denunciara que la fotografía más reproducida de la Guerra Civil española es parte de una producción y no una imagen periodística de los hechos, la muerte inmortalizada. Una interpretación de la guerra realizada por el miliciano Federico Borrell y tomada por el par de fotógrafos que se hizo llamar Robert Capa, pero en verdad eran una pareja formada por Gelda Taro y Andre Friedman.
El más famoso fotoperiodista de guerra del mundo es ahora fuente de un debate, luego de que El Periódico de Catalunia denunciara que el miliciano que cae herido de muerte en la foto de Capa no está en el en Cerro Muriano (Córdoba) sino en la loma de Las Dehesillas, junto al casco urbano de Espejo (Córdoba).
El debate se abrió luego de que fuera inaugurada una muestra con una secuencia de 40 fotos en el Museu d'Art de Catalunya (MNAC), que permitió a El Periódico realizar una investigación con la que se supone logró ubicar el sitio exacto en el que se hizo la fotografía.
Con la reubicación del lugar y su fecha de publicación, El Periódico realizó una relectura sobre la originalidad del relato que acompaña a la imagen y concluyó que fue publicada por primera vez en la revista francesa Vu, como si hubiera sido tomada el 5 de septiembre de 1936 durante una enfrentamiento en el Cerro Muriano, cuando en verdad fue tomada en Las Dehesillas, donde los combates ocurrieron luego de la publicación de la foto en la que se inmortaliza el instante exacto en el que un ser humano deja de existir.
Hasta el domingo 25 de julio de 1937, Taro y Friedman fueron el mismo fotógrafo: Capa. Ese día, ella dejaba la localidad de Brunete (en la provincia de Madrid) junto a las tropas republicanas, asediadas por el avance del bando nacional y los bombardeos de la aviación alemana, cuando cayó de un jeep y fue atropellada por un tanque. Fue la primera reportera muerta en acción de guerra.
Friedman tomó el nombre de Capa y se hizo famoso por estar en el frente de batalla. Y no sólo en la Guerra Civil española. También estuvo en la invasión japonesa a China en 1938, en el desembarco de Normandía y fue autor de una escalofriante fotografía a un soldado americano en Leipzig, que moría a tiros alcanzado por un francotirador alemán en abril de 1945.
Él también tuvo una muerte trágica cuando a los 40 años, en un arrozal de Indochina pisó una mina antipersona y terminó de forjar la leyenda del mejor fotógrafo de guerra del mundo.

Gira latinoamericana

El grupo de teatro Topográfico tiene las valijas armadas para salir de gira con varias obras con destino latinoamericano: fueron invitados a Ecuador con La Princesa Rana, pero no saben si podrán ir. Piensan, en cambio, ir a Brasil con Buenos Aires, Hiroshima, Líbano y después a Bolivia con Paraguas y relojes. Además, la creadora del grupo, Mariela Anastasio, traerá a La Plata y llevará a Brasil Nómbrala, tal vez aparezca, que escribió y dirigió para el grupo Ciudadpuertoteatro, de Maracaibo, Venezuela.
–¡Cuantos viajes!
–Estamos recibiendo un montón de invitaciones. El año pasado estuvimos en Colombia, Perú y Brasil; y este año fui a Venezuela a trabajar en una obra basada en el libro Las ciudades invisibles, de Italo Calvino. Y ahora tenemos invitaciones para ir a Guayaquil, en Ecuador; a Vila Vehla (Villa Vieja) en Brasil, y a Cochabamba, en Bolivia. Pero hay viajes que no podremos hacer porque en América Latina las cosas se hacen a pulmón y los organizadores pueden pagar la estadía, pero cada uno debe costearse el viaje.
–¿Cómo deciden si viajan o no?
–Tratamos de ir a todos lados, pero por ejemplo a Ecuador no podemos ir porque el elenco de la obra invitada es muy grande y los pasajes son caros. Estamos buscando sponsor para afrontar los demás viajes. Además, vamos a ir a Santa Fé con Paraguas y relojes y queremos hacer algunas presentaciones en el interior de la provincia de Buenos Aires con Buenos Aires, Hiroshima, Líbano, la idea es presentarla en estaciones de trenes recuperadas como centros culturales.
ENTUSIASMO. Anastasio se entusiasma. Y no es para menos. Aunque el parate por la gripe A la obligó a levantar la obra Buenos Aires, Hiroshima, Líbano, que estaba los jueves en la sala A el Pasaje Dardo Rocha, piensa que las funciones serán reprogramadas para agosto y, mientras tanto, se organiza para seguir en marcha: “Los proyectos crecen cuando se sostienen en el tiempo”, dice.
La Princesa Rana se presentó el año pasado en Vila Vehla, donde participó del EnTePoLa (Encuentro de Teatro Popular Latinoamericano) y ahora está invitada a sumarse al 1º Festival de Teatro Guayaquil Vive Teatro, en Guayaquil, Ecuador, que se hace en agosto, aunque de todos los proyectos es el que parece más difícil de concretarse. La obra, basada en un cuento popular ruso, cuenta con la participación de seis actores en escena y se hace difícil reunir el dinero para pagar los pasajes.
La otra obra infantil del grupo está basada en Alicia en el país de las maravillas y Alicia a través del espejo, de Lewis Carroll. Se trata de Paraguas y relojes, que participará del VIII Encuentro Internacional de Teatro para Niños, que iba a hacerse a fines de este mes en Santa Fe, pero por la gripe A tuvo que trasladarse a septiembre. En octubre, en tanto, la obra viajará a Bolivia, donde participará del Festival de Teatro a Puertas Cerradas, en Cochabamba.
La coproducción con el grupo venezolano Ciudadpuertoteatro, Nómbrala, tal vez aparezca, llega a La Plata para presentarse en septiembre en el IV Festival Internacional De Danza y Teatro, y luego viaja a Brasil para el EnTePoLa 09, del que también participará Buenos Aires, Hiroshima, Líbano, la obra que ganó el concurso de la Comedia Municipal, que se repone en La Plata en agosto.
MÁS PROYECTOS. Entre tantos planes, podría pensarse que Anastasio no tiene tiempo para más. Error. La dramaturga y directora está preparando una obra de humor para adultos, sobre la capacidad de los argentinos para adaptarse a las crisis.
“Todavía no tiene título, pero se trata de cuatro personajes que forman parte de la última generación que fue a la escuela, tienen muy poquitas herramientas y con lo que tienen quieren hacer algo. Venden al exterior unos bichitos que crían en el patio de su casa y que son un peligro porque infectan y matan a su familia”, explica Anastasio.
Y agrega: “hablan muy mal, con un vocabulario muy pobre y una construcción sintáctica malísima; parecido a cómo hablan algunos chicos hoy, que da una pena bárbara, porque no van al cine, creen que el teatro es algo obsoleto y casi ninguno lee literatura”.

20 de julio de 2009

Honduras

A la Argentina, que sabe desapariciones, que sabe de Madres y Abuelas, que sabe de luchas, de persecución y muerte, debería interesarle Honduras. Eso piensa el tipo, que nació en los '70, cuando los golpes de estado era tan comunes en América Latina que había uno por año.
Cuando el tipo nació, en 1972, Alejandro Lanusse gobernaba en Argentina y aunque pronto iba a haber elecciones, él creció en la dictadura más cruenta, la de los 30.000 desaparecidos, la de la guerra de Malvinas. Por eso, tal vez, le interesa Honduras.
Le interesa Honduras y no puede más que pensar lo que pasaba en aquellos años de su infancia, signados por el Plan Cóndor, de cooperación entre gobiernos de facto para perseguir, secuestrar, torturar y desaparecer a sus opositores; con dictaduras en Brasil, Bolivia, Uruguay, Paraguay, Chile, Ecuador, Perú, Nicaragua, El Salvador, Haití, Guatemala y Granada.
El tipo se acuerda de la alegría del '83, de Alfonsín, los horrores descubiertos durante los juicios a las juntas y el miedo que reinstalaron los carapintadas desde la Semana Santa del '87. Se acuerda, y le interesa Honduras. Y piensa que no son de estos tiempos los golpes de estado, porque si hacen falta cambios en los gobiernos se vota. Y si no se aguanta más se sale a la calle, como en 1997 en Ecuador, en 1999 en Paraguay, y otra vez en Ecuador en el 2000. O en el 2001 en Argentina, en Bolivia en el 2003 o en Ecuador una vez más en 2005.
Dicen los diarios que hay desaparecidos en Honduras, que se secuestra a los opositores en Honduras, que varios dirigentes opositores murieron asesinados en las calles de Honduras.
Desde que se liberaron de España, los países de hispanoamérica sufrieron una dictadura tras otra. ¿Y para qué sirvieron?, se pregunta el tipo.

10 de julio de 2009

Remedio radial festivo contra la gripe A


Un programa de radio que abre las noches de fin de semana con bandas en vivo y corderos al asador, choripanes o asados se convirtió inesperadamente en una trinchera contra la gripe A: en medio de la paranoia por el contagio, organizó una fiesta que será transmitida por radio con un recital en vivo y un DJ set.
Mientras que el pánico se esparce más rápido que el propio virus, las calles quedan vacías, cierran los bares, los cines ofrecen sólo la mitad de sus localidades y se suspenden el teatro y la mayoría de los recitales, Chico Ninguno pensó que transformar la invitación a tocar en vivo en el programa La Secta del Cordero podría ser una fiesta anti contagio. “Vamos a hacer una fiesta por radio”, explicó el músico a Diagonales.
Patricio Cermele, uno de los mentores del particular encuentro radiofónico que se produce cada viernes en el Centro de Cultura y Comunicación, donde funciona la Radio Estación Sur (FM 91.7), contó que “la idea es juntarnos todos los viernes a comer un asado y que alguno de nosotros lleve a un amigo”.
Durante un cordero al asador que hicieron para festejar el fin de año de 2005, los que hacen la radio se pensaron como una secta radial, pronto cavilaron un blog y luego el programa, que a veces simula y a veces concreta un encuentro gastronómico con algún personajes del rock platense.
Aunque la idea de la fiesta surgió poco antes que cundiera el pánico por la gripe A –la gripe porcina o la H1N1–, Chico Ninguno sintió que la situación le iba a permitir la realización de un experimento radial y creó la fiesta anticontagio. “Yo no me voy a poner paranoico por la gripe, ni voy a dejar de hacer mi vida normal, pero hay muchos que se quedan en sus casas y se nota que la ciudad está medio vacía, por eso se nos ocurrió hacer una fiesta que pueda ser transmitida por la radio y por Internet”, explicó.
La fiesta no sólo es para escuchar en casa. Quienes se animen a embadurnarse de alcohol en gel también pueden acercarse a ver el programa en vivo, con entrada gratis. La secta del cordero comenzará a las 21 y luego de la presentación de Chico Ninguno, el cantante pasará al auditorio del Centro de Cultura y Comunicación para presentar su disco doble Chico no correspondido junto a su coequiper La marica mala programada para el mal. Si bien Chico... es un disco doble, uno más indie-folk-cancionero y otro más bailable, será sobre estos temas, de pop electrónico, que se basará la presentación.
Habrá, además, micrófonos por todos lados para que la gente que siga el programa por la radio pueda escuchar las conversaciones de los que se animen a romper el aislamiento y se sumen al evento.
Tras el concierto habrá un dj set de Ale Gamba, que intentará mantener a la audiencia de fiesta hasta después de la media noche. “Si bien el programa termina a las 23, la idea es seguir con el baile hasta la una de la madrugada", contó Patricio.
Antecedentes. Chico Ninguno es el nombre que tomó el ex cantante de Atmosferia para lanzar el proyecto solista con el que se sumó al circuito under platense de música electrónica en el que también militan bandas como I need to take my medicine, Mariquitas y The Charlie’s Jacket; además de una gran lista de DJ y artistas invitados de Buenos Aires como Fok Electrochongo.
Además de tocar música, Chico Ninguno conduce los sábados a la noche un programa de radio en Universidad (FM 107.5) que se llama RadioDromo, donde suele proponer audiciones experimentales.
La fiesta en La secta del cordero cuenta con algunos antecedentes europeos, fiestas que se transmiten por Internet, gente que baila en un lugar con dj´s tocando en otros, y tiene en mente emular a un grupo español que realiza intervenciones o performances radiales en vivo y se llama Intimitat. Los españoles hacen una radio interactiva a domicilio: “¡sólo tienes que enviarnos un mail y te montamos un programa de radio único en vivo en tu casa!”, anuncian.
“Supongo que va a hacer una audición un poco experimental”, anuncia Chico Ninguno, que pretende “microfonear todo el espacio para que se escuche todo lo que pasa”. Y propone: “Amigos, esta es una fiesta en la radio para ser escuchada en casa o para abandonar el miedo y la paranoia y participar en vivo, una fiesta a favor de la fiesta y en contra de la gripe y el barbijo. Un programa radial y recital de Chico Ninguno, dj y fiesta”.
Quienes se atrevan a conocer la experiencia de cuerpo presente pueden ir a las 21 a 42 entre 6 y 7, mientras que quienes sólo se atrevan a escuchar tienen varias alternativas: por radio FM en el 91.7 y en la web. Los que quieran saber de antemano con lo que se pueden encontrar, pueden bajar el disco de Chico Ninguno acá o acá.

6 de julio de 2009

No Publicable

Anónimo Anónimo dijo...

está muy bueno tu blog, pero ¿cuál es la parte no publicable?
saludos

13.6.09

No Publicable dijo...

El nombre del blog se resignifica cada tanto. En un principio, el nombre tiene que ver con la nota / puntaje del Taller Escuela Agencia y está relacionada con mi formación profesional. Si revisás la historia del blog, además, encontrarás notas sobre trata de personas escritas en 2004 -mucho antes de Vidas robadas-, o notas con puntos de vista distintos al de los medios masivos de comunicación, como esta, sobre una chica que mató a su bebé, o esta otra, sobre un hombre que dice que electrificará las rejas de su casa para evitar los robos, por mencionar dos notas antiguas. También hay algunas otras sobre la explotación laboral como esta, esta o esta otra. Y algunas notas que sólo fueron leídas en el blog, como esta, o algunas otras que se intentan desde un lugar más original como todas estas. Más cerca en el tiempo tenés las notas sobre los chicos en situación de calle en La Plata, reunidas acá. Y ahora, que trabajo en la sección Cultura, te diría que hasta que salió Diagonales la cultura platense era No Publicable para los medios de comunicación locales. Ni las bandas de rock ni los grupos de teatro independientes tenían un lugar en las páginas de los diarios de La Plata. Y muchos artistas que venían de visita a la ciudad apenas eran mencionados en las agendas, porque las páginas de espectáculos estaban reservadas a la televisión de aire. Eso, por suerte, estará cambiando ahora.

14.6.09

1 de julio de 2009

Masacre Esta Noche


Homenajes. El actor platense Rolf García Puga participó de todas las películas de Paura Flic. En Masacre esta noche (MEN) hará de un actor devenido en actor porno y asesino, caracterizado como Mickey Rourke en la película El luchador. En la foto, el actor posa junto a la actriz Natacha Mendez, la única del elenco que no se formó en La Plata.

La productora platense de cine de terror Paura Flics acaba de filmar en La Plata lo que será su quinto largometraje, el primero que contará con la codirección de los hermanos Adrián y Ramiro García Bogliano. Coproducida con un festival mexicano, la película Masacre Esta Noche (MEN) irá de una pequeña anécdota algo autobiográfica al XXX y el cine snuff, ese en el que se filma un asesinato real para comercializarlo como entretenimiento.
Diego Cremonesi, Rolf García Puga, Robertino Gioia, Federico Aimetta, Jorge Pinarello, Elena Siritto, Natacha Mendez, Diego Aroza y Daniel de la Vega forman el elenco que protagoniza la película, cuya filmación terminó anoche y contó con dos locaciones: una casa de 72 entre 2 y 3 y los estudios de América TV en el camino a Ensenada.
“¿Qué tal estuve? ¿Qué tal estuve?”, exagera ansiedad Cremonesi cada vez que los directores gritan “corte”, a la espera de la respuesta certera de Pablo Bemón, asistente de dirección y fotografía que parece haber estudiado todo el cine nacional clase B y la tele de los ‘80, para diversión del actor de los Rimenver: “Estuviste como Ricardo Bauleo en Los súper agentes no se rompen”, responde Bemón. O, “mejor que Piero en El profesor patagónico”. O, “como Enzo Viena en Amigos son los amigos”.
Las primeras tomas de MEN transcurren en un estudio de grabación en el que los actores mantienen largos diálogos sin cortes, con cierta crítica a la televisión, y sigue en una pequeña habitación contigua, en donde debe sentirse un clima de encierro. La habitación no es más que el living de una casa interna de La Plata, en uno de cuyos rincones fueron amontonados los muebles, mientras que el resto del cuarto fue recién pintado y acondionado para que parezca una sala de tortura en donde se filmará una película snuff. Hernán Moyano, productor ejecutivo y coguionista de MEN, junto a los hermanos García Bogliano, contó a Diagonales que “la idea fue hacer un homenaje a películas como La soga, de Alfred Hitchcock, que transcurre en una habitación, y la tensión va creciendo a medida que va llegando gente. Por eso elegimos filmar en un lugar chiquito, claustrofóbico”.
Mientras Aimetta golpea a Cremonesi una y otra vez –para que la única cámara que se utiliza para filmar la película pueda tomar la pelea desde varios ángulos–, Siritto tirita de frío, tapada con camperas de pluma, amarrada con cintas de embalar a una camilla de parto, y en la cocina uno de los asistentes hace panchos para la multitud que anda por ahí, trabajando, Moyano hace un alto en sus tareas para mostrar el set y hablar del proyecto.
“Una de las particularidades de esta película es que está filmada cronológicamente. Es más complicado para la producción, pero mejor para los actores, que pueden seguir el desarrollo de su personaje”, explicó.
Moyano contó que MEN tiene algo de autobiográfico, ya que el protagonista es un camarógrafo que trabaja free-lance, para juntar plata con la que filmar su propia película. “Hay veces que te contratan y no sabés bien a qué vas, sólo sabés que te pagan en euros. Algo así le pasa al protagonista, primero no sabe de qué se trata, después parece que será una película pornográfica y termina por ser la grabación de un snuff. De pronto, la escena sexual de la película triple X se transforma en un asesinato que se comete delante de él, para que él pueda filmarlo”. Cuando escribieron la película, Moyano y los hermanos García Bogliano vieron en el cine snuff la máxima crítica que pudiera hacerse a “lo que la gente quiere ver”.
MEN será producida por Paura Flic y Mórbido, el Festival Internacional de Cine Fantástico y de Terror de México.

30 de junio de 2009

Lo que Humo(r) nos legó



El dibujante, editor, diseñador y artista plástico Andrés Cascioli falleció el jueves, a los 73 años. La revista Humo(r) fue su gran obra, creó una forma de usar el ingenio y el sarcasmo para burlar las barreras del poder. Y fue una marca en la subjetividad de una generación. Los platenses que publicaron en sus páginas la recuerdan para Diagonales en una despedida al tipo que la creó y, a su manera, nos liberó:

Una marca profunda
Por Jorge Goyeneche
Novelista - autor del blog www.revista-humor.blogspot.com
La revista Humo(r) fue un desvío. No un atajo, ese recorrido fácil que nos hace saltear etapas y nos ubica rápidamente al final del recorrido, sino la decisión de no aceptar la mirada permitida: saltar por el Mundial, tirar papelitos como Clemente, pegar en el auto un cartelito que rezaba “Somos derechos y humanos”. Frente al aislamiento que la gran masa imponía, Humo(r) fue una diagonal.
Estábamos sin trabajo en un departamentucho húmedo, llovía, no había un peso, se nos había acabado la garrafa. Un melodrama ruso en blanco y negro. Un hijo y un embarazo avanzado. La última moneda, con su pedido de auxilio a padres o suegros, se la tragó el teléfono público que estaba a tres cuadras. Era el 78. Como exorcismo, nos pusimos a escribir y meses después nos contestaron de la revista. Y así empezó todo. A pesar de algún número secuestrado, a pesar de un amago de huida romántica por los techos vecinos de la calle Piedras en la primera sede de la editorial, fueron años felices porque la hostilidad militarizada no podía contra nosotros. También era una fiesta acarrear las notas (sin Internet, sin celular, sin fax, ni siquiera había teléfono en casa) había que tomarse el tren, caminar silbando hasta San Telmo y sentarse en la redacción a charlar con Tomás Sanz, Fabre, Vázquez, cruzarse con Dolina, Sasturain, los dibujantes. Y todo con enorme amabilidad (juro que no estoy mejorando el pasado, estas pocas líneas no alcanzan para describir el afecto y la cordialidad de aquella redacción). Luego llegaban cartas comentando esas notas desde Noruega, desde un pequeño pueblito aislado en Santiago del Estero, desde cualquier lugar donde otros exiliados externos o internos se reconfortaban a pesar de la soledad y la distancia.
Nadie puede salir de esos recreos largos sin una marca profunda. Tanto en el anclaje afectivo como en la forma de acercarse al lector, en la manera de enfocar el análisis del entorno. Humo(r) es un gen. Aquellas tapas que ponían en escorzo a los superhombres (Menotti como San Martín; la junta como tres monos que no hablan ni miran ni oyen; la Justicia ciega en patineta; Galtieri conquistador a lo Mel Brooks); aquellas notas, aquellos reportajes que buscaban el subtexto. Es una marca en la forma de mirar.
El día de la muerte de Cascioli en TN lo mataron a Fabregat. Una joyita. Mientras el banner rápidamente anunciaba la noticia, arriba pasaban un video, sin sonido, en el que se veía al uruguayo Fabre. Una hora después lo corrigieron y pusieron al verdadero muerto. Y finalmente, Michael, el negro blanco, el Grassi del norte, se lo llevó del todo.
Cuando todo el sistema cultural mira derecho, sé –gracias a Humo(r)– que hay que inclinar un poco la cabeza o directamente poner todo patas para arriba. Como dijera Prodan en “Murciélagos”: “yo estoy al derecho, dado vuelta estás vos”.

Esa ventana urgente y necesaria
Por Horacio Fiebelkorn
Escritor y periodista
Fotos superpuestas: Videla dando un discurso, diarios que callan el relato de la entrega y la masacre civil, y mi propia imagen de pibe de 21 años que empieza a publicar notas en la revista Humo(r), que funcionaba en dos departamentos de la calle Piedras, con un clima casi familiar, íntimo y bohemio: se cocinaba allí mismo a la hora de comer, se almorzaba en equipo sobre los escritorios. Toda una mística vital en tiempos desastrosos.
Sólo una cosa tenía clara aquel veinteañero: la vida cotidiana era una porquería sin par en esa cárcel de las emociones que era La Plata en esos años. Desde ese lugar escribía, y Humo(r) daba refugio. Era una ventana por donde respirar algo distinto de la palabra oficial y mediática de esos años, jugada al cretinismo, la mediocridad y la hipocresía.
La revista acompañó la bronca colectiva previa al retorno de la democracia, y en ese camino quebró la sintaxis clásica del periodismo, al promover una lengua sarcástica y una mirada implacable hacia una cotidianidad y un sentido común viciados por el fascismo. Se lucían las plumas de Fabregat, Dolina, Sanz, Saccomano, Sandra Russo o Gloria Guerrero, junto a los reportajes de Mona Moncalvillo, el arte de Cascioli o Nine, el despuntar de los jóvenes Langer, Rep y Daniel Paz, y los ya veteranos Viuti y Grondona White. Creo que ese fue su mayor aporte al periodismo: hoy muchos escriben como lo hacíamos en Humo(r), aunque la ironía, en los 90, dejó de ser un arma y pasó a engrosar el repertorio del cinismo vacío y seudo canchero. En cuanto a la gráfica, la revista revalorizó a las páginas de humor en los diarios: no hay medio que no tenga sus humoristas, más o menos ácidos, más o menos talentosos.
En la columna del “debe”, hay que computarle a Humo(r) haber hecho suya la idea alfonsinista de que todo reclamo era “desestabilizador”. Esta adhesión le quitó humor y la convirtió en una revista de opinión. En paralelo, el crecimiento de la editorial La Urraca encontró su techo en los ‘80: cierre de revistas como El periodista, rumores de vaciamiento nunca confirmados, y el estado fantasmal en que fue quedando el edificio de la calle Venezuela, con un Cascioli casi aislado y demasiado convencido de haber derrotado, él solo, a la dictadura. Aquella bohemia heroica de los primeros ‘80 ya estaba bajo tierra. Y los ‘90 terminaron de cargarse a la propia revista, que pese a todo hizo historia por no tratar de imbéciles a los lectores, y por abrir esa ventana urgente, necesaria, que a tantos nos permitió respirar en tiempos difíciles.

La marca del humorista
Por Genoveva Arcaute
Poeta y narradora, autora del blog www.revista-humor.blogspot.com
Permitirnos vivir en estado de escritura, que es un estado de gracia. Quincena a quincena, la incertidumbre de si sería o no publicada la nota que había sido penosamente acarreada en el Río de La Plata (Centenario y Calchaquí, Mitre de Avellaneda y subte en Constitución, previo licuado de banana para reponer energía) y cuya idea o plan estaba aprobado veinte o treinta días antes. Y no pensar en el teléfono para abreviar la agonía porque no lo tenía en casa, los públicos eran pocos y los que andaban, devoraban fichas que no se conseguían en ningún kiosco. Estamos hablando de los últimos revolcones de la dictadura y los primeros augurios de la democracia. Y claro, la vida pasaba por ahí, la única calle con luz.
Podían pasar dos cosas: A) La nota salía, entonces todo era alegría y fe en la propia escritura, se podía vivir tranquilo hasta la próxima, pensar con tiempo suficiente, desarrollar esa idea que ya estaba conversada y, sobre todo esto, saberse colaboradora de Humo(r), leída y disfrutada por quichicientos lectores hermanos. Sin contar que un artículo doble página era pagado más o menos como cuatro horas cátedra de secundaria (multiplicadas por cuatro semanas: dieciséis horas reales con un curso). Lo cual no es poco, si recuerdo que cuando vino Cortázar al San Martín a conversar con sus lectores, no pudimos ir a verlo por malaria, miseria, sequía, como quieran llamarlo. ¡Quién iba a decir que sería la última oportunidad! O B) La nota no salía, y entonces toda la negrura del fracaso caía sobre nosotros. ¿Acaso el Gordo Soriano había mandado algo a último momento? ¿O Malvinas terminaba con todos los rincones de la revista donde podía caber la notita de los platenses, costumbrista, con risas y ese tinte tan aquí-estamos-vivos-y-con-ganas-de-empezar? ¿O le tocaba a Santiago Varela, a Manolo da la Zarza, a la Wargon, que pulsaban la misma cuerda?
Entonces quedaba el consuelo: la Súper, la Sex o alguna otra, que nunca terminaban de definirse. Súperhumo(r), por ejemplo, empezó como muestrario de la nueva historieta, densa en lo intelectual, única en el dibujo, carísima de publicar. Después, entregados al radicalismo, Enrique Vázquez la dirigió unívocamente a lo político. ¡A ver esa ductilidad, señoras! Ese oficio de adaptarse a líneas e intenciones. Después la Sex se la tragó, valga la expresión y otra vez, a ensayar otro humor, otra temática. Lo bueno, lo grande, es que siempre estaba la oportunidad de demostrar que una podía, que para algo había elegido como oficio nada menos que la palabra.
Y aquí concluyo. La escritura de un escritor se hace en un aprendizaje lento e inconciente. Fuerzas que a una la moldean, la determinan y sólo se divisan con el correr del tiempo. Y si algo como escritores nos dejó esa década, fue sin duda la marca del humorista. La vocación de desnudar ese sesgo que la realidad se empeña en disimular, sacado a la luz en el verso, en la narración, en lo que, como entonces, se ponga por delante.

Nuestras obligaciones
Por Carlos Pinto (autor de la obra que ilustra esta serie de notas)
Ilustrador y humorista gráfico
Cuando tenía seis años dibujaba con mi amigo Marito, en Avellaneda, mientras tomábamos la merienda y veíamos El zorro o Meteoro en un enorme televisor blanco y negro. Eramos felices dibujando historietas. Luego crecimos, vino la dictadura militar, mi familia se mudó a Necochea y me alejé de mi amigo. Desde la tranquilidad de la playa, sin procedimientos militares ni persecuciones a la vista, viví una adolescencia feliz. Parecía estar en una costa ajena a todo lo que sucedía en el país. Pero pasaban cosas. Llegó a mis manos la revista Humo(r), con las inolvidables tapas del Tano Cascioli y sus necesarias denuncias. Más tarde llegaron Sexhumo(r), Superhumo(r) y Fierro. Mi vida cambió con esa constelación de revistas creadas por Cascioli y sus implacables monstruos del dibujo. Me abrieron un mundo. Me animaron a estudiar. Llegó la democracia, vine a La Plata y me recibí de profesor. A mediados de los ‘80, en la galería de arte Praxis, en calle 49, se hizo una muestra de todas las luminarias de la revista y conocí a Raúl Fortín, un artista platense con una trayectoria impresionante. Él me acercó a Humo(r).
Terminaba agónicamente el gobierno de Raúl Alfonsín, los tiempos habían cambiado, gobernaba Carlos Menem y Ediciones de La Urraca no tenía el auge de antaño, pero yo no quería perderme la ilusión de publicar allí: Era coronar un sueño que había empezado en las tardes de merienda con mi amigo. Armé una carpeta y fui, sin pensar que podría encontrarme con mi amigo de la infancia. Ahí estaba Marito, era uno de los jefes de dibujantes de la editorial. Hacía 19 años que no nos veíamos. Y empecé a publicar, era la época de los chistes de Menem: la Ferrari, la avispa, “el quincho”. Pero con el correr de los meses, los grandes dibujantes e intelectuales que habían germinado junto a Cascioli, Humo(r) y sus satélites, abandonaron la editorial, la mayoría enojados con el Tano.
No lo conocí personalmente, pero sin saberlo, ese Tano me cambió la vida. Me mostró que se podía ser profesional del dibujo, que se podía hacer una revista, que con un lápiz se podía hacerle burla a los poderosos.
Admiro su enorme obra, no es fácil en un país como el nuestro y en el contexto que lo hizo, ser creativo, dibujar como los dioses, armar una editorial, reunir a los mejores y hacer éxitos que desafiaran a una dictadura.
El Tano Cascioli, Raúl Fortín, y tantos otros de aquel glorioso staff, tienen ganado un enorme lugar en la historia del periodismo gráfico, y el del humor gráfico argentino. Desde las facultades de arte, desde las escuelas, desde los medios de comunicación, desde nuestra memoria como ciudadanos, tenemos la obligación de revisar sus obras como ejercicio de valoración artística, de la memoria y de estudio de nuestra historia.