"La gente cree estar plenamente informada sin haberse aproximado siquiera a una sola idea que contradiga sus prejuicios", Bill Keller.

7 de julio de 2011

Ninguna mujer nace para puta


Sonia fue carne sin verbo, objeto atontado, puta sumisa. Y también puta organizada, trabajadora sexual y mujer en situación de prostitución. Un día descubrió en el lenguaje una herramienta para liberarse y escapó del campo de concentración a cielo abierto que es la esquina, donde la tortura es diaria y los penes son picanas. Hoy es una mujer revolucionaria, rebelde y desobediente.
Invitada por las Cortadas por la misma tijera, Las Furiosas, el Grupo de Expresión Feminista y el Colectivo de Colectivos, Sonia Sánchez realizó en La Plata el taller "Ninguna mujer nace para puta", frase con la que tituló el libro que escribió con la feminista boliviana María Galindo, y que conmueve a quienes pelean por los derechos de las mujeres. Paz Bertero, Magalí Batis, Moira Carriquirriborde, Teresa Cosentino y Delia Añon Suárez recibieron a Sonia en el programa que hacen los miércoles a las 17 en Radio Futura y la acompañaron a la sede de La Alborada, en 58 entre 10 y 11, donde habló para un centenar de jóvenes.

LA ENTREVISTA. "Como mujer, cuestiono la base de sometimiento de todas las mujeres. Por eso es interesante que todas podamos vernos en el espejo de la puta, desde el lugar del objeto mujer, explotada intelectualmente, físicamente, excluida, subordinada, sumisa", describió.
La entrevista colectiva permitió a Sonia ir desde "Ninguna mujer nace para puta", el libro en el que reflexiona sobre la soledad de la prostituta, sus parásitos, el estado proxeneta y la maternidad en la prostitución, a "La puta esquina, campo de concentración a cielo abierto", donde profundiza en el territorio de la explotación desde la rabia, el dolor y la propia incomodidad.
Sonia comenzó a liberarse cuando se apropió de la palabra puta, no para definirse, sino para interpelarse e interpelar a la sociedad que sustenta la prostitución de miles y miles de mujeres de todo el mundo.
Tanto en el estudio de radio como frente al auditorio -con mayoría de jóvenes universitarios- Sonia fue desmenuzando una historia de militancia que le permitió ir de aquella puta sumisa que fue, a la mujer que perdió su vergüenza y no tiene intenciones de ponerse a buscarla.
Para ella, hay dos tipos de mujeres en el mundo heterosexual, pero ambas están sometidas. Unas son las putas y las otras son las no-putas. Unas son las malas y las otras las buenas. Entre las primeras está la loca, que es un objeto mujer, un objeto con forma de mujer, parada en una esquina para que todos los penes la violen, en el espacio no legitimado por el varón; mientras que entre las segundas están la virgen, la madre, la hermana y la hija, y es el "lugar oficial de las mujeres en el sistema patriarcal y proxeneta. El espacio legitimado por el varón", en el que "no ve a una mujer liberada sino a una mujer subjetivada, subordinada a la dependencia social".
El camino que le permitió convertirse en una militante y escritora empezó a fines de los años '90, cuando daba sus primeros pasos para advertir que había perdido su identidad y se había transformado en un objeto mujer, que no piensa ni vive.
Llamada a luchar contra los edictos y los códigos contravencionales, para denunciar el abuso, el maltrato y la represión, cansada ser detenida por la Policía -que hacía estadísticas con las putas-, comenzó a formar parte del grupo de prostitutas que se reunía en la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), y formó la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR). Fue un primer paso para pensarse.
"En el preciso instante en el que te parás en una esquina o te meten en un burdel tu identidad queda en el pasado. Y te vas quedando muda. Sin voz", contó Sonia, quien, al empezar a organizarse, empezó a reproducir el discurso que le bajaban. Eran, aquellos, tiempos de mucho dinero dispuesto por Organizaciones No Gubernamentales (ONG), para hacer propaganda contra el VIH sida. Entonces, ella empezó a dar charlas a otras putas sobre el "autocuidado".
Sonia afirmó que, a cambio de los talleres que organizaban las ONG, las propias putas organizadas debían tomar muestras de sangre a las otras prostitutas para enviarlas a un laboratorio que investigaba qué tipos de cepas del virus circulaban por la argentina. Algunas se negaron a hacer el trabajo, que igual pudo llevarse adelante.
En eso estaba cuando "un día me llevaron a considerar que la prostitución era un laburo. Yo no lo había pensado. De pronto, me impusieron que era trabajadora. Iba a la CTA y me decían 'hola compañera'. ¿Qué me querrán decir con la palabra compañera?, me preguntaba", contó. Sonia, empezaba a conocer el lenguaje, a entenderlo. "Nunca, organizadas, pusimos en cuestión qué querían decir con trabajo sexual, pero en el 2000 la Central nos presionó para que hiciéramos un sindicato. Entonces, empezamos a discutir con la mesa directiva, con (Víctor) De Genaro, con los Basteiros (Ariel y Fabio), porque: ¿Qué derecho tiene la puta? ¿A ser violada? Entonces, tuve que pensar 3 veces más", reveló.
-Chaqueña. Vos si que discutís fuerte -le dijo De Genaro un día.
-No es propiedad de los machos, violentos, sindicalistas, discutir fuerte-, respondió ella.
El sindicato se hizo y ella rebautizó a la CTA como Central de los Fiolos Argentinos.
Las prostitutas que fueron expulsadas del sindicato porque no se consideraban trabajadoras fundaron AMMAR-capital. "Lo primero que nos preguntamos fue qué somos", describió Sonia. Descartaron trabajadoras sexuales, que las aliviaba, pero no podían decirse prostitutas, que las avergonzaba. "Fulana, que es feminista, dice que somos mujeres en situación de prostitución", recordó alguien. "Quedaba como más pobrecitas… en situación… pero ese proceso sirvió para seguir pensando, porque esa identidad tampoco hablaba de mi. Me di cuenta que debía hacer otras rupturas y me di cuenta del lenguaje", reveló.
El lenguaje la ayudó a reconocerse como puta y a quitar de su vocabulario todas las palabras que le impedían ver su condición de oprimida. Entonces, a los hombres a los que las putas más viejas llamaban "clientitos" ella los llamó "prostituyentes". Y al "trabajo sexual" lo llamó "violación". A los burdeles, las calles, las rutas y las plazas los bautizó como "un gran campo de concentración a cielo abierto".
Hoy, Sonia no quiere ser hablada por nadie. Ni por los sindicalistas que se niegan a entender que no hay posibilidades de que el trabajo sexual sea digno, ni por las adoratrices de la iglesia de Flores que obligan a las putas a rezar 45 minutos, y les hablan de Dios y la culpa a cambio de un kilo de azúcar. Ni por las ONG que llaman trata de personas al tráfico de mujeres. Ni por las feministas, a las que acusa de ser el parásito de las putas. Sonia, hoy, toma la palabra y se rebela, revolucionaria.

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"La puta esta sola, no tiene padre, madre, hijos, hermanos, amigos; y cuando muere no la reclama nadie."

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"La prostitución es una práctica constante de femicidio maquillado con un lenguaje que distorsiona."

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"La que tiene la palabra, tiene el poder. Y de eso han hecho uso y abuso el feminismo y el patriarcado."

Sobre la prohibición de publicar avisos en el rubro 59
El análisis de Sonia Sánchez
Me parece que es un comienzo, pero yo apuesto a que haya una condena al prostituyente: existe la oferta porque existe la demanda. Los hombres tienen que aprender que cuando van de putas están violando a una mujer. Están ejerciendo violencia como sexo. Es violación. Tiene que haber un shock de medidas y de trabajo, principalmente hacia la vulnerabilidad de las mujeres y niños, además de un castigo a los que van de putas, sea con dinero o con cárcel, para que aprendan como aprenden que no tienen que cruzar un semáforo en rojo. La prostitución es violencia y violación de los derechos humanos.
Creo que el decreto está bien y es cierto que ataca a un sector del proxenetismo, pero se sigue cuidando al proxenetismo, no se toca la demanda y hay que ir por la demanda. No lo veo como un cuidado hacia las mujeres porque no se trata de fondo el proxenetismo. Va a funcionar como los planes sociales, no funcionan para que salgas de pobre o de indigente. No se toca a la demanda.

¿Cuál es?
“Este es mi espacio donde vomito todo el semen que depositaron en mi, el Estado, el fiolo, y el prostituyente”, se presenta Sonia en el blog http://cualestuputaesquina.blogspot.com en el que publicó algunos de los textos del libro “La puta esquina, campo de concentración a cielo abierto”. Ahí está, además, el mail de Sonia, para preguntarle dónde se consigue “Ninguna mujer nace para puta”.

3 comentarios:

M. Eugenia dijo...

Viajando en el subte vi a un tipo leyendo el libro "La puta esquina" y busquè de que se trata. Quiero decir que por fin decubro una idea sobre el abuso hacia la mujer y un concepto sobre prostituciòn que realmente encuadra con lo que siento.

M. Eugenia dijo...

Viajando en el subte vi a un tipo leyendo "La puta esquina" y quise saber de que se trataba. Leyendo esto, quiero decir que por fin descubro una idea sobre el abuso hacia nosotras y el concepto sobre la prostituciòn que realmente representa lo que siento. Lei varias encuestas y notas sobre las putas, prostituciòn, trata y abuso y ninguna, ninguna... representaba lo que sentìa. Gracias.

Unknown dijo...

Un abrazo Sonia me enseñaste mucho
Maria Elena Trabajadora Social del Servicio UNiversitario MUndial...siempre recuerdo nuestra conversdacion frente al Teatro San Martin cuando decidiste venderlibros
El libro Yo no naci par ser puta es una clase magistral
Un abrazo