"La gente cree estar plenamente informada sin haberse aproximado siquiera a una sola idea que contradiga sus prejuicios", Bill Keller.

8 de diciembre de 2010

Los apropiadores “se presentaban como los padres biológicos”


Un día de 1977 un médico de La Plata recibió un llamado para atender a una beba. Pensó que la niña estaría enferma y fue hasta un departamento de 39 entre 7 y 8, donde se encontró con que su nueva paciente era una recién nacida que estaba en perfecto estado de salud. En la casa vivían la supuesta mamá, María Luján Di Mattía, y el supuesto papá, Omar Alonso. La nena llevaba el nombre de María Natalia Alonso y, aunque en la casa no había señales de un parto, el doctor no sospechó nada. Ocho años después, de un día para el otro, la pareja dejó de llevar a la pequeña a su consultorio. Entonces, empezó a escuchar noticias sobre aquella niña que las Abuelas de Plaza de Mayo reclamaban como hija de una desaparecida y que recién en 2006 pudo saber que sus padres son Mario César Suárez Nelson y María Elena Corvalán.
Aunque no pudo precisar con exactitud la fecha en que realizó aquella visita al departamento de los Alonso, el doctor Hugo Pérez Salas fue ayer el testigo más destacado de la cuarta audiencia en el juicio que se le sigue a Alonso por la apropiación de la menor y al capitán de navío de infantería de Marina Juan Carlos Herzberg, como presunto entregador de la recién nacida.

El médico platense relató aquella visita que hizo después de aquel llamado que recibió en su casa una tardecita que ubicó entre 1976 y 1977, no muy seguro. “En razón del tiempo transcurrido, las circunstancias se desdibujan un poco”, explicó. Sin embargo, el extraordinario hecho de atender a una criatura recién nacida en una casa de familia en la que supuestamente tuvo que haber un parto quedó registrado en su memoria. Pérez Salas dijo al tribunal que, en sus 35 años de servicio, sólo tres veces vio niños recién nacidos en casas particulares. Las otras dos veces fueron emergencias.
Luego de contar que no conocía a Alonso y nunca lo volvió a ver, puesto que era Di Mattía la encargada de llevar a la niña al pediatra, el médico explicó que había ido a la casa de la pareja para atender a un niño “ya evolucionado y enfermo” pero para su sorpresa se encontró con una recién nacida en perfecto estado de salud. Por el estado del cordón umbilical, Pérez Salas estimó que la niña habría nacido unas 3 ó 4 horas antes: “Estaba intacto, perfecto, no empezó a atrofiarse como se atrofian los de los recién nacidos después de unos días”, describió.
–¿Vio algún vestigio de que hubiera habido un parto? –preguntaron los querellantes.
–No.
–¿Nadie hizo un comentario sobre dónde había sido?
–No.
–Quiénes estaban en la casa.
–La madre y el padre. Y pudo haber estado la abuela.
–¿Pidió algún certificado?
–No.
–¿Qué hizo?
–Le di las recomendaciones habituales a la parturienta y le dije que si todo iba bien en una semana me la llevaran al consultorio.
–¿No le llamó la atención que la mujer estuviera levantada?
–En los hospitales muchas veces se ve 3 ó 4 horas después (del parto) que esté la madre con la beba en brazos. No me llama la atención.
–¿Recuerda si la mujer estaba cambiada o con ropa de cama?
–No me acuerdo. Creo que no presté atención.
–Comentaron dónde había sido el parto.
–Creí que había sido ahí.
A la semana, Di Mattía llevó a la bebé a su consultorio. “Se presentaron con la libreta sanitaria y el DNI (Documento Nacional de Identidad)”, describió el médico, para explicar su credulidad.
La querella le preguntó si le habían hecho alguna revelación bajo secreto profesional, pero el médico lo negó de manera rotunda. Explicó, en cambio, que los padres con niños adoptados le contaban la situación y afirmó sobre los Alonso: “Se presentaban como los padres biológicos”.

7 de diciembre de 2010

Relacionan al sospechoso de apropiación de una beba con el dictador Hugo Banzer


Un testigo reveló ayer la relación entre el dictador boliviano Hugo Banzer Suárez (1971-1978) y el comerciante platense Omar Alonso, en el juicio que se le sigue por la apropiación de una beba durante la dictadura militar. El hijo del vicecónsul de Bolivia en La Plata durante los años de plomo afirmó que entre 1979 y 1980 fue a buscar a su padre a un asado que se hacía en la casa del acusado y contó que se trataba de un encuentro íntimo en el que “Hugo Banzer era el centro de la reunión pero (…) se destacaba la presencia de una menor, y en algún momento hubo un comentario como: ‘aquí está la niña’ o ‘ésta es la niña’”.
Roger Soruco, lleva el nombre de su padre, quien ejerció como vicecónsul boliviano desde 1976 hasta 1990, y fue amigo personal de Alonso y del otro acusado en el juicio, el capitán de navío de infantería de Marina Juan Carlos Herzberg, sospechado de ser el entregador de la recién nacida, que hoy es una mujer de 33 años que recuperó su identidad y se llama María Natalia Suárez Nelson, hija biológica de Mario César Suárez Nelson y María Elena Corvalán.
Además de Soruco, declararon ayer María Belén Rodríguez, directora del Banco Nacional de Datos Genéticos (página 13); Graciela Lofeudo, cuyo papá tuvo una relación laboral con Alonso; Graciela Alcuaz, tía de Natalia; y Julia Alí, ex cuñada, fiadora y supuesta amante del imputado.
Lofeudo contó que su padre era viajante de comercio y un día, llegó a su casa sorprendido por la revelación que le había hecho Alonso, al que no consideraba su amigo. El comerciante le había contado que su hija era adoptada y que había hecho lo posible para que pareciera suya, afirmó la testigo al tribunal.
Sus palabras llegaron a rebatir el argumento inicial con el que la defensa intenta evitar una condena: el de la cosa juzgada. Es que Lofeudo recordó el paso de su familia por el juicio realizado en la justicia penal bonaerense, favorable a Alonso, que la querella y la fiscalía consideran nulo por haber sido el resultado de un fraude procesal.
En aquel juicio, Graciela Lofeudo fue a declarar de manera espontánea para contar lo sucedido a su papá, pero tanto él como su mamá se excusaron en la falta de memoria para no tener que contar la historia. Lofeudo contó que alguien, que pudo ser el abogado de los imputados, se acercó a hablar con su padre y lo asustó, al punto que también temía por lo que pudiera llegar a decir ella en aquel juicio en el que Alonso y su mujer, María Luján Di Mattía, fueron absueltos.
Después, fue el turno de Alí, quien se presentó como fiadora de Alonso pero a lo largo de la declaración se desdijo. Primero aclaró que en realidad los unía una relación de amistad y más tarde reconoció que había estado casada con el hermano de Di Mattía, lo que la convertía en la cuñada de Alonso, para quien trabajó en la casa de artículos del hogar que el acusado tenía en Tolosa. Luego lo acompañó en sus emprendimientos en Paraguay, donde vivió durante seis años.
Alí también contradijo a otros testigos. Natalia dijo que la mujer vivió en su casa de Paraguay, Alonso dijo que jamás, y ella reconoció haber estado en la casa sólo los primeros dos meses de su estadía en la ciudad de Asunción.
Consultada sobre las preguntas que Natalia le hacía sobre su origen, Alí afirmó que siempre le respondía que le preguntara a su papá. La joven apropiada, en cambio, se refirió a la mujer como una pareja de Alonso y afirmó que, en 1998, le dijo que ella era hija de una relación extramatrimonial. "Estuve dos años creyendo eso", afirmó.
Fuentes de Abuelas de Plaza de Mayo recordaron a Diagonales que Alí declaró en la causa judicial ahora puesta en duda, en la que dijo que había visto a Di Mattía embarazada. Ahora, en cambio, apeló a su falta de memoria. "Cometí el error de decir eso", dijo ayer. "No es un error, es un delito", le aclaró uno de los jueces. Carlos Rozanski, quien preside el Tribunal Oral Federal Nº1, la despidió: "Por ahora queda liberada señora".
Fue, luego, el turno de Alcuaz, quien relató la historia de la familia de su marido. La testigo no contradijo en nada a su marido, Juan Manuel Corvalán, hermano de María Elena, ni a su cuñada, Cecilia. La tía de María Natalia conoció y trató a Di Mattía, quien le reveló que Alonso y Herzberg trabaron relación a través del cónsul Eduardo Banzer Ojopi, primo de Hugo Banzer. Y que en Paraguay habían trabado amistad con los apropiadores Norberto Bianco y Samuel Miara, y el ex diputado de la Nación que estuvo prófugo de la justicia entre 1985 y 1990, Norberto Imbelloni.
Soruco subió al estrado unos minutos después y confirmó la relación entre Banzer Ojopi, Alonso y Herzberg, con quienes su papá, en épocas de vicecónsul, se reunía algún que otro sábado para tomar whisky o compartir alguna cena.
El testigo recordó el día en que fue a la casa de Alonso a buscar a su padre, luego de un asado en el que el homenajeado era el mismísimo Hugo Banzer, quien acababa de ser despojado del poder en Bolivia.
Soruco alegó que las reuniones entre Eduardo Banzer, Juan Carlos Herzberg y Omar Alonso eran habituales, siendo posible que hubiera sido el funcionario consular quien presentara a los dos últimos. Al referirse a su padre, Soruco señaló que antes de morir le dijo: "La hija que tiene Alonso se la entrego el capitán Herzberg, envuelta en un capote negro de la marina".
La de ayer fue la primera vez que Soruco habló ante la justicia, después de entablar una relación con el tío de Natalia, el médico Juan Manuel Corvalán, quien trabaja en la fundación Hussein para el cáncer. Su padre, Roger Soruco, sufría cáncer de páncreas y recibió ayuda de la entidad. "Es increíble esto, muy traído de los pelos… todo se da en un radio de diez cuadras, en las que vivían los Alonso, y, muy cerca, los Corvalán", manifestó.

“Un resultado lo suficientemente válido”

La directora del Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), María Belén Rodríguez Cardozo, afirmó ayer en La Plata que "no se puede excluir bajo ningún concepto la vinculación biológica" entre María Natalia Suárez Nelson y sus padres María Elena Corvalán y Mario César Suárez Nelson.
Al explicar al Tribunal Oral Federal Nº 1 de La Plata el procedimiento utilizado para identificar a la joven platense, que nació en una maternidad clandestina mientras su mamá estaba secuestrada en La Cacha y su papá ya había sido asesinado por la dictadura militar, Rodríguez Cardozo garantizó que el "grado del 99,95 %" es "un resultado lo suficientemente válido". Y describió: "Siempre que hablamos de cálculo, hablamos de probabilidad. Hablamos de probabilidad de parentalidad, probabilidad de maternidad o paternidad, de acuerdo a lo que se ha requerido".
"Convengamos que cuando uno está frente a una generación discontinua, es decir que no tiene al padre y a la madre, o sea que está faltando una generación, éstos cálculos de probabilidad pueden dar un poco más bajo porque matemáticamente uno está contemplando que esa generación no está y la tiene que contemplar, pero es un resultado lo suficientemente concluyente para la asignación de un vínculo biológico", agregó la bioquímica.
Al hacer una historicidad sobre el método utilizado, contó que "con todo lo sucedido en el atentado de Atocha -en España- en el año 2004, donde hubo que identificar varias víctimas que estaban ilegales, surgió la posibilidad de hacerlo a través de efectos personales o lo que también se llama muestras alternativas. Eso nos dio una herramienta más. A pesar de que en el delito de violación u otro tipo de delitos penales la extracción de material genético a partir de prendas es cotidiano para cualquier laboratorio pericial, en lo que se refiere a la identificación humana fue un paso importante que permitió identificar a través de elementos de uso personal".
La directora del BNDG explicó que la certeza que arrojaría un material genético extraído de una prenda es "exactamente igual" al que puede hallarse a través de la sangre. "La información genética de todas las células es exactamente la misma y permite por tanto obtener el mismo resultado en cuanto al patrón genético del individuo", describió, luego de mencionar que los seres humano "descamamos cotidianamente cuatrocientas mil células por día, como un proceso natural".
Sobre el procedimiento habitual que se usa, afirmó que el Banco "manda, a requerimiento del juez, cuál es el protocolo de toma de muestra y cómo se deben mantener". Y describió: "En general los objetos se mantienen a temperatura ambiente. No hay ningún otro resguardo accesorio". El cepillo de diente, o la ropa interior puede guardarse "en bolsas tipo ziploc o bolsas de papel, según lo que el juez tenga como elementos de uso cotidiano".
Según Rodríguez Cardozo, en el caso de María Natalia Suárez Nelson "Gendarmería realizó el operativo y presentó varias bolsas perfectamente rotuladas y separadas que se correspondían exactamente con el acta que se había labrado en el domicilio".


Excarcelados

El capitán de navío de infantería de Marina Juan Carlos Herzberg, acusado de entregar a la beba nacida en una maternidad clandestina durante la dictadura y el comerciante Omar Alonso, acusado de apropiarla, llegan a la instancia de juicio oral beneficiados por la detención domiciliaria.
El vínculo de Alonso, con autoridades militares y generales golpistas de Bolivia y Paraguay fue mencionado en el libro “Los años del Lobo: Operación Cóndor”, la investigación de la periodista Stella Calloni en el que se menciona la estadía de los apropiadores Alonso, Bianco y Miara en el Paraguay de Alfredo Stroessner.
Las relaciones de Alonso con el cónsul boliviano en La Plata, Eduardo Banzer Ojopi –primo de Hugo Banzer– y el estrecho vínculo de Alonso con Herzberg, tampoco son un dato menor. En el libro “El dictador elegido”, biografía no autorizada de Hugo Banzer Suárez, el periodista Martín Sivak señala que “documentos hallados en los Archivos del Terror de Paraguay prueban que los agregados militares fueron fundamentales en las operaciones del Cóndor”.

3 de diciembre de 2010

La Plata ya tiene su festival transexual


¿Anormales? No. Transexuales. O simplemente trans. Así podría resumirse el espíritu de un festival de visibilización que organizan en La Plata el activista Stef, quien se presenta como un hombre-trans-puto que milita en las Panteras Rosa (un grupo activista de Portugal que lucha contra la lesbo/trans/homo/fobia), y el colectivo platense El triangulo Mamichula, que apoya la diversidad de culturas, identidades, géneros y deseos.
El festival lleva el nombre -pregunta- de ¿Anormales? Y gira por el mundo de la mano de Stef, quien llegó a La Plata a visitar a su hijo, que acaba de comprarse una casa enorme en la que podrá desarrollar el evento, lleno de propuestas de integración, en donde una chica que desea ser chico o un chico que desea ser chica puede llevar, por ejemplo, a sus padres. Al menos es lo que ocurrió el último fin de semana, en las primeras fechas del evento, que continúa hoy y mañana; contaron las mamichulas Carmen y Polak a Diagonales.
Además de algunos talleres específicos para personas transexuales, el festival propone actividades para todo público, que van desde cocteles afrodisíacos, muestras de fotos, dibujos y pinturas, a ferias de objetos, tatuajes y sesiones de masajes.
Tanto el viernes como el sábado, además, se podrán ver películas y cortos sobre trans hombres y trans mujeres, sobre identidades de género que no son ni hombre ni mujer, o sobre quienes no se identifican con ninguna identidad de género. Habrá, un lugar de "tuneado" para que las chicas se pongan barbas y los chicos estrenen tetas de goma espuma.
"Para jugar con los géneros. Zarpado y divertido. La idea es mezclar gente diferente con respeto y visibilizar la transexualidad, sobre todo la transmasculinidad, a través del arte y la alegría, con belleza", contó Carmen.
Lorenzzo, un feminista queer que nació en Brasil y fue adoptado de manera ilegal por una pareja francesa que lo crió en Europa, hablaba la semana pasada sobre cómo tener sexo más seguro en las sexualidades trans y homosexuales, y el tema derivó en "el lugar de la mujer y cómo se interpreta un ‘no’ como un ‘sí’. Lorenzzo habló entonces sobre el taller de autodefensa, y lo organizamos sobre la marcha para el próximo sábado", describió Polak.
Otro de los talleres es de "Cariños y abrazos". Carmen lo describió como "un taller vivencial, que te permite jugar con tu propio cuerpo y el de los demás". Y, mientras hablaba, recordó su propia experiencia: "Posibilita a las personas más tímidas a… salís y… yo me sentía… agarraba a todo el mundo", rió.
Las mamichulas recomendaron en particular el taller que Lorenzzo dará con Steph el sábado desde las 19.30: "¡Ahora hablamos de sexo!", para saber cómo practicar sexo más seguro en todas las sexualidades y en particular para transexuales y lesbianas, que deben tomar recaudos particulares.
Carmen explicó que en este tipo de eventos es "indispensable el respeto" y aseguró que puede servir a algunos adolescentes que están en proceso de transexualización y que "están muy solos". Contó, además, que la semana pasada una chica en pareja con una chica que se siente chico fue al evento con la mamá. La mujer pudo encontrarse con otras personas a las que les pasa lo mismo que a su hija, lo que, según la experiencia de las mamichulas, servirá para abrir la conversación.

Hoy
14 hs. Taller de auto-defensa.

Mañana
15 hs. Taller de abrazos.
16 - 20 hs. Stand de Arty-tunning: aros y tattoos con Bruno.
18 hs. Taller "El pensamiento queer o las excentricidades del feminismo"
19.30 - 21 hs. "Ahora hablamos de sexo!" taller donde se habla de lo básico sobre el sexo más seguro en las sexualidades trans, lésbicas, putos. Con Steph y Lorenzzo.

http://festival-anormales.blogspot.com

2 de diciembre de 2010

Las relaciones sexuales sin preservativos son la principal causa de contagio del sida

Así se enfermaron el 88% de los varones y el 84% de las mujeres entre 2007 y 2009

Pese a que las relaciones sexuales sin preservativo siguen siendo la principal vía de transmisión del VIH- sida y que todas las estadísticas revelan que en el período de 2007-2009 el 88% de los varones y el 84% de las mujeres diagnosticadas se habían infectado luego de tener relaciones sexuales sin cuidarse, todavía es muy difícil aceptar un paquetito de condones en la calle. Al menos esa fue la experiencia de Susana, Aldana y Andrea, de la delegación platense de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR), quienes ayer repartieron forros y folletos en la puerta de la terminal de La Plata y en la estación de trenes, sorprendidas por la cantidad de gente que dice que no quiere, no usa, no necesita o no le interesa.
Una señora que iba camino a la terminal para sacar un pasaje, y pensaría en los horarios de los micros, se sorprendió cuando, antes de cruzar la puerta, una mujer con una camiseta roja se paró delante de ella con un puñado de condones en la mano.
–Te regalo preservativos para que te cuides del VIH sida –le dijo.
–¿Cómo?
–Te los regalo, contra el sida –insistió la mujer de la casaca roja.
–¡Ah! No, no. Gracias –respondió la señora, que se quedó como sorprendida.
–Tómelos, se los puede dar a su hijo… o a su nieto.
–¿A mi nieto?
–Claro, para que los use. Y le doy unos folletos para que se cuide.
–Pero… a mi me da vergüenza darle preservativos a mi nieto.
–Lléveselos igual, lo piensa y, si se anima, se los da –ofreció la mujer.
–No, gracias –retrucó la señora, que continuó su camino.
"Al principio algunos pensaban que tenían que pagarlos, pero cuando les decíamos que era un regalo, muchos respondían que no usaban. ¿Cómo no se van a cuidar?", advirtió Susana, alarmada.
A las chicas, el personal municipal no las dejó entrar en la terminal, pero ellas se instalaron en la vereda. "Nos dijeron que teníamos que presentar un pedido de autorización con dos meses de anticipación", explicaron, después de asomar la cabeza en el hall de la estación y descubrir los puestos de chucherías que se instalaron en los últimos días, con autorización oficial.
Pese a que había algunas resistencias, muchos pasajeros entraban a la terminal con su tirita de preservativos y algunos folletos, lo que llamó la atención de algunos choferes, que salieron a la vereda y bromearon con la posibilidad de usar los condones con las mujeres que los repartían: "Trabajá mucho y, cuando cobres, vení a verme", bromearon ellas. Ellos se fueron con información del Ministerio de Salud de la Nación sobre las infecciones de transmisión sexual, cómo se previenen y cómo se curan; información sobre embarazo y VIH-sida; e ilustraciones sobre cómo colocarse de manera correcta un preservativo, que prometieron repartir entre sus pasajeros por el Día Mundial contra el Sida. También una chica de limpieza salió a la vereda a buscar forros y folletos, lo que alegró a las AMMAR, conscientes de que el Ministerio de Salud recibe cada año unas 5.000 notificaciones de nuevos diagnósticos de VIH sida.


Las meretrices de La Plata
La delegación platense de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR) tiene unas 1.300 mujeres afiliadas y algo así como 400 hombres, reveló ayer a Diagonales Susana Martínez, secretaria general de la entidad sindical, reconocida por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). “Antes había apenas 5 o 6 hombres que laburaban en la calle, pero ahora se están organizando, trabajan en privados. También hay más travestis y transexuales”, contó.
"En La Plata hay algunas cooperativas de trabajadoras sexuales, pero, aunque no tengan un patrón, igual le tienen que pagar a la Policía, porque el verdadero patrón de la prostitución es la Policía", explicó.
Martínez trabaja para la legalización del trabajo en prostíbulos y cree que ir contra el cliente, considerado como un prostituyente, no es una solución: "Si se legaliza podríamos pelear por las condiciones de trabajo. De esta manera podríamos acabar con las cajas negras de la corrupción y la trata de personas", opinó.


130.000
son las personas que viven con VIH en Argentina, pero la mitad desconoce su condición serológica.
5.000
son las notificaciones de nuevos diagnósticos que cada año recibe el ministerio de Salud de la Nación.
4
de cada mil personas que se hacen un test están infectadas. Sube a 12 de cada 100 entre homosexuales varones.
43.000
son las personas bajo tratamiento, de las cuales el 70% recibe la medicación directamente del ministerio de Salud y el resto a través de su obra social o prepaga.

1 de diciembre de 2010

Apropiación de niños: testigos ratificaron el embarazo avanzado de María Elena


En la segunda audiencia del juicio oral y público por la apropiación de una beba nacida en una maternidad clandestina de La Plata, los jueces escucharon a los testigos que ratificaron el estudio de ADN que determinó que María Natalia Suárez Nelson es hija de Mario César Suárez Nelson y María Elena Corvalán. Los tíos de aquella bebé apropiada, que hoy tiene 33 años, los compañeros de cautiverio en La Cacha y una vecina del PH en el que vivía la pareja contaron al tribunal sus últimos encuentros con la joven embarazada, que apenas tenía 24 años cuando fue secuestrada.
Omar Alonso, quien se encuentra acusado de ser el apropiador, y el capitán de navío de infantería de Marina Juan Carlos Herzberg, sospechado de ser el entregador de la recién nacida, no presenciaron la audiencia, en la que los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 1 pidieron a los ex detenidos desaparecidos que no abundaran en detalles sobre lo que vivieron en La Cacha, para evitar posteriores nulidades si quedan a cargo del juicio por el centro clandestino.
Juan Manuel Corvalán, hermano de María Elena, contó que su familia no sabía dónde vivía la pareja, pero recordó que la encontraba en los jardines del hospital Español, donde la vio por última vez en mayo o junio de 1977, cuando "tenía una pancita de 4 o 5 meses".
Después de un tiempo en que no supieron más nada, un llamado anónimo los alertó sobre el parto por cesárea que la joven tuvo el 8 de agosto. Juan Manuel reveló que durante años creyó haber sido el que atendió el teléfono, pero que ayer mismo a la mañana su hermana menor, que entonces tenía 10 años, le recordó que había sido ella la que habló con la mujer, a quien siempre pensaron como la partera.
Su familia se contrajo. Sus padres empezaron a decir que tenían que cuidar de sus otros hijos y sintieron miedo de que los fueran a buscar. Hasta escondían los libros que los pudieran perjudicar.
Con los años, cuando surgió la posibilidad de que la niña que el dueño de Alonso Hogar criaba como propia pudiera ser la hija de María Elena, Juan Manuel y sus hermanas iban a la misa que se daba en la capilla de City Bell sólo para verla.
Los Corvalán se dividieron cuando, en el año 2000, surgió la posibilidad de una extracción compulsiva de sangre, en un juicio que resultó muy agresivo para María Natalia. Años después, con el resultado de ADN al que se accedió con restos de cabellos, la joven fue incorporada poco a poco la familia y hoy su hija disfruta de estar con ellos.
Juan Manuel afirmó además que un amigo le contó que su padre (un funcionario de la embajada boliviana) le había hecho saber que "Juan Carlos Herzberg habría entregado a su sobrina en un capote militar a Alonso" y que estos se habían conocido a través del ex presidente Boliviano Hugo Banzer (ver aparte).
Cecilia Corvalán tenía 10 años cuando su hermana fue secuestrada. La última vez que la vio, María Elena le regaló un anillo que no le gustó: "Me parecía viejo, pero me dijo 'guardalo, que te va a gustar cuando sea grande'".
Fue ella quien atendió el llamado anónimo en el que informaron que María Elena había dado a luz a una niña a la que había llamado Lucia. La mujer que se comunicó le informó que la beba había nacido por cesárea y que pesaba 3,5 kilos. "Me puse contenta porque no sabía en qué situación estaba", reveló.
A ella le dieron los diarios de su hermana, a quien aprendió a conocer mientras crecía.
La hermana de Mario, Elsa María Suárez Nelson, contó que, cuando estaba en la facultad, un desconocido se acercó a decirle que su cuñada estaba en la Cacha y que "había tenido una nena que no estaba con ella". Fue "un shock tremendo", reveló.
Elsa María se mudó de City Bell a La Plata y conoció a una señora mayor con la que hizo amistad, la señora resultó ser la madre de María Luján Di Mattía, la esposa de Alonso. "Le dije 'me parece que su nieta es mi sobrina' y se enojó muchísimo. Me dijo que su hija había estado embarazada".
"Me dio alegría encontrar a Natalia y me da pena porque es una víctima de la dictadura militar. Y no es muy fácil salir de ahí, aunque todos somos víctimas de esa dictadura. Además, engañada por quienes la adoptaron de esa forma", afirmó.
Ella sabía que su hermano y María Elena militaban en Montoneros. "Teníamos una consigna por la cual si ocurría algo, o si había alguna información que darse, ellos se comunicaban telefónicamente al negocio de mi marido diciendo algo así como 'el arquitecto va a ir por los planos'. Se daba luego la dirección donde nos íbamos a ver. Recibimos dos llamadas, una para encontrarnos en Avellaneda, en la esquina de una plaza, y otra en Capital Federal. Pero... en la primera empezamos a ver autos con patentes tapadas y nos fuimos. Y en la segunda oportunidad llego un Falcon verde, se abrieron las puestas y bajaron varios hombres armados. Nosotros nos fuimos cada uno por su lado", recordó.

LA VECINA. Ayer también declaró Mónica Elena Torres, vecina de los padres de María Natalia quien comenzó su declaración con un pedido de disculpas: "Para mí María Elena era Mónica, a Mario le decíamos 'El Gordo' y Natalia se llamaba Lucía". La mujer fue testigo del operativo realizado en la casa de la pareja, en 8 entre 82 y 83, y compartía "lo cotidiano" con las víctimas. "Mónica y El Gordo esperaban a Lucía con mucha ilusión", contó, emocionada.

EX DETENIDOS DE LA CACHA (*). Entre los testigos que declararon ayer hubo cinco ex detenidos desaparecidos que reforzaron la hipótesis del embarazado de María Elena: vieron o supieron de la joven cuando estuvieron en La Cacha.
Patricia Pérez Catán estuvo varios meses del primer semestre de 1977 secuestrada en La Cacha y pudo ver varias veces a María Elena, cuando iba para el baño. Además, como estudiaba medicina y los represores dejaban que atendiera a algunos de los detenidos una vez pudo estar con la joven, a la que vio “con un embarazo de 7 meses y medio”. María Silvia Bucci estuvo detenida en aquel centro clandestino del 27 de mayo al 8 de agosto de 1977. Nunca vio a María Elena personalmente, pero supo por comentario de otros detenidos de su presencia y “que había tenido un beba a la que llamó Lucía”.
El ex concejal y candidato a intendente Javier Quinterno estuvo detenido clandestinamente entre el 2 de junio y el 8 de julio de ese año, y calcula que en la segunda quincena de junio tomó contacto con María Elena. “Se sentó a mi lado”, dijo el testigo. Y según percibió, pese a la poca visibilidad en el lugar porque estaban tabicados, “pude comprobar que tenía un estado muy avanzado de embarazo”. Remitió también al “rumor” que circuló entre los detenidos luego de que la mujer fuera llevada, supuestamente, para tener a su hija.
Raúl Elizalde también estuvo detenido allí de mayo a julio del ‘77. Confirmó el embarazo de la mujer. “Éramos vecinos de catre”, reveló, y pudo ver que el embarazo “era muy avanzado”. En sus conversaciones con Elizalde, María Elena le contó que era de La Plata, que estaba embarazada y los detalles de su secuestro en la casa de Villa Elvira. Recordó que ella cuidaba mucho su panza, que era amenazada permanentemente por los guardias. Al igual que Quinterno, declaró que “estuvo un tiempo con nosotros hasta que la trasladaron” para tener a su bebé. En ese punto rememoró la carta de despedida que les dedicó al partido.
El último testimonio de la audiencia de ayer fue el de Ricardo Antonio Herrera. Se refirió a la embarazada como la “Negrita” Corvalán. Este testigo, preso entre el 16 de mayo y el 20 de agosto, recordó las rondas de presentaciones de los secuestrados, en las que tomó conocimiento de la presencia de María Elena y de que estaba “muy embarazada”. Coincidió con Quinterno en que, por su situación, a la mujer le estaba permitido caminar por el lugar. También recordó las salidas realizadas por la mujer para los controles del embarazo, pero admitió que no llegó a verla luego del alumbramiento.



La intensa lucha de las Abuelas para llegar a identificar a la nieta
En los albores de la creación de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de La Cuadra funcionó como la secretaria de Estela de Carolotto y su mamá, Alicia Zubasnabar –“Licha” de la Cuadra–, y trabajó en la búsqueda de la identidad de los bebés apropiados. La dictadura secuestró a dos de sus hermanos, Roberto José y Elena, quien estaba embarazada y en julio de 1977, un mes antes del nacimiento de María Natalia –en una maternidad clandestina–, parió una nena en un calabozo mugriento de la comisaría Quinta de La Plata. La nena aún permanece apropiada.
Ayer, De la Cuadra declaró como testigo en la causa Alonso y contó al tribunal los primeros e inorgánicos pasos de la organización en la que estaba. La primera denuncia sobre Natalia fue en 1982, cuando un anónimo dijo que una nena envuelta en una capa de la marina le había sido entregada al comerciante platense, dueño en aquel momento de dos casas de artículos del hogar.
Con la llegada de la democracia, las Abuelas realizaron en 1984 una denuncia por la desaparición de 21 niños. Los De la Cuadra pensaban que la beba de Elena podría haber sido apropiada por el comisario Rodolfo Quartucci, que de la comisaría Cuarta de La Plata fue trasladado a Mar del Plata en julio de 1977.
Los Alonso eran mencionados en varias denuncias y las Abuelas decidieron hacer una investigación por su cuenta. Se les ocurrió una idea bastante sencilla: fueron hasta el barrio en el que vivían, en 39 entre 7 y 8, y le preguntaron a los vecinos si recordaban haber visto embarazada a María Luján Di Mattía. Nadie en el barrio había visto con panza a la mujer de Alonso.
Las Abuelas presentaron su denuncia contra la pareja en agosto de 1985 y la justicia comenzó a investigar el caso. Según De la Cuadra, en 1986 “Di Mattía dijo que Natalia era su hija biológica y Alonso presentó en tribunales un certificado en el que informó que tenía una cardiopatía y no podía ir a declarar por al menos 90 días”. Fue el momento que aprovecharon para irse del país e instalarse en Paraguay.
Las Abuelas ya habían tratado con personas que habían adoptado hijos de desaparecidos de buena fe y “la actitud” de la familia Alonso no se le parecía en nada.
De la Cuadra mencionó que Julio Burlando (hijo) era el abogado de Alonso, mientras que su padre, también llamado Julio, “era el juez de la causa de los mellizos (Matías y Gonzalo) Reggiardo Tolosa”, quienes fueron apropiados por Samuel Miara, uno de los argentinos con los que los Alonso compartieron el exilio en Paraguay, además de la familia Bianco, que tenía dos hijos apropiados.
Además, mencionó los contactos políticos del acusado en la provincia de Santa Fe, reconocidos por Alonso durante su declaración, y mostró archivos periodísticos en los que se relacionaba al ahora imputado con el ex presidente Boliviano Hugo Banzer –quien tendría un lazo familiar con Di Mattía–, el ex represor Guillermo Suárez Mason y el ex diputado de la Nación Norberto Imbelloni, prófugo de la justicia en Paraguay entre 1985 y 1990. Según la testigo, “el hecho de que en los '90 aparezcan todos en Paraguay es una muestra del efecto residual del Plan Cóndor”.
Pero así como tenía amigos, Alonso tenía enemigos. Uno, al menos, con un “lenguaje bastante rústico” llamaba a las Abuelas para contarle de sus pasos. De la Cuadra relató los peregrinajes por los juzgados platenses y criticó particularmente a los jueces Pablo Peralta Calvo, Juan Carlos Bruni y María Isabel Martiarena; quienes no entendieron –afirmó– que la víctima era María Natalia. Su testimonio terminó con un cerrado aplauso de la platea.

* En coautoría con Pablo Spinelli: @spinellipa en twitter
Fotos: Manuel Cascallar